Especies en peligro, la otra cara de GatoxLiebre

Conservación, Pesca  /   /  Por Redacción Son Playas

La sustitución de especies y fraude en la comida del mar afecta nuestra capacidad de proteger los océanos, advierte Oceana México.


Oceana México reveló cómo ocurre el intercambio de especies y cómo es que esta práctica afecta a la conservación de los océanos y especies en peligro.

Oceana prendió los focos en el sector pesquero y empresarial al revelar las sustituciones de especies que existen en restaurantes, supermercados y pescaderías de Mazatlán, Ciudad de México y Cancún.

Sin embargo, más allá del impacto comercial y económico que tiene este fraude, hay otro que debe ser observado a fondo, como sugiere en su informe GatoxLiebre; el de la explotación de especies en peligro y amenazadas.

Esta organización llegó a México en 2018, con el propósito de restaurar la abundancia de los  océanos y así garantizar la existencia de alimentos nutritivos para una creciente población humana, en México y el mundo.

En su estudio, dado a conocer el pasado 13 de marzo, reveló cómo es que ocurre el intercambio de especies.

Este intercambio de especies pudiera parecer inofensivo, pero el problema es profundo y va más allá del cambio en el nombre del pescado.

Esta facilidad de engaño sucede en un contexto de opacidad y negligencia de las autoridades pesqueras y sanitarias, indicó en su reporte, y las puertas están  abiertas para que se mezclen, en distintos puntos de la cadena de valor, el producto ilegal y el legal.

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El estudio

Oceana México realizó una investigación genética de casi 400 muestras de pescados en la Ciudad de México, Mazatlán y Cancún para conocer, con pruebas científicas, el nivel de sustitución de especies.

La investigación de ADN, que es la primera de su tipo a esta escala y publicada en México, registró un nivel de sustitución en promedio del 31% en 133 establecimientos (restaurantes, pescaderías y supermercados).

En este caso, Oceana México expone la práctica de vender una especie de pescado bajo el nombre de otra, la comparación entre el nombre comercial con el que fue vendido y la identificación genética se hizo con base en sus nombres científicos. La investigación indica que 1 de cada 3 especies analizadas cambiaron de nombre. En el tránsito desde que se pesca hasta nuestro plato, ocurre este fenómeno de sustitución, comprobando así la falta de trazabilidad.

En el apartado Salud de los Mares, el estudio establece que, el hecho de que se sirva gato por liebre en el pescado, no sólo tiene un impacto en el bolsillo, también en la salud de los mares. La mejor forma que existe, para quienes no son  pescadores ni autoridades pesqueras, de conocer cómo están las poblaciones de pescado es a partir de los menús y las etiquetas.

“Según observemos la disponibilidad de nuestros pescados favoritos, sabremos si continúan en abundancia o no. Sin embargo, la constante presencia de los pescados en los menús nos puede dar una falsa idea de abundancia en los mares, la cual no corresponde siempre con la realidad”, cita el reporte.

El mejor ejemplo es el mero, que aparece continuamente en los menús y se vende como tal en las pescaderías y los supermercados. Cualquier consumidor pensaría que eso es un indicador de poblaciones abundantes, sin embargo, a partir del análisis de la Carta Nacional Pesquera es sabido que el mero tiene por lo menos 18 años sobreexplotado en el Golfo de México.

“En nuestro estudio les hicimos pruebas a 48 especies diferentes que, una vez descubierta su identidad real, resultaron ser 100. Esto significa que 52 especies de pescado fueron silenciadas, no supimos que nos las comimos, no estuvieron en el menú ni en ninguna etiqueta. Mantener en secreto tantas especies puede significar que llegará el momento en que éstas desaparezcan y no nos demos cuenta”.

Comercializan especies en peligro

El estudio de GatoxLiebre indica que el 11.2 por ciento de las muestras provino de 13 especies amenazadas y ocho especies casi amenazadas, de acuerdo con la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn).
Entre ellas se encuentran nueve especies diferentes de tiburón que se vendieron como marlín o como cazón.

Si bien la pesca de estas especies en México no es ilegal, el reconocimiento internacional de la vulnerabilidad de su situación debería empujar a la población a tener mayor cuidado en su pesca y consumo.

En el listado estacan dos especies de anguila, nueve de tiburones (cornuda o martillo común, zorro, sedoso, aleta de cartón, azul, cazón dientón, toro, cangüay y aleta negra) y nueve de peces (marlin azul/negro, boquinete, mero negrillo y mero extraviado, baqueta, huachinango del Golfo, conejo amarillo, cochito reina y lenguado limpio).

En el caso del conejo amarillo (clasificado en peligro), se encontró que hubo una sustitución de especies, pues fue vendido en una ocasión como robalo, mientras que el tiburón zorro (clasificado como vulnerable) fue vendido en dos ocasiones como marlin. El mero extraviado (clasificado como vulnerable), como huachinango en una ocasión. La baqueta (clasificada como vulnerable), como robalo en una ocasión.

El cochito reina (clasificado como casi amenazado), se comercializó como mojarra en una ocasión.

“Pescado” sin identificar

En siete ocasiones, todas en supermercados en las tres ciudades muestreadas, se identificaron productos que fueron comercializados simplemente como “pescado”, sin mencionar ningún nombre comercial en específico. Estos productos eran filetes, postas o figuritas de pescado. Aunque estas muestras no fueron incluidas en los cálculos de sustitución de especies, los análisis genéticos identificaron las siguientes especies en dichas muestras: Merluza panameña (Merluccius angustimanus) y basa (Pangasianodon hypophthalmus), en Mazatlán; basa (Pangasianodon hypophthalmus), merluza norteña (Merluccius productus) y  orqueta del Atlántico (Chloroscombrus chrysurus), en Ciudad de México y sardina crinuda (Opisthonema libertate) en Cancún.

La sustitución en el mundo

De manera muy lamentable, la sustitución de especies no es algo exclusivo de México, es un fenómeno que ha sido identificado alrededor del mundo. Según una revisión hecha en 2016 por Oceana, de 200 estudios publicados en más de 55 países se encontró que, en promedio, una de cada cinco veces, entre más de 24000 muestras, se sustituyó la comida del mar.

En 65 por ciento de los estudios hubo evidencia de sustitución motivada por ganancia económica, que se refleja en la venta de pescado barato como si fuera uno más solicitado y caro.

Oceana ha liderado la exposición del fraude en pescados y mariscos mediante extensivas pruebas de ADN

¿Qué podemos hacer?

El engaño y fraude en la comida del mar suceden en una compleja cadena de comercialización en la que participan muchos intermediarios. La sustitución puede darse en el barco, desembarque, transporte, lugar de procesamiento o punto de venta final. En México se exigen documentos que acrediten la procedencia legal del producto y se contemplan acciones de inspección y vigilancia para determinar la inocuidad del pescado y marisco, sin embargo, carecemos de requerimientos de trazabilidad que permitan rastrear el pescado desde el plato hasta la mesa.

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