Cambiar hábitos para cuidar al planeta: Viva la Ola

Comunidad, Conservación, Playas  /   /  Por Erika Sierra

Hace tres años, un grupo de jóvenes empezó a limpiar las playas de Mazatlán, primero cada mes y luego cada bimestre. Jornada tras jornada, obtienen grandes cantidades de basura; pero más allá de levantar lo que otros tiran, ellos tienen un objetivo: que las personas cambien sus hábitos.

La herramienta de esta generación ha sido la de sensibilizar a toda costa sobre el impacto de los residuos que dejamos en los ecosistemas ante el creciente consumo irresponsable.

Es por ello que Berenice Lizárraga, Denisse Lizárraga, Manuel Espinosa y Luisa Oliveros, miembros de la organización civil Viva la Ola, utilizan las jornadas de limpieza como conducto para hacer llegar su mensaje.

Su finalidad no es convertirse en un grupo barredora; el objetivo aquí es propiciar el entendimiento de la problemática y generar un cambio de hábitos. Después de que las personas levantan plásticos, colillas, envolturas, y todo tipo de residuos, viene una plática sobre los motivos por los cuales esa basura llegó a la playa, el daño que provoca y qué se puede hacer para evitarlo.

Viva la Ola, tres años de trabajo

Esta organización civil, surgida de una iniciativa ciudadana, ha limpiado las playas de Mazatlán durante tres años; los dos primeros cada mes y el tercero cada bimestre.

Se estima que en todo este tiempo se han realizado cerca de 30 jornadas a las que se convoca públicamente, y en las cuales se ha contado con el apoyo de diversas asociaciones y voluntarios ciudadanos.

Lo que a muchos sorprende

La última jornada de limpieza se realizó el pasado 1 de septiembre. En  tan solo tres horas  se logró reunir 52 kilos de basura, que no llegan ni siquiera a ser una tercera parte de la que esconden los arrecifes y demás lugares a los que no se puede acceder con facilidad, pero que genera un vínculo con las especies marinas porque nuestros deshechos terminan a su hábitat.

Como siempre ocurre, los resultados compartidos al final de la jornada dejaron a muchos sorprendidos, de la arena se extrajo 1,568 piezas de colillas de cigarro.

Entonces Berenice Lizárraga y sus compañeros explican que las personas minimizan y arrojan este tipo de residuos a la arena por su tamaño, cuando en realidad tienen un impacto altamente tóxico.

Así, con cada explicación del impacto de los desechos rescatados, el grupo de jóvenes cumple su propósito. Al final, su proyecto desempeña una función de educación ambiental.

Buscan soluciones

Conforme crece la participación de voluntarios en estas actividades, también ha surgido la necesidad de buscar más soluciones al problema de contaminación de playas, en lugar de solo debatirlos.

La separación de residuos que se realiza en estas jornadas permite contar con estadísticas claras sobre cuáles son los artículos que más se consumen y poder brindar alternativas de productos que generen un impacto menor.

Hasta el momento se sabe que los envases de plástico, botellas de vidrio, latas de cerveza, tapas de plástico y ahora las colillas de cigarro, son los principales contaminantes.

Como medida de solución, los mismos voluntarios han propuesto retomar los hábitos y  tradiciones de décadas pasadas, como llevar tu bolsa al mercado, servilletas de tela para tortillas y tus envases de uso diario para líquidos; estrategias que se han estado aplicando alrededor del mundo cada vez con mayor fuerza.

Pero lo que también es cierto es que hacer  conciencia sobre el tema, pasar la voz, hacer “ruido” y actuar desde lo cotidiano nos compete a todos desde casa, como lo reitero la activista invitada Sofía Trejo, ponente invitada en la última jornada de limpieza.

Cambiar hábitos y generar conciencia es una tarea de costumbre y desarraigo a la modernidad de lo de desechable, expuso.

Empezar por separar y reciclar

Separar la basura en casa y llevarla a centros de acopio puede ser una de las acciones con las cuales se puede iniciar el cambio de hábitos, señaló Berenice Lizárraga.

“Lo primero es entender que ningún esfuerzo es pequeño y que la rutina de un individuo puede multiplicarse, separar la basura en casa y llevarla a los centros de acopio es una primera solución para generar cambios en nuestro sistema de recolección de basuras municipal, puesto que esto puede hacer ruido a los diferentes organismos encargados e incentivar la participación ciudadana y  que lleve a una mejor organización y beneficio para todos” apuntó.

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