Sinaloa ya tiene ley que sanciona la entrega de bolsas plásticas y popotes… pero no se cumple

Ciudad, Reportajes  /   /  Por Redacción Son Playas

La Ley de Residuos del Estado de Sinaloa es letra muerta.

Entregar bolsas de plástico no biodegradables de manera indiscriminada y popotes sin que el cliente lo pida, ya lo prohíbe la Ley de Residuos del Estado de Sinaloa desde septiembre de 2018.

También mandata que, de no cumplir, los establecimientos deben pagar un impuesto de 49 centavos por cada artículo que den a sus clientes… pero todavía no se cumple.

Si bien no se prohíbe de forma explicita el uso de bolsas plásticas, sí se sanciona económicamente. Este ordenamiento jurídico también otorga facultades a los municipios para que sean ellos quienes se encarguen de restringir el uso de ese tipo de desechos. De cualquier forma, el mandato no se cumple.

Y no se acata porque la propia legislación no establece ni obliga sanciones efectivas para hacer que se obedezca, así, la disposición ha quedado como letra muerta en un documento oficial.

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Letra muerta

La diputada Roxana Rubio Valdez, presidenta de la Comisión de Ecología y Medio Ambiente en el Congreso local, considera que la omisión de infracciones por incumplimiento ha frenado que Sinaloa se sume a la lista de estados donde ya está prohibida la entrega de bolsas de plástico, popotes, vasos y platos de unicel en establecimientos.

Este vacío, aceptó, limita únicamente a campañas de concientización para reducir el uso de estos plásticos, pero el reto es preparar reformas encaminadas a la prohibición y sanciones reales por desacato.

En este contexto de leyes que no se cumplen, Sinaloa se mantiene como un gran generador de desechos –la mayoría plásticos- de la zona Noroeste de México; una cantidad no calculada de esos residuos terminan en el mar, en un país donde el reciclaje apenas es de 9 por ciento.

¿Qué dice la Ley?

En septiembre del 2018, el Congreso del Estado aprobó por mayoría, con 13 votos en contra, la Ley para la Prevención y Gestión Integral de Residuos para el Estado de Sinaloa que da la libertad a los municipios de privatizar la recolección de basura y aplicar un impuesto de 49 centavos por bolsa de plástico que se use en los supermercados,  empresas y restaurantes.

Esta Ley entró en vigor un mes después, en noviembre de 2018, al publicarse en el Diario Oficial del Estado, hoy vigente, pero sin evidencia pública de su cumplimento.

En el Artículo 74, apartado VI y VI, dice que queda prohibido:

“Entregar a título gratuito bolsas de plástico no biodegradable para cargar o transportar los bienes adquiridos a establecimientos comerciales o de servicios; o entregar bebidas con popote de plástico sin que medie petición expresa del cliente, en establecimientos que las expendan o las suministren”.

Y en su Artículo 66 establece las `sanciones’ por el incumplimiento:

“Las personas físicas y morales que enajenen o entreguen bolsas de plástico no biodegradable para cargar o transportar los bienes adquiridos a ellos, están obligadas al pago de una tarifa de cuarenta y nueve centavos como impuesto por cada bolsa de plástico no biodegradable entregada. Dicho impuesto será causado al momento de la enajenación de la bolsa, y deberá enterarse mediante declaración que presentará el contribuyente aprobados ante las oficinas autorizadas para ello, dentro de los primeros quince días de cada mes debiendo contener dichas declaraciones las enajenaciones objeto de este impuesto que se hayan realizado en el mes anterior”.

Sin embargo, hasta ahora no existe evidencia pública de alguna multa a negocios en los 18 municipios de Sinaloa. Este mandato se ha socializado poco y las bolsas se siguen entregando en cualquier establecimiento, a granel, pasando por alto la legislación vigente.

Ley incompleta

La diputada Roxana Rubio Valdez insiste en que la Ley está incompleta.

“En el tema de las bolsas se tienen que adecuar los reglamentos para  que se efectúen  las acciones de inspección y vigilancia; y se haga efectivo ese cobro de los 49 centavos. En México los primeros estados que restringieron el plástico fueron Querétaro, Veracruz, y Baja California, de allá se paso a Sinaloa esa influencia”, agregó.

Pero más allá de sanciones, la legisladora panista lamentó que no se haya logrado la prohibición del plástico en el Estado, a pesar de que tiene 81 kilómetros de costa donde estos artículos de largo proceso de biodegradación son una amenaza.

Su peligrosidad aumenta cuando llegan al mar, pues una simple bolsa es mortal para las especies marinas, les puede provocar asfixia al cubrirles fosas nasales o las lleva a la muerte por ingerirlas, a esto se suma el daño ambiental de un largo proceso de degradación.

Campañas ambientales, lo primero.

Con este antecedente, la presidenta de la Comisión de Ecología en el Congreso, Rubio Valdez, reiteró que sólo queda apelar a la conciencia social, mientras se avanza en la prohibición legal de los plásticos en Sinaloa.

“Se optó por dar tempo de concientizar a la ciudadanía y después pasar a las prohibiciones. Es una verdad que en la anterior Legislatura no impusieron sanciones ni restricciones, pero ahora en esta Legislatura intentaremos impulsar adecuaciones que generen esas prohibiciones, después de darle un tiempo a la ciudadanía para que se adapte, para que asuma el uso con responsabilidad”,  dijo.

Esto llevará a la otra tarea: empujar las campañas ambientales contempladas en la citada ley, la cual, en el Artículo 90, otorga facultades al Estado y 18 Ayuntamientos para sancionar, una vez adecuados sus reglamentos, lo que tampoco ha ocurrido de manera contundente y real.

“Los Ayuntamientos podrán establecer prohibiciones a la entrega de: bolsas de plástico no biodegradables, a título oneroso, para cargar o llevar productos enajenados por los establecimientos comerciales; y popotes de plástico en establecimientos que expendan o suministren bebidas al público”, cita el documento.

-¿A quién le corresponden esas campañas masivas?

“A todos los órganos, a los municipios, estados, al Congreso, a todos, trabajamos gobiernos- ciudadanía, de otra manera no puede funcionar esto”.

-¿Y los cobros de impuestos por bolsa entregada ya se están haciendo?

“No, definitivamente no, vamos a adecuar los reglamentos para que se efectúen las acciones de inspección, vigilancia y se haga efecto el cobro de esos 49 centavos, pero primero sacaremos la campaña para concientizar a la gente”

-¿Pero los municipios ya tienen facultad de cobrar esos 49 centavos?

“Sí, pero no lo hacen porque no hay alguna sanción, si no los cobran no pasa nada. Dentro de mi agenda de Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable está adecuar reglamentos para que se sancione aquella persona que venda en su establecimiento una bolsa, así poco a poco llegaremos a la prohibición”.

Los pendientes

En tanto los legisladores logran avanzar en lo legislativo, asociaciones civiles se han aliado para colaborar. En Mazatlán, por ejemplo, existen agrupaciones ciudadanas que trabajan contra la contaminación por basura, tal es el caso de Ecoisla de la Piedra o Viva la Ola. A nivel estado, la Alianza Ambientalista Sinaloense empuja la creación de una Procuraduría de Protección Ambiental. 

Y así, mientras la prohibición del plástico se aplaza en Sinaloa, en el mundo la producción no se detiene: cada minuto se usan en el planeta un millón de bolsas de plástico y se gastan 100 millones de barriles de petróleo para producirlas.

En esta  radiografía, México es el principal generador de desechos de América Latina, con 1.6 kilogramos diario por habitante de acuerdo con estudios internacionales de organizaciones ambientales.

Y aunque la entidad costera puede presumir que ya tiene un marco legal y que ha dado el primer paso, la realidad es que hasta ahora, la Ley es letra muerta.

Miles de toneladas de plásticos terminan en las playas y océanos.

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Retos ambientales de Sinaloa.

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3 Comments
 
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    • Redacción Son Playas 19 junio, 2019 at 5:29 pm Responder

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  2. Ana Karen Dueñas 16 junio, 2019 at 7:51 am Responder

    La imagén principal del artículo me ha dado bastante gracia, porque aquí ni así de bonita se ve la basura, supongo que solo en Alemania. El punto es que aquí en Mazatlán es la ley del valemadre, cada quien hace lo que le apetece y nadie dice nada. Y es que es increíble la cantidad de bolsas que se reparten en todos lados, espezando en las taquerías para no ensuciar el plato. Yo personalmente uso bolsas de tela para ir al supermercado y abarrotes, hábito que adopté al vivir en otros países más ecológicos. Y la gente me mira extraño, porque aquí en Mazatlán las personas no están familiarizadas con esta forma de reciclaje. Tiendas y restaurantes dan popotes y bolsas incluso cuando no son solicitados. Se ignora por completo el impacto que estos plásticos tienen en el medio ambiente. Las personas creen que incluso al ponerlas en la basura el problema está solucionado y desaparece, ¡pues no! solo va a ir a parar a otro lugar.

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