Pajaritos: Nadie los protege

Conservación, Pesca, Reportajes  /   /  Por Redacción Son Playas

No existe un marco legal que regule su explotación comercial.

La pesquería del pajarito es un tesoro que generaciones de pescadores de Mazatlán han preservado como parte de su herencia familiar y una tradición entre la población.

Cada año, en los meses de abril y mayo, al caer el ocaso, los hombres de mar armados con sus atarrayas, abordan sus pangas para navegar por la bahía. Mientras la oscuridad los cobija, encienden uno a uno sus incandescentes lámparas para iluminar la superficie del mar; los pequeños y delgados cuerpos plateados empiezan a destellar, han encontrado el preciado tesoro: la fiesta de los pájaritos ha comenzado.

Hablar de la pesca de pajarito es adentrarse a una  herencia cultural que ha pasado de generación en generación, pero también conocer el contraste en que existe la especie, que va de ser  muy preciada y valorada por la población, a no tener la importancia suficiente para ganarse un lugar dentro de la carta nacional pesquera y ser considerado un recurso que deba ser cuidado y regulado.

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La omisión

A Mazatlán llegan tres especies diferentes de pajaritos a reproducirse y es justo en este periodo cuando se les captura.

Pese a ello, no se les ha catalogado como un recurso pesquero, por lo que no existe un marco de regulación que lo proteja de la sobreexplotación.

El biólogo Cesar Julio Saucedo, director de Ordenamiento Pesquero de Conapesca, reconoció que no existe ninguna regulación de esta actividad, la cual se realiza de manera artesanal a través de artes de pesca como la atarraya y chango o chinchorro y se captura de manera legal bajo el amparo de un permiso de pesca de escama.

Detalló que no existen permisos de pesca comercial específicos debido a que se requiere una opinión técnica del Instituto Nacional de la Pesca (Inapesca) o que el producto se encuentre catalogado como recurso pesquero dentro de la Carta Nacional Pesquera.

Cesar Julio Saucedo Barrón.

“La Carta Nacional Pesquera no contempla al pájarito como recurso pesquero, tiene que tener esa categoría primero para que en esa misma carta se establezca cual puede ser el esfuerzo que se pueda autorizar”.

¿A quién le corresponde?

El Inapesca tiene la facultad de realizar los estudios correspondientes para dar la categoría de recurso pesquero, tal como ocurrió en el caso de la merluza, que hasta hace un año se capturaba con permisos de pesca de escama y en la actualidad ya se encuentra en la Carta Nacional Pesquera y cuenta con permisos específicos.

En 2008, la Conapesca a cargo de Ramón Corral Ávila,  informó que tras la creación de la Norma Oficial que regula la pesca de especies de escama se buscaría crear normas específicas para especies como el mero, el pájarito, la sierra y el peto, sin embargo, el proyecto no se consolidó en el primero de los casos.

Saucedo señaló que en la actualidad no existe una veda de la especie, una norma oficial o medidas administrativas que permitan su regulación, sin embargo, existe el interés de los pescadores de consolidar, junto con la autoridad, medidas para su protección.

“Hasta ahorita no existe una regulación que tenga que ver con las cuotas, hay la propuesta de trabajar con cuotas, de hecho aquí estuvieron los representantes de las cooperativas de captura de esta región y ellos mismos propusieron un acuerdo de administración, es un acuerdo válido, puesto que son los principales actores de la pesca y dentro de ellos tiene que ver con el uso de las artes de pesca”, dijo.

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Venta de pajarito en el embarcadero de la Isla de la Piedra. durante el primer día de capturas.

El camino a la regulación

El Director de Ordenamiento Pesquero de Conapesca detalló que los pescadores quieren regular la pesquería, lo que incluye eliminar el uso de artes de pesca que dañan el ecosistema marino tal es el caso del chinchorro. Implementar esta acción es de vital importancia para asegurar la disponibilidad del producto a futuro, pues las especies migratorias como el pajarito arriban en nuestras costas para desovar.

“El pajarito tiene huevos demersales que se adhieren a los sustratos y se concentran, entonces cualquier acción que altere su proceso de desarrollo impacta en los posibles reclutamientos; en esa parte la autoridad va a tomar medidas importantes en cuanto a medidas administrativas de regulación”.

Cesar Julio Saucedo Barrón, Director de Ordenamiento Pesquero, Conapesca.

Algunos de los aspectos que se requieren regular son las cuotas de captura, luz de malla y otras especificaciones de las artes de pesca que permitan que sean más amigables con el medio ambiente y la especie.

Sobre la especie

Los “pajaritos” son peces de hábitos epipelágicos que se caracterizan por vivir en la superficie de los mares tropicales y subtropicales, pero algunos pueden adentrarse en los sistemas lagunares-estuarinos y ríos, detalló
Héctor Plasencia González, investigador asociado del Laboratorio de Ictiología y Biodiversidad del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Mazatlán.

Existe un registro de 7 especies que habitan en el Pacífico, de las cuales 5 tienen presencia en Sinaloa: Hyporhamphus gilli, Hyporhamphus rosae, Hyporhamphus naos, Hyporhamphus snyderi y Hemirhamphus saltator.

En la Bahía de Mazatlán se pescan tres especies: Hemiramphus saltator, la cual es la más rara y grande (hasta 55 cm de longitud total), y dos especies más pequeñas: Hyporhamphus rosae (20 cm) e Hyporhamphus naos (25 cm).

Plasencia González informó que las otras dos especies presentes en el Pacífico son Euleutorhamphus viridis y Oxyporhamphus micropterus, las cuales son de hábitos más oceánicos.

Las ausencias

Se estima que la ausencia del organismo por varias temporadas pudo ser resultado de variantes ambientales y del sobre esfuerzo que se aplicó a la pesquería. Esto ocurre porque no sólo se impacta a los organismos que se capturan, sino también a la hueva que es depositada en las bahías y que no logra desarrollarse, lo que se traduce en una reducción de especímenes durante las siguientes dos o tres generaciones.

Aunque no se dispone de estadísticas oficiales, los pescadores de Playa Norte refieren que la especie se ausentó de la bahía desde junio del 2012 hasta abril del 2018, siendo en mayo de ese mismo año cuando la especie regresó al puerto en abundancia.

Después de cinco años de ausencia, el regreso del pajarito a la bahía de Mazatlán fue un suceso; las personas acudieron en masa en busca del recurso en Playa Norte. En los primeros días de captura, la gente llegó a meterse al agua para ir al encuentro de las lanchas que se aproximaban a la orilla para surtirse, ya sea para reventa o para consumo personal.

Contexto histórico

Existen registros de que la pesquería del pajarito obtuvo importancia comercial a partir de la segunda mitad del siglo XX, no obstante a que ya se conocía y se consumía desde el siglo anterior.

Enrique Vega Ayala, cronista de Mazatlán, señala que la pesca de la especie inició en Playa Norte. Desde entonces, pocas cosas han cambiado en la forma en que se captura, tal es el caso de las lámparas y las redes.

Se trata, dice, de una especie que ha marcado un antes y un después en la historia del puerto, pues aunque solo está presente una vez al año, se ha convertido en algo habitual para la población local que lo espera cada año para llevarlo a su mesa.

“En ningún otro lugar el pajarito ha tenido el impacto que tiene en Mazatlán como costumbre, como parte de la mesa”

Enrique Vega Ayala, cronista de Mazatlán.
Los mazatlecos acuden a Playa Norte a esperar el regreso de las lanchas cargadas de pajarito.

Tradición y herencia

Los custodios del preciado tesoro llamado pajarito se formaron en el mar, crecieron con la encomienda de mantener viva está tradición y transmitirla a sus descendientes, es así como los pescadores de esta especie se han forjado como una gran familia.

Uno de estos casos es el de Víctor Manuel Tiznado Bastidas, conocido por todos como el “Gallinas” quien desde su infancia se apasionó con el mar y con esta pesquería, la cual realizó abordo de su lancha “Victoria”, hasta el año pasado, ya que durante la temporada de capturas sufrió una caída dentro de la embarcación, que le provocó la muerte.

Los ojos de su esposa Julieta Margarita Páez muestran un brillo particular mientras ella narra la pasión con la que el Gallinas se hacía a la mar cada temporada. “Era el mejor para la pesca de pajarito, no es por que lo diga yo, puedes preguntar a los demás”, dice mientras la tripulación de la Victoria recoge el equipo usado en un viaje que solo arrojó unos cuantos kilos.


Víctor Manuel Tiznado Bastidas, pescador por tradición, murió el año pasado tras sufrir un accidente en su embarcación.

Tras la muerte del Gallinas, Julieta tomó la responsabilidad de mantener la tradición; la embarcación ahora es capitaneada por su sobrino, pero ella no es ajena a la actividad, porque la pesquería se trabaja en familia. Anteriormente, ella esperaba en Playa Norte y buscaba a los compradores, mientras su esposo surcaba el aire y el agua con cada lance de su atarraya.

El Gallinas, al igual que muchos pescadores nacieron y crecieron en Playa Norte y la Bahía del Cardón, adquirieron su conocimiento del mar y las especies en la escuela de la vida. Son a decir del Director de Ordenamiento Pesquero de Conapesca, César Julio Saucedo, los mejores biólogos, quienes conocen desde sus entrañas a esta especie.

Valor económico

El valor de esta especie no se reduce a su costo de venta, el cual es muy variable dependiendo de la temporada; en los años de abundancia su costo es bajo permitiendo que la gente compre baldes repletos de este manjar mientras que en los años de escasez alcanza precios exorbitantes por cada kilo, ya que representa una fuente de alimento accesible y nutritiva para todas las familias.

Este año los pescadores empezaron a ver y capturar la preciada especie durante la primera semana de mayo, pero el clima fue muy variable y no hubo buenas capturas. Finalmente el miércoles 8 empezó a correr la voz que en El Cardón habría buena zafra y así fue. Al siguiente día, los mazatlecos pudieron encontrar este manjar a la venta en los embarcaderos del puerto.

Embarcadero de la Isla de la Piedra.

En esta temporada el precio se mueve en un rango de 40 a 60 pesos por kilo sin limpiar y de 60 a 120 pesos ya limpio, la variación de estos precios dependerá de la abundancia del recurso que se registre a lo largo de las próximas semanas.

Para todos

Este manjar hace honor a la estrofa del corrido de Mazatlán: “Aquí hasta un pobre se siente millonario, porque todas las familias sin importar su estrato social pueden darse el lujo de comer un plato de pájaritos.

“Cada temporada de Pajarito aquí se hace un carnaval y todos ganamos directa o indirectamente, por que ganan los que salen a pescarlo, los que traen el producto, los que lo compran para revenderlo, los que lo limpian, hasta las mismas familias, porque con un kilo come toda la familia y no se compara lo que te cuesta un kilo de carne con un kilo de pájaro”

Julieta López

Mientras se define el camino a seguir para consolidar la regulación de la especie y asegurar su disponibilidad para las futuras generaciones, las embarcaciones menores se hacen a la mar al caer la noche en busca del pequeño pez picudo y plateado que cientos de familias esperan a pie de muelle en Playa Norte y el Puente Juárez.

Las cubetas ya están listas y en las mesas de las familias mazatlecas se les espera como cada año… si es que regresa.

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