Tala de mangle en arroyo Jabalines es ecocidio: Cemaz

Comunidad, Conservación  /   /  Por Raquel Zapien
Ibis y garzas después de la tala. Foto: Eliseo Ruiz

La tala de mangle y el revestimiento del arroyo Jabalines es un ecocidio que no evitará las inundaciones de los asentamientos colindantes, advirtió el Consejo Ecológico de Mazatlán (Cemaz).

El arroyo que desaloja el agua pluvial de la ciudad se convirtió en amenaza porque su cauce ha sido modificado con la anuencia de las autoridades sin considerar estudios hidrológicos ni ecológicos y porque es utilizado como basurero y vertedero de aguas negras, señalaron sus integrantes.

Durante una rueda de prensa, miembros del Consejo recordaron que el revestimiento del arroyo, realizado en 2018 por el Gobierno del Estado, no contó con estudios de impacto ambiental.

En la primera etapa se colocaron lozas de concreto en un tramo de 580 metros lineales, desde la calle Bugambilias hasta la Avenida Circunvalación. El 16 de julio de 2018, durante el arranque oficial de la obra, se informó  que el proyecto contempla el revestimiento de tres kilómetros en total para evitar inundaciones y focos de infección.

En contra de la tala de mangle

Un año después, la organización ambientalista volvió a pronunciarse en contra de la tala de mangle que se realiza desde el viernes pasado al considerar que el daño ambiental no se justifica porque no resolverá el problema de fondo.

Martín Guerrero, presidente del Cemaz, afirmó que las medidas emprendidas hasta el momento son un ecocidio porque el entorno natural ha sido destruido y su pérdida es irreparable en el tramo que fue ya fue revestido.

Por su parte, Sergio Valle Espinosa opinó que las autoridades deben consultar a los especialistas y a la población en lugar de tomar decisiones autoritarias.

En la medida en que no se implementen las medidas preventivas y de mitigación adecuadas, advirtieron, los riesgos de inundación para los habitantes de las colonias cercanas al arroyo, y de todo Mazatlán, seguirán latentes.

A lo largo del arroyo Jabalines se observan descargas de aguas negras y pluviales.
Foto: Raquel Zapien

Quitan mangle, pero se queda la basura

Mientras el mangle y algunos árboles eran arrancados de la tierra durante la mañana del jueves 29 de agosto, un grupo de iguanas verdes buscaban refugio. El ruido de las excavadoras amarillas ahuyentó a las garzas, que a distancia, observaban cómo los bordos del arroyo quedaban desnudos.

Sin el follaje, en los taludes se apreciaron mejor las descargas de aguas pestilentes, las marcas de la maquinaria pesada y basura, mucha basura.

Mientras la máquina arranca el mangle, el drenaje que brota de una alcantarilla fluye al arroyo. Foto: Raquel Zapien

Lo que pudo haber sido

En lugar de aprovecharse como un sitio de recreación y descanso, como un parque lineal natural con espejo de agua o para la pesca de subsistencia, este espacio natural se está convirtiendo en un canal de desagüe pluvial y de aguas negras.

La construcción de una represa en Miravalles ha sido una de las alternativas planteadas para controlar los escurrimientos en la parte alta de la cuenca.

Por otro lado, diversos actores han manifestado desde hace tiempo que se requiere ampliar la boca del estero del Infiernillo, dado a que con el paso de los años se ha reducido a base de rellenos.

Características del arroyo Jabalines

Sergio Valle señaló que el arroyo Jabalines nace al norte de Mazatlán, a la altura del poblado Puertas de Canoas, en donde recibe el nombre de arroyo Armadillo; posteriormente, al llegar a la comunidad de El Conchi, recibe el tributo del arroyo Las Higueras. En la zona urbana se le une el arroyo El Venadillo y su cauce recorre la ciudad de norte a sur hasta conectarse con el estero  El Infiernillo, que a su vez se comunica con el estero de Urías a la altura del puente Juárez y por último al océano Pacífico.

El arroyo es hábitat de una amplia variedad de flora y fauna silvestres, incluyendo aves migratorias. También es un centro de reproducción y crecimiento de peces y crustáceos.

Principales amenazas

En su portal de Internet, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), reconoce que las actividades humanas constituyen la principal amenaza para los manglares, ya sea por la destrucción del hábitat, la contaminación, la sobreexplotación de los recursos y por su modificación hidrológica.

Los manglares también son desplazados por la falta de planificación del desarrollo urbano, industrial y turístico, así como del desarrollo agrícola, ganadero.

Las cuatro especies de mangle más comunes en México están sujetas a protección especial de acuerdo a la NOM 059 SEMARNAT-2010

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