¿Adiós al pez pajarito?

Pesca, Reportajes  /   /  Por Redacción Son Playas

En la última década, investigadores y autoridades han reconocido que falta regular la pesca del “pajarito” para garantizar su subsistencia, pero no ha ocurrido.

Pescadores se dirigen a la pesca del “pajarito”. Foto: Giovani Arrieta.

En los primeros días del mes se corrió la voz anunciando la llegada de los pajaritos, una de las pesquerías más entrañables para los mazatlecos. Como todos los años, las familias han acudido todas las tardes a los puntos de arribo cargando su balde para tratar de comprar unos cuantos kilos de esta especie, al igual que los revendedores, sin embargo, no todos los días hubo suerte.

Este año las capturas iniciaron el día 6 de mayo. Algunas embarcaciones lograron reportar una producción de 100 kilos, la cual se vendió en 70 pesos el kilo; pese a ello, los volúmenes de capturas han sido muy variables, pues se han presentado días donde las embarcaciones regresan vacías y las familias y revendedores tienen que retirarse con las cubetas y hieleras vacías.

Cuando la especie se ausentó seis años de Mazatlán, entre 2012 y 2017, los investigadores hicieron hincapié sobre la necesidad de establecer criterios de regulación de esta pesquería con el objetivo de garantizar su subsistencia, sin lograr ningún avance en esta materia.

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Tres de las siete especies de “pajarito” registradas para el Pacífico arriban a Mazatlán para desovar. Foto: Son Playas.

Años de omisión

En 2008, cinco años antes de que se registrará la ausencia del pajarito, la Conapesca impulsó la regulación de la pesca de especies de escama, en ese entonces, Raúl Villaseñor, director general adjunto de Ordenamiento Pesquero y Acuícola, dio a conocer que tras creación de la Norma Oficial para la pesca de escama se buscaría reglamentar otras pesquerías por su impacto a nivel regional como era el caso de especies como el pajarito, la sierra, el mero y el peto.

De acuerdo a información publicada en medios locales, Villaseñor explicaba que la importancia de reglamentar la explotación de estas especies radicaba en que son la base de las pesquerías de algunas regiones del país y de ellas dependían un gran número de pescadores. 

“Se busca reglamentarlas, no porque estén sobre explotadas, sino porque soportan pesquerías importantes a nivel regional o local”, señala en el artículo publicado en ese año.

Con la reglamentación se pretendía establecer las características de los sistemas de pesca permitidos (artes de pesca), así como las tallas mínimas de captura y la obligatoriedad de las bitácoras de pesca para tener un mayor control de la información de los permisionarios. 

Lamentablemente este proyecto nunca se concretó y 5 años después la especie se ausentó por 6 largos años, situación que tanto  la autoridad pesquera como los investigadores atribuyen al daño que el sobre esfuerzo pesquero y las artes de pesca provocaron al proceso de reproducción de la especie, ya que el pajarito acude a nuestras costas a desovar.

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Laguna regulatoria

Las pesquerías en México se regulan a través de un catálogo de especies denominado Carta Nacional Pesquera, este documento, cuya última actualización se realizó en 2017, congrega a un total de 35 especies de pesquerías marinas y costeras, 23  del Litoral  Pacífico y 12 del Golfo de México y Mar Caribe, así como 65 fichas técnicas adicionales , 45 de especies que se capturan en Áreas Protegidas y 20 Especies Marinas Prioritarias sujetas a protección y conservación.

Carta Nacional Pesquera 2017.

Cesar Julio Saucedo, director general de Ordenamiento Pesquero y Acuícola, informó que hasta la fecha la pesquería del pajarito no cuenta con ningún tipo de regulación para su explotación y que la especie no ha recibido el estatus de recurso pesquero por lo cual no forma parte del contenido de la Carta Nacional Pesquera.

De acuerdo al artículo 33 de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables la Carta Nacional Pesquera debe incluir en su contenido los siguientes puntos:

I.             El inventario de los recursos pesqueros que se encuentran en aguas de jurisdicción federal, susceptibles de aprovechamiento;

II.            El esfuerzo pesquero susceptible de aplicarse por especie o grupo de especies en un área determinada;

III.          Los lineamientos, estrategias y demás previsiones para la conservación, protección, restauración y aprovechamiento de los recursos pesqueros, para la realización de actividades productivas y demás obras o actividades que puedan afectar los ecosistemas respectivos y las artes y métodos de pesca;

IV.          Las normas aplicables en materia de preservación, protección, aprovechamiento de los recursos pesqueros, incluyendo las relativas a la sanidad, calidad e inocuidad de los productos pesqueros, y

V.           La demás información que se determine en el Reglamento de la presente Ley.

Las autoridades responsables de evaluar qué especies deben ser incluidas en este catálogo son Conapesca en el caso de las pesquerías y Semarnat en el enfoque de protección y conservación de las especies, sin embargo, hasta la fecha ninguna autoridad ha iniciado un estudio para conocer el estado de la especie e impulsar su protección.

Los pescadores salen al atardecer y realizan las capturas durante la noche.
Foto: Giovani Arrieta.

Antecedente

Aunque no se cuenta con un estudio técnico sobre la especie y una reglamentación para su explotación, existe evidencia de que en 2014, la autoridad pesquera otorgó un permiso para la pesca de fomento PFP/DGOPA-024/14, folio 024/14 para la especie denominada pájarito en la región de Los Cabos en Baja California Sur, tal como lo marca el oficio CP2R2A.-3252, que fue dirigido a la senadora Ninfa Salinas Sada, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, por parte del entonces Diputado Héctor Gutiérrez de la Garza.

En dicho documento se solicita información pormenorizada del permiso otorgado, el cual generó inconformidad en un grupo de pescadores se opusieron a tal autorización debido a que se beneficiaba a una sola persona y a que las capturas para este efecto se realizarían con chinchorro, lo que representaba un daño importante para el entorno marino de la zona.

Actualmente, no existe ningún permiso específico para esta especie, según informó Saucedo Barrón.

“No hay permisos para pajarito, para que un permiso se otorgue tiene que estar por opinión técnica del INAPESCA o tiene que estar establecido en la Carta Nacional Pesquera, la Carta Nacional Pesquera no contempla al pájarito como un recurso pesquero, tiene que tener esa categoría primero para que en ese documento se establezca cual puede ser el esfuerzo que se pueda autorizar”.

Cesar Julio Saucedo Barrón.

El Director general de Ordenamiento Pesquero y Acuícola explicó que para que esta especie pueda ingresar al catálogo de la Carta Nacional Pesquera deben cumplirse  varios indicadores como ser una pesquería bien definida, para lo cual debe realizarse un estudio biológico pesquero por parte del Instituto Nacional de Pesca.

“Esa atribución la tiene por Ley el INAPESCA, después de las evaluaciones es el que tiene que decir: está especie tiene la categoría de recurso pesquero, por tanto se puede explotar en estás dimensiones, con éstas a artes de pesca y con estas características”, explicó.

La bitácora del pescador

Está claro que de manera oficial no existe información sobre la pesquería de pajarito, empezando por el hecho de que la pesca se realiza bajo el amparo de un permiso de escama , por lo  que se desconoce cual es el sobre esfuerzo pesquero (cuantas embarcaciones lo capturan). También se ignora cuáles son las cuotas de captura, puesto que no existe un control de los arribos y tampoco existe certeza sobre el uso de otro arte de pesca además de la atarraya y el chinchorro.

En Son Playas tuvimos acceso a la bitácora de una de las embarcaciones, sin embargo, las cifras se concentran en el ingreso recaudado diariamente, lo que hace difícil conocer la cantidad de kilos del producto capturado.

Su precio varía dependiendo de la demanda, así, en días de abundancia una cubeta con más de 10 kilos puede costar hasta 20 pesos y en días de bajas capturas el kilo puede venderse hasta en 80 pesos.

Los volúmenes de captura han sido muy variables, de acuerdo a los registros realizados por los propios pescadores. Foto: Son Playas.

Las pequeñas libretas que guardan las anotaciones de años de capturas nos muestran que en 2011 la pesca del pajarito inició el 8 de mayo y concluyó hasta el 17 de junio de ese año. En algunas fechas sí hay registro de la cantidad de producto capturada, por ejemplo, el 8 de mayo la producción fue de 113 kilos y el 9 de mayo de 70 kilos; para el 17 de mayo las capturas se incrementaron a 2 mil 70 kilos, y de acuerdo a una anotación ese día, la cubeta se vendió en 40 pesos.

Ese año las capturas se extendieron hasta mediados de junio. La bitácora señala que el 1 de junio se lograron capturar 200 kilos; la mayor producción se registró el día 4 de junio con un total de 3 mil 600 kilos; el 5 de junio se obtuvieron 2 mil 413 kilos, el 6 de junio 2 mil 25 kilos y el registro cerró el 17 de junio como último día de pesca.

La especie se ausenta

En 2012, un año antes de la gran ausencia, las capturas iniciaron el 3 de mayo con 200 kilos, el 14 de mayo se registraron 238 kilos y el 30 de mayo 2 mil 516 kilos; la embarcación siguió pescando haya el día 2 de junio. Los seis años siguientes los pescadores no lograron avistar a la especie.

La producción de “pajarito” ha sido fluctuante. Foto: Son Playas.

El regreso

En 2018 el pajarito sorprendió a los pescadores con su regreso, ese año, la embarcación que tomamos como referencia para tener una idea de los montos de producción, inició sus capturas el día 1 de mayo con un total de 400 kilos mientras que el 8 de mayo se obtuvieron 3 mil 664 kilos, la embarcación concluyó su pesca hasta el día 29 de mayo.

En 2019 las capturas iniciaron el 6 de mayo con un registro de 100 kilos y la temporada se ha caracterizado por ser muy irregular, ya que un día las embarcaciones pueden lograr buenas capturas y al día siguiente regresar vacías.

Después de 6 años de ausencia, el “pajarito” regresó a Mazatlán en 2018. Cientos de personas acudieron a Playa Norte en busca del preciado pez. Foto: Son Playas.

La esperanza de la regulación

El tema de la regulación de la pesquería ha estado en la mesa de las autoridades en diferentes ocasiones. De acuerdo a información publicada en medios locales en 2008, se planteó la necesidad de crear una norma oficial que regulara la pesca de esta especie; en 2011 la autoridad pesquera inicio un monitoreo del recurso, sin embargo, nuevamente el proyecto no tuvo seguimiento.

Héctor Plasencia González, investigador asociado del Laboratorio de Ictiología y Biodiversidad del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Mazatlán, señaló que la ausencia de seis años de las tres especies de pajarito que suelen arribar a este puerto es una señal de alarma para impulsar su conservación, la cual se encuentra en riesgo debido a la falta de regulación pesquera, el cambio climático y la contaminación marina, entre otros factores.

En 2018 Luis Antonio Salcido Guevara, de la Facultad de Ciencias del Mar, señaló ante un medio local la necesidad de establecer un plan de manejo que incluyera veda, ya sea espacial o temporal, así como el cambio a artes de pesca menos nocivas para el ecosistema marino.

Atarraya utilizada para la pesca de “pajarito”.

Los especialistas coinciden en que las capturas deben realizarse con artes de pesca menos nocivas, pues la atarraya, al contener en sus extremos pesos de plomo para llegar al fondo, produce el arrastre de los florecimientos de algas donde se deposita la hueva de la especie, afectando así la población de futuros ejemplares.

En este sentido, la recomendación de los especialistas es el uso del arte de pesca tradicional conocido como ficharon, pues la consideran la más adecuada para preservar la especie y el entorno marino.

¿Qué se puede hacer?

Plasencia González reiteró que es necesario que las autoridades implementen acciones para la conservación de esta especie, no sólo por su valor como pesquería sino por el papel que juega dentro del equilibrio ecológico. Para el investigador es importante establecer algunos lineamientos.

1- Establecer un ordenamiento de regulación pesquera.

2- Decretar periodos y zonas de veda (en este caso se pesca en las zonas y época de reproducción de estas especies).

3- Evaluar el tamaño de las poblaciones para establecer los volúmenes de captura (cuotas) permisibles,  para evitar la sobreexplotación y colapso. De esta forma, se daría oportunidad a la especie de reproducirse.

4- Una ordenación pesquera racional basada en restricción del libre acceso a la pesquería.

5- Regulación de los tipos de artes de pesca.

6- Asesores técnicos de pesca que participen en las acciones de inspección y vigilancia.

La pesquería del pajarito es una tradición que los mazatlecos han disfrutado por décadas , sin embargo, la falta de medidas de regulación ponen en riesgo la subsistencia de esta especie migratoria, que cada año arriba al puerto para cumplir con su ciclo de reproducción.

La pesca del “pajarito” es de importancia económica, cultural y gastronómica en Mazatlán.
Foto: Son Playas

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