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	<title>mar archivos | Son Playas</title>
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	<description>Periodismo Ambiental</description>
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	<title>mar archivos | Son Playas</title>
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		<title>“La canción de los caracoles” de José Juan Tablada</title>
		<link>https://sonplayas.com/opinion/la-cancion-de-los-caracoles-de-jose-juan-tablada/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Antonio Martínez Peña]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 22:00:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[mar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el legado literario de José Juan Tablada se encuentran  los más dulces recuerdos de su casa en Olas Altas, Mazatlán.</p>
<p>La entrada <a href="https://sonplayas.com/opinion/la-cancion-de-los-caracoles-de-jose-juan-tablada/">“La canción de los caracoles” de José Juan Tablada</a> se publicó primero en <a href="https://sonplayas.com">Son Playas</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Su madre fue mazatleca, él un prolífico escritor y poeta nacido en la capital del país. En su legado literario se encuentran &nbsp;los más dulces recuerdos de su casa en Olas Altas y referencias de su visita a La Noria. Esta es parte de la historia de José Juan Tablada Acuña y su paso por Mazatlán.</h2>



<p class="has-text-align-justify">Nació el 3 de abril de 1871
en Coyoacán. Sus padres fueron José de Aguilar Tablada y Mariana Acuña Osuna.
La familia tuvo recursos para que el pequeño &nbsp;José Juan llevara desde su nacimiento una vida
cómoda y sin sobresalto alguno.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Desde los 19 años de edad y después de haber cursado estudios en el Heroico Colegio Militar y en la Escuela Nacional Preparatoria, se decide por el camino de las letras; escribiendo crónicas, novelas, relatos históricos y poesía; ocupando cargos de dirección en periódicos y revistas y finalmente incursionando en el servicio exterior.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/03/Jose-Juan-Tablada-1.jpg?resize=174%2C184&#038;ssl=1" alt="José Juan Tablada" class="wp-image-5811" width="174" height="184"/><figcaption>José Juan Tablada</figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-justify">Con mucho oficio e incursiones en distintos géneros poéticos y a pesar de los vaivenes de la vida, durante más de cincuenta años &nbsp;se mantendrá como uno de los escritores más prolíficos y reconocido de México. Un ascenso que se da desde el seno del trabajo periodístico hasta alcanzar su madurez intelectual.  </p>



<p class="has-text-align-justify">Estando en misión diplomática en Nueva York muere a los 74 años de edad, el 2 de agosto de 1945. A instancias de la Academia Mexicana de la Lengua, sus restos son trasladados desde Nueva York a Ciudad de México y reposan en su tumba en la Rotonda de las Personas Ilustres en el panteón de Dolores al lado de otras grandes celebridades. </p>



<h2 class="wp-block-heading"> <strong>El poeta subversivo </strong> </h2>



<p class="has-text-align-justify">Contrario a Amado Nervo, no
viene a El Correo de la Tarde a iniciarse, no es como el joven&nbsp; y pobre poeta provinciano que vino de Tepic a
Mazatlán a trabajar por necesidad.&nbsp; &nbsp;José Juan Tablada a sus escasos 22 años ya
tenía en la ciudad de México incursiones profesionales en el periodismo y roce
social e intelectual con grandes celebridades; &nbsp;escribía en el periódico El Universal de
Rafael Reyes Spíndola e incursionaba en la revista Azul del poeta Manuel
Gutiérrez Nájera.</p>



<p class="has-text-align-justify">Al tiempo que escribía notas
y crónicas, también regalaba sus poemas en las ediciones dominicales, muchos
quedan consignados en el rango de “poesía dispersa” pero los de mayor
relevancia forman parte de un poemario llamado <strong><em>Florilegio </em></strong>publicado en
la ciudad de México hasta el año de 1898. </p>



<p class="has-text-align-justify">Pero en 1893 se convierte en un reconocido poeta, sobre todo por la fuerte carga de erotismo que hace temblar a las buenas conciencias capitalinas con su poema <strong><em>Misa Negra</em></strong> publicado en El País el 8 de enero de 1893. La grey católica capitalina acude a Carmelita Romero Rubio de Díaz, esposa del presidente, para exigir una llamada de atención al “remedo” de Baudeliere que escribía algo parecido a Flores del Mal en lagunas e islotes aztecas. </p>



<p><em>Y celebrar ferviente y mudo,<br>Sobre tu cuerpo seductor<br>¡lleno de esencias y desnudo,<br>La Misa Negra de mi&nbsp; amor!&nbsp; <br>(fragmento)</em></p>



<p class="has-text-align-justify">Para volver a estremecer a la sociedad&nbsp; capitalina en septiembre de 1893 publica <strong>Ónix</strong>, en el periódico El Siglo XIX. Un poema dedicado a Luis G. Urbina. </p>



<p><em>Porque la fe en mi pecho solitario<br>se extinguió como el turbio lampadario<br>entre la roja luz de las auroras,<br>y mi vida es un fúnebre rosario<br>más triste que las lágrimas que lloras.<br>(fragmento) </em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Correo de la Tarde</strong></h2>



<p class="has-text-align-justify"><strong>Noche de <em>opio</em></strong>, otro poema escrito en 1893 se publica en la sección Variedades de El Correo de la Tarde de Mazatlán el domingo 7 de enero de 1894 a instancias del periodista Amado Nervo, quien admira el arrojo y oficio poético de José Juan Tablada. Como dato curioso hemos de consignar que en el tomo I&nbsp; de las Obras Completas de Tablada publicadas por la UNAM en 1971,&nbsp; a diferencia de otros poemas que se consignan publicados en diarios de la ciudad de México, este de <strong><em>Noche de opio</em></strong> aparece sin lugar y fecha de publicación lo cual nos lleva a aventurar que su primer publicación fue en El Correo de la Tarde.</p>



<p><strong><em>Noche de Opio</em></strong><br><em>La noche, el lago y la luna<br>desde el alto mirador <br>ve la princesa Satsuna <br>ebria de opio y de amor. <br>  <br>bajan de los cedros altos <br>y revuelan taciturnas<br>con fúnebres sobresaltos<br>las mariposas nocturnas.<br>  <br>La vaporosa neblina <br>cubre a la luna en el cielo<br>como tenue muselina<br>sobre un disco de hielo.<br>  <br>La barca extiende su vela, <br>que flota medrosa y pálida<br>cual mariposa que vuela<br>al salir de la crisálida.<br>  <br>…Ya hunde el pez en las espumas<br>sus escamas plateadas…<br>Ya las garzas en sus plumas<br>se acurrucan esponjadas…<br>(fragmento)  </em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>De la capital a Mazatlán</strong></h2>



<p class="has-text-align-justify">Amado Nervo le dedica a
Tablada un poema titulado <strong><em>El falderillo de la condesa</em></strong> y lo
pública en El Correo de la Tarde el miércoles 3 de enero de 1894. Es obvio que
Nervo sabe y reconoce de la calidad de Tablada y del sitio que le espera en la
historia de las letras nacionales.</p>



<p class="has-text-align-justify">En el marco del escándalo
moral y también por su adictiva experiencia de fumar opio para vivir escenarios
extrasensoriales y dar intensidad a la inspiración poética;&nbsp; un día, José Juan Tablada decide&nbsp; hacer el viaje al Pacífico a las rutas de la
Nao de China y visitar por una temporada entre 1894 y 1895 el puerto de
Mazatlán.</p>



<p class="has-text-align-justify">José Juan Tablada el poeta,
el hombre, siempre tuvo orgullo por el origen Mazatleco de su madre la señora
Mariana Acuña Osuna. Siendo niño visitó en su compañía Mazatlán y en 1894-95
pasará una temporada en el puerto al que siempre consideró un buen reducto de
marinos de todos los mares y de comerciantes encorvados en sus escritorios
sacando la diferencia entre debe y&nbsp; haber
de la libreta de registro de cuentas. </p>



<p class="has-text-align-justify">Cuando salió de &nbsp;México venía recomendado por el periodista José Ferrel, antiguo director de El Correo que en México colaboraba para El Demócrata; así se presenta&nbsp; Tablada &nbsp;para que don Miguel Retes, propietario de El Correo de la Tarde, le diera el empleo que el periodista y poeta Amado Nervo dejaba vacante, para irse a la ciudad de México en 1894.</p>



<p class="has-text-align-justify">Sin embargo, Tablada
encuentra pocas posibilidades de desarrollo, en un diario local que deseaba
permanecer sin la innovación y tecnología periodística que ya se vivía en la
prensa moderna de &nbsp;la capital de la
república; comenta que el señor Retes nomas lo escuchó y que solo le pidió que
escribiera una crónica semanal. &nbsp;Pero en
esto&nbsp; también Tablada no quedaba muy
convencido, pues &nbsp;le parecía que sus
crónicas y los &nbsp;acontecimientos que
pudiera registrar en el diario vespertino, &nbsp;&nbsp;antes
de ser leídas ya eran de dominio público en un lugar tan pequeño y tan
acostumbrado al rumor como fuente veraz de información; además&nbsp; &nbsp;sus
giros lingüísticos tenían entre el vulgo y hasta en el escaso pero culto pueblo
mazatleco otra connotación. </p>



<p class="has-background has-text-align-justify has-very-light-gray-background-color">Así, cuando de manera
poética escribió que tal señorita de sociedad llamada Carmela tenía belleza
espiritual la gente se admiró; &nbsp;por
aquello de que lo espiritual tenía cierto aire a bebida de alta graduación
etílica, o espiritual por aquello de los espíritus que ejercen dominio sobre la
gente. Todavía en la actualidad decir que alguien anda espiritado es sinónimo
de cierta perturbación mental. Así que pasaba por ahí la pobre Carmela y decían
ahí va “la espiritual”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La familia del poeta</strong></h2>



<p class="has-text-align-justify">Tablada en Mazatlán vive en
casa de los Careaga donde Laura Acuña, una hermana de su madre, había formado
familia con el empresario naviero, el español Martín Careaga. En la misma
ciudad viven otros Acuña y visita a su abuela Mariana Engracia Osuna viuda de
Acuña, una anciana octogenaria, originaria de La Noria que lo contempla con una
mirada casi proveniente del más allá, pero lo acaricia dulce y maternalmente &nbsp;como “el hijo de mi Mariana”.</p>



<p class="has-text-align-justify">En sus memorias José Juan
Tablada escribe su vida juvenil de desparpajo&nbsp;
que en más de una ocasión altera la tranquilidad y vida de familia
aburguesada de los Careaga Acuña y del resto de buenas familias mazatlecas. El
exegeta juvenil grita su admiración a &nbsp;Baudelaire, Verlaine, Rimbaud y Goncourt, la
crema y nata de los poetas malditos y la decadencia francesa. &nbsp;Alerta y asusta a más de alguno. Sin embargo,
entre la bohemia y la juventud del puerto encuentra con admiración a
grandilocuentes declamadores de su poema Ónix al que citan como un dogma de
irreverencia. Más de alguno le dirá en tono de halago: “no te preocupes, tus
críticos nunca escribirán un poema como Ónix”.&nbsp;
</p>



<p class="has-text-align-justify">El caso es que José Juan
Tablada &nbsp;llega a la conclusión de que
Mazatlán y su sociedad era un ambiente poco propicio para las letras, tal como
el las concibe, así que &nbsp;un día del mes
de enero de 1895 toma su barco rumbo a San Blas, para luego pasar una temporada
en la ilustre y provinciana ciudad de Guadalajara donde conoce a Sixto Osuna,
poeta oriundo de Villa Unión. </p>



<p class="has-text-align-justify">Junto a otros poetas de la
perla tapatía organiza sentidos homenajes póstumos a la memoria de Manuel
Gutiérrez Nájera que muere el 3 de febrero de 1895 conmoviendo a todo México. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>José
Juan Tablada y los caracoles</strong></h2>



<p class="has-text-align-justify">Pero Tablada es generoso a
la hora de evocar el placer de haber estado de visita en la tierra materna, &nbsp;de haber escuchado el rumor de las olas, visto
el paisaje de islas, rocas y playas de arenas doradas donde recalaban en la
antigüedad las famosas Naos de la China con su carga de chinescos, marfil,
porcelana y seda bajadas de contrabando para cambiarla por la plata y el oro de
la Sierra Madre Occidental. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Esos recuerdos los consigna
en su libro de memorias: <strong><em>La Feria de la Vida</em></strong>; 1937, Editorial
Botas, México.&nbsp; En sus páginas evoca un
viaje que realizó a Mazatlán en compañía de su madre allá por 1874 y de haber
ido en diligencia hasta el terruño primordial en el pueblo de La Noria, tierra
de sus parientes los Osuna. </p>



<p class="has-text-align-justify">De la Noria nos regala la
presencia recia de sus hombres. De aquellos mocetones blancos de brazos gruesos
como los vascos, criados en las andanzas del monte, en la cacería, en la
búsqueda de minerales, en arrear el ganado y con las carabinas sobre la silla
de montar llevar a cabo los combates por permanecer señores en una tierra
indómita que es puerta a la Sierra Madre Occidental, bajo la presencia de indios
viviendo en la más lozana paganía y dispuestos a mostrarse feroces e indómitos.</p>



<p class="has-text-align-justify">Pero de su niñez y viaje a
Mazatlán evoca los más dulces e ingeniosos recuerdos de su casa en Olas Altas:&nbsp; </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/03/Jose-Juan-Tablada-en-Mazatlan.jpg?resize=247%2C373&#038;ssl=1" alt="José Juan Tablada" class="wp-image-5812" width="247" height="373"/></figure></div>



<p class="has-text-align-justify"><strong>“</strong><em>La casa donde habitábamos caía a Olas Altas, bellísima playa llena de rompientes cuyo lejano estruendo me parece oír aún a través del tiempo y la distancia, como el recóndito eco que guardan los caracoles marinos…aquellos caracoles y aquellas conchas tenían algo de esas misteriosas virtudes. De los caracoles helicoidales y cóncavos surgían para mi oído infantil todas las sonoridades marítimas, todas las sinfonías oceánicas; desde el frufrú de seda con que las olas semejan desgarrarse sobre la arena de las anchas playas, hasta el aterrador Dies Irae que tañen los vientos en los órganos de la tempestad. Canciones de sirenas, hosannas del arribo feliz al puerto, clamores de naufragio que el viento arrastraba, risas de nereidas y ondinas, todos los sonidos del mar eran murmurados por el caracol pegado a mi oído”. </em></p>



<p>José Juan Tablada Acuña fue sin lugar a dudas un enamorado de las playas de Mazatlán.</p>



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<p><em>Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: «El porfiriato en Sinaloa»; «Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV»; «Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX»; «Los vascos en el sur de Sinaloa» y Cancionero de Mazatlán, entre otros.</em></p>
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		<title>Cinco poetas que declararon su amor al mar de Mazatlán</title>
		<link>https://sonplayas.com/playas/cinco-poetas-que-declararon-su-amor-al-mar-de-mazatlan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Son Playas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Feb 2020 05:48:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Playas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[mar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El paisaje marino y los cálidos atardeceres de Mazatlán han sido fuente de inspiración para escritores y poetas, que a través de sus letras, han expresado admiración, nostalgia y afecto por este lugar del Pacífico mexicano. A través de una cuidadosa selección de textos, el historiador Luis Antonio Martínez Peña nos muestra fragmentos de las [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-justify">El paisaje marino y los cálidos atardeceres de Mazatlán han sido fuente de inspiración para escritores y poetas, que a través de sus letras, han expresado admiración, nostalgia y afecto por este lugar del Pacífico mexicano.</p>



<p class="has-text-align-justify">A través de una cuidadosa selección de textos, el historiador Luis Antonio Martínez Peña nos muestra fragmentos de las obras de cinco poetas: Genaro Estrada, Enrique González Rojo, Enrique González Martínez, Esteban Flores y Amado Nervo.</p>



<p class="has-text-align-justify">Todos ellos ocupan un lugar destacado en la producción literaria de México durante los siglos XIX y XX.</p>



<p class="has-text-align-justify">En esta edición especial recopilamos los artículos que Martínez Peña ha escrito a manera de colaboración con Son Playas para rescatar estas joyas que toda persona nacida en Mazatlán y amante de las letras debe conocer.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Esteban Flores</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Nació en Chametla, Rosario, en 1870. Fue uno de los exponentes del modernismo mexicano del que hicieran escuela poetas como Amado Nervo y Enrique González Martínez, con los que Esteban Flores mantuvo comunicación y a los que daba seguimiento y rendía admiración.</p>



<p>Aquí un fragmento de su poema <em>Marina</em>:</p>



<p><em>Declina el sol. <br>Sobre el mar ilimitado y sonoro, <br>baja –diluvio de oro- <br>la tinta crepuscular.</em></p>



<p class="has-text-align-justify">Entra en este <a href="https://sonplayas.com/opinion/poemas-marinos-de-esteban-flores/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enlace </a>para conocer más sobre la obra de Esteban Flores. </p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/02/Mazatlan-inspiro-a-poetas.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="Mazatlán" class="wp-image-5600"/><figcaption>Atardecer desde el Faro de Mazatlán. Foto: Raquel Zapien</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Amado Nervo</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Durante su estancia en Mazatlán, Amado Nervo admiró y documentó un rarísimo fenómeno óptico que se presenta al atardecer en la atmósfera&nbsp; del amplio horizonte marino de Mazatlán: la del Rayo Verde.</p>



<p class="has-text-align-justify"><em>“Yo he visto el rayo verde que trae ventura. Lo vimos en una playa mazatleca mi hermano y yo, una tarde de julio</em>«, escribió.</p>



<p class="has-text-align-justify">Lee el artículo completo en este <a href="https://sonplayas.com/playas/el-rayo-verde-y-la-obra-poetica-de-amado-nervo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enlace</a> y descubre los textos que Amado nervo escribió tras pisar esta tierra tropical y que al igual que otros poetas, inmortalizó con sus letras.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="650" height="420" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/07/Rayo-verde-2.jpg?resize=650%2C420&#038;ssl=1" alt="Amado-Nervo" class="wp-image-3787" srcset="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/07/Rayo-verde-2.jpg?w=650&amp;ssl=1 650w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/07/Rayo-verde-2.jpg?resize=300%2C194&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/07/Rayo-verde-2.jpg?resize=480%2C310&amp;ssl=1 480w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /><figcaption>Rayo verde. Foto: Rafael Nordal</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Enrique González Martínez</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Enrique González Martínez, nacido en Guadalajara, fue el poeta más importante de México en toda la primera mitad del siglo XX.</p>



<p class="has-text-align-justify">Vivió más de veinte años en Sinaloa y conoció muchos mares en sus diferentes travesías;  pero sobre Mazatlán escribió algo especial:</p>



<p class="has-text-align-justify"><em>«Pero el mar cuando lo evoco, es el mar de Mazatlán, el de las olas bravas, el de las rompientes rumorosas, el de los escollos empenachados de espumas, el mar en libertad, sin trabas, presidido por la verdura de los cerros y la luz piadosa de sus faros; el mar de iniciación, el primer mar».</em></p>



<p>Si quieres leer la descripción completa, entra <a href="https://sonplayas.com/opinion/el-mar-de-mazatlan-en-la-obra-de-enrique-gonzalez-martinez/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aquí</a>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/02/Poetas-que-declararon-su-amor-al-mar-de-Mazatlan.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="Poesìa al mar de Mazatlán" class="wp-image-5609"/><figcaption>Las Tres Islas al atardecer. Foto: Raquel Zapien/Son Playas.</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Genaro Estrada</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">A través de la poesía, el ilustre diplomático Genaro Estrada manifestó su deseo de regresar a la costa de Mazatlán, su tierra natal.</p>



<p>Este es un fragmento de su poema titulado <em>Retorno al mar</em>: </p>



<p><em>Recordar a mi infancia toda hecha<br>de mar, de tumbo de olas,<br>de islas, de playa azul, de agua de cocos.</em></p>



<p><a href="https://sonplayas.com/opinion/genaro-estrada-y-su-deseo-de-retornar-al-mar-de-mazatlan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Aquí</a> puedes leer el texto completo, el cual forma parte de su primer libro de poesía que lleva por nombre <em>Crucero</em>.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/02/Mazatlan-en-la-poesia.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="Poetas de Mazatlán" class="wp-image-5598"/><figcaption>Foto: Raquel Zapien/Son Playas</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Enrique González Rojo</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">El poeta sinaloense Enrique Gonzalez Rojo formó parte de la generación literaria que dio renombre a las letras mexicanas del siglo XX.</p>



<p>Ete es un fragmento de <em>Los cuatro mares</em>.</p>



<p><strong>I.- MAR DEL AMANECER</strong><br><em>Alegre, tranquilo,<br>acaricias la nave.<br>Tan sereno<br>como el monte,<br>tu guardián eterno.</em></p>



<p class="has-text-align-justify">Si quieres conocer la descripción del mar del medio día y del atardecer, entonces entra a este <a href="https://sonplayas.com/opinion/un-poeta-con-el-mar-en-la-sangre/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enlace</a> y no te pierdas el texto completo de <em>Los cuatro Mares.</em></p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/02/Mar-de-Mazatlan.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="Mazatlán" class="wp-image-5606"/><figcaption>Foto: Raquel Zapien.</figcaption></figure>



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<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/08/Luis-Antonio-Martinez-Pena.jpg?resize=251%2C187&#038;ssl=1" alt="Luis Antonio Martínez Peña" class="wp-image-7473" width="251" height="187"/><figcaption>Dr. Luis A. Martínez Peña</figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-justify"><em>Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: “El porfiriato en Sinaloa”; “Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV”; “Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX”; “Los vascos en el sur de Sinaloa” y Cancionero de Mazatlán, entre otros.</em></p>
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		<title>Un poeta con el mar en la sangre</title>
		<link>https://sonplayas.com/opinion/un-poeta-con-el-mar-en-la-sangre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Antonio Martínez Peña]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jan 2020 09:05:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[mar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sinaloense Enrique Gonzalez Rojo formó parte de la generación literaria  que dio renombre a las letras mexicanas del siglo XX</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading"><strong>El poeta sinaloense Enrique Gonzalez Rojo formó parte de la generación literaria  que dio renombre a las letras mexicanas del siglo XX.</strong> </h3>



<p class="has-text-align-justify">Enrique González Rojo fue poeta y prosista. Nació en la Villa de Sinaloa (hoy Sinaloa de Leyva) un 25 de agosto de 1899; fue hijo del poeta Enrique González Martínez y de Luisa Rojo. Desde su juventud y en compañía de su familia vivió en la Ciudad de México donde estudió, y bajo la influencia de su padre, obtiene una formación literaria excepcional. </p>



<p class="has-text-align-justify">Se observan en su obra juvenil influencias universales de los poetas franceses&nbsp; Valéry y Mallarme e incursiona con éxito en la versificación libre dando un salto a los viejos esquemas de métrica y composición poética.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/01/Enrique-Gonzalez-Rojo-1899-1939.jpg?resize=129%2C212&#038;ssl=1" alt="poeta" class="wp-image-5242" width="129" height="212"/><figcaption>Enrique González Rojo (1899-1939)</figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-justify">En la Ciudad de México de la tercera década del siglo XX la presencia de Enrique González Rojo es inevitable y forma parte de la generación literaria de contemporáneos, donde brillan figuras como&nbsp; Jorge Cuesta, &nbsp;Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Salvador Novo y José Gorostiza. Un grupo de talentos sin grupo, un archipiélago de soledades que dieron altura y renombre a las letras mexicanas del siglo XX. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Muerte temprana</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Al igual que otros escritores de esa época, Enrique González Rojo tiene el privilegio de contar con la amistad del diplomático sinaloense Genaro Estrada y tiene en el servicio exterior una fugaz carrera. La tragedia del poeta se hace presente cuando enfermó de leucemia y muere en la ciudad de México el 9 de mayo de 1939. </p>



<p class="has-text-align-justify">La obra de Enrique González Rojo fue reconocida desde muy temprano; en 1928 Jorge Cuesta publica su Antología de Poesía Mexicana Moderna en donde aparece su poema <strong>Los Cuatro Mares </strong>haciendo gala de la versificación libre, se explaya el poeta de la inteligencia, una versificación que tiene melodía y emana de aquellas viejas formas métricas con las que se nutrió.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>LOS CUATRO MARES</strong></h3>



<p> <strong>I.- MAR DEL AMANECER</strong><br> Alegre, tranquilo, <br> acaricias la nave. <br> Tan sereno <br> como el monte,<br> tu guardián eterno. <br>  <br> La leve música del agua<br> se confunde con el silencio. <br> Claro murmullo, <br> como el lento pasar de pájaros<br> en vuelo.<br>  <br> La espuma de tus ondas<br> baña la luz y el fuego<br> del sol, que las adorna<br> con los colores del espectro.<br>  <br> Una banda de peces voladores, <br> como una procesión de puntos negros,<br> te arroja su mancha de tinta…<br> Al golpe repentinamente ciego<br> chocas contra los flancos de la nave, <br> que regocijas con tu juego.<br>  <br> ¡Mar del amanecer, mar que eres niño,<br> rosado por la aurora, movido por el viento,<br> cantado por los hombres <br> y acariciado por el pensamiento!..</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/01/Playas-de-Mazatlan-Sinaloa.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5243"/></figure>



<p><strong>II.- MAR DEL MEDIODÍA.</strong><br> El sol tocó las aguas y acrecentó su canto.<br> Esta ola viajera<br> desparramó su música <br> sobre la arena.<br> &nbsp;<br> La brisa y el calor mueven las hojas <br> de la palmera.<br> Los pájaros marinos callan abochornados, sus confidencias.<br> &nbsp;<br> Una familia de tortugas<br> sale a tomar el fresco a la ribera.<br> Y tú, delfín que asomas <br> entre la espuma la cabeza,<br> ¿escuchas el rumor de los mares<br> o aspiras el olor de la floresta?&nbsp; </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/01/Playas-de-Mazatlan-Sinaloa.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5243"/></figure>



<p> <strong>III.- MAR DE LA TARDE</strong><br> Lo que antes era fino concierto, <br> hoy es una sinfonía: <br> cobre de los instrumentos<br> en las cuerdas de oro del día.<br> &nbsp;<br> La marcha heroica de la tarde<br> los sones del mar armonizan;<br> más la batuta del sol desaparece<br> y la confusión se inicia<br> con sonidos falsos de rocas-oboes<br> y apresuramiento en las olas flautistas.<br> &nbsp;<br> Bajo el incendio de las nubes <br> el desorden se precipita,<br> y la vanguardia de las sombras<br> calla los cantos y rompe la lira. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/01/Playas-de-Mazatlan-Sinaloa.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-5243"/></figure>



<p><strong>IV.- MAR BAJO LA LUNA.</strong><br>Bajo la noche, de la nave<br>han salido las mismas preguntas:<br>-¿Acaso sabemos hacía dónde vamos?<br>-¿Nos habremos equivocado de ruta?<br>Hace tiempo que dejamos la tierra,<br>y por el mar de la aventura<br>arribaremos esta noche<br>a la capital de la luna…<br> &nbsp; </p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<p class="has-text-color has-very-dark-gray-color"><strong>Fuentes:</strong>&nbsp;</p>



<p>Jorge Cuesta: <em>ANTOLOGÍA DE LA POESÍA MODERNA MEXICANA.</em> Col. Lecturas Mexicanas, No. 99,&nbsp; FCE, México, 1985. </p>



<p>Leo Eduardo Mendoza: <em>SINALOA LENGUA DE TIERRA, CRÓNICA, ENSAYO, NARRATIVA, POESÍA Y TEATRO (1539-1992). </em>CONACULTA, México, 1995. <em>DICCIONARIO DE LA CULTURA SINALOENSE. </em>Gobierno del Estado de Sinaloa-DIFOCUR, 2002.</p>
</div></div>



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<div class="wp-block-image"><figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/08/Luis-Antonio-Martinez-Pena.jpg?resize=236%2C176&#038;ssl=1" alt="Luis Antonio Martínez Peña" class="wp-image-7473" width="236" height="176"/><figcaption>Dr. Luis A. Martínez Peña</figcaption></figure></div>



<p><em>Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: “El porfiriato en Sinaloa”; “Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV”; “Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX”; “Los vascos en el sur de Sinaloa” y Cancionero de Mazatlán, entre otros.</em></p>
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		<item>
		<title>El mar de Mazatlán en la obra de Enrique González Martínez</title>
		<link>https://sonplayas.com/opinion/el-mar-de-mazatlan-en-la-obra-de-enrique-gonzalez-martinez/</link>
					<comments>https://sonplayas.com/opinion/el-mar-de-mazatlan-en-la-obra-de-enrique-gonzalez-martinez/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Antonio Martínez Peña]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Dec 2019 07:06:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[mar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El poeta más importante de México en toda la primera mitad del siglo XX vivió más de veinte años en Sinaloa. Enrique González Martínez Nació en la ciudad de Guadalajara en 1871 y recién graduado de médico se vino a radicar a Sinaloa. Llegó a Mazatlán en 1895 acompañado de sus padres; vivió en Culiacán, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading">El poeta más importante de México en toda la primera mitad del siglo XX vivió más de veinte años en Sinaloa. </h4>



<p class="has-text-align-justify">Enrique González Martínez Nació en la ciudad de Guadalajara en 1871 y recién graduado de médico se vino a radicar a Sinaloa. Llegó a Mazatlán en 1895 acompañado de sus padres; vivió en Culiacán, en Las Villas de El Fuerte y en Mocorito, donde finalmente estableció su hogar y formó una familia con la Sra. Luisa Rojo. </p>



<p class="has-text-align-justify">Su familia y profesión absorbían gran parte de su tiempo. A lomo de caballo acudía a atender a sus pacientes de una comunidad a otra; sin embargo, en el joven médico bullía una inclinación&nbsp; literaria fecunda y lo visitaban frecuentemente las musas.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Enrique-Gonzalez-Martinez.jpg?resize=179%2C233&#038;ssl=1" alt="Poemas sobre el mar" class="wp-image-4973" width="179" height="233"/><figcaption>Enrique González Martínez (1871-1955). Su cuerpo yace en la rotonda de las personas ilustres.</figcaption></figure>
</div>


<p class="has-text-align-justify">Ávido lector de poesía francesa
e hispana, González Martínez también se vio influido por el norteamericano
Edgar Alan Poe, Manuel Gutiérrez Nájera, Rubén Darío y Amado Nervo, estos tres
últimos,&nbsp; pilares latinoamericanos del
modernismo poético de&nbsp; fin de siglo XIX;
así es como empieza a dar pasos importantes en la creación literaria. </p>



<p class="has-text-align-justify">Fue colaborador de El Correo de la Tarde y en los suplementos culturales de este vespertino se hizo presente con su poesía; también en compañía de Julio G. Arce y otros poetas sinaloenses, entre 1897 y 1899, participó en la revista Bohemia Sinaloense y finalmente, en 1907, fundó su revista Arte en compañía del poeta Sixto Osuna y el editor José Sabas de la Mora. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Primer
producción literaria</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Su primer libro de poesía <strong><em>Preludios
</em></strong>fue una aventura editorial personal impresa en los talleres de la
imprenta Retes de Mazatlán. Por el costo de un peso con cincuenta centavos el
lector podía comprar este poemario en la librería de Miguel Retes ubicada en la
esquina de Carnaval y Constitución.</p>



<p class="has-text-align-justify">El mar, el cielo y los
campos de Sinaloa serán la influencia de paisaje y temas para su obra poética.
Pero lo más importante es que el Dr. Enrique González Martínez plasma en sus
memorias bellas imágenes e impresiones fascinantes de su contacto con Mazatlán,
su gente y su mar. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Carrera política</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Quiero de paso detallar que
el Dr. González Martínez fue una prominente figura política al final del
Porfiriato en Sinaloa. </p>



<p class="has-text-align-justify">Fue prefecto o jefe político
de varios distritos, entre ellos El Fuerte, Mocorito y &nbsp;Mazatlán. En este último caso, encabezó las
celebraciones de los festejos del Centenario de la Independencia en 1910 e
inauguró obras del Paseo Centenario y del Paseo Clausen, espacios en los que se
habían construido caminos y terrazas que aprovechaban las salientes rocosas
como excelentes miradores o glorietas para contemplar el mar; obras que para
deleite de los mazatlecos y turistas aún existen. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Al final del Porfiriato fue
Secretario General de Gobierno del Sr. Gobernador Diego Redo de la Vega, pero
tras el triunfo de la revolución maderista de 1911 ambos tuvieron que retirarse
de Sinaloa porque sus vidas corrían peligro. Diego Redo se va al extranjero y
el Dr. Enrique González Martínez radica en la ciudad de México donde ejercerá
una agresiva labor editorial y&nbsp; política
en contra del gobierno de Francisco I. Madero.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="696" height="435" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/poemas-marinos.jpg?resize=696%2C435&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-4974" srcset="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/poemas-marinos.jpg?w=700&amp;ssl=1 700w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/poemas-marinos.jpg?resize=300%2C187&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/poemas-marinos.jpg?resize=480%2C300&amp;ssl=1 480w" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La influencia del paisaje marino</strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Pero el tema que estamos
tratando es el de la presencia del mar de Mazatlán en la obra del médico poeta.
Tenemos que adentrarnos en su prosa y fundamentalmente en sus memorias para
enterarnos de su viaje en diligencia de Guadalajara a Tepic y posteriormente a Mazatlán.
</p>



<p class="has-text-align-justify">Al llegar a Mazatlán no
terminaban de haberse instalado en el Hotel Central cuando el joven médico de
24 años corre en dirección de Olas Altas para ir a contemplar extasiado el
maravilloso paisaje marino que se le ofrecía a la vista. </p>



<p class="has-text-align-justify">El contacto directo e
impactante con aquella enorme “lagrima azul”, quedó plasmado en sus memorias
tituladas <strong><em>El Hombre del Búho. </em></strong>Dijo: “yo que apenas conocía el lago de
Chapala y se me hacía enorme, un plácido lago que le sonríe desde lejos a mi
ciudad: Guadalajara, ‘un pequeño mar civilizado’. Pero aquí, en esta pequeña
población llamada Mazatlán y puerto de activa vida mercantil; de ir y venir de
buques y desembarco de mercaderías exóticas, provenientes de Europa y del
lejano Oriente, estaba al acecho un enorme océano, aquella gran lágrima azul”.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las
palabras del poeta</strong></h3>



<p>Mejor citemos para disfrutar
y no perder en aventurera interpretación la bella prosa del poeta:</p>



<p class="has-very-light-gray-background-color has-background"><em>“Aventura y destino me habrían de empujar más tarde a saciar la locura de mis sueños. Crucé las mismas aguas que violaron un día las naves conquistadoras; vi el mar encadenado en las esclusas de Panamá por la mano del hombre, que rasgó la tierra y enlazó audazmente dos océanos&nbsp; que no habían confundido nunca la amargura de sus ondas; surqué mares de Chile, helados y tempestuosos; vi mi barco en riesgo de perderse, y saboreé el goce inefable de poder ser engullido por la misteriosa perfidia de los elementos en cólera ; allá mismo, bajo el amparo luminoso de la Cruz del Sur, vi el mar en canales tranquilos, entre cordilleras con volcanes de nieve, cuyas faldas, tapizadas de helecho gigantes, no conocen las flores ni los pájaros; me embriagué luego en la pompa de colores de Río de Janeiro, donde los ojos se fatigan a fuerza de asombrarse… Después mares de España, mares de Francia, la Costa Azul y el golfo de Nápoles, con su eterno centinela humeante y poblado de memorias y leyendas. Pero el mar cuando lo evoco, es el mar de Mazatlán, el de las olas bravas, el de las rompientes rumorosas, el de los escollos empenachados de espumas, el mar en libertad, sin trabas, presidido por la verdura de los cerros y la luz piadosa de sus faros; el mar de iniciación, el primer mar.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-de-Enrique-Gonzalez-Martinez.jpg?w=696&#038;ssl=1" alt="Enrique González Martínez" class="wp-image-4975"/></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Comentarios finales sobre  Enrique González Martínez </strong></h3>



<p class="has-text-align-justify">Pero aun a fuerza de quedar
embelesado con el mar primigenio, Enrique González Martínez fue el primero en
enfáticamente señalar el poco afecto que los hombres de negocios y figuras
prominentes del puerto tenían por la cultura. En cambio su amistad con Sixto
Osuna y con Esteban Flores, hombres de trascendencia cultural y literaria sería
entrañable, un trato de camaradas por encima de todo.</p>



<p class="has-text-align-justify">Por hoy nos quedamos con las imágenes del mar en libertad, el primer mar de Enrique González Martínez. El mar de Mazatlán.</p>



<figure class="wp-block-image alignfull size-large"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" width="696" height="522" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=696%2C522&#038;ssl=1" alt="Playas de Mazatlán" class="wp-image-4971" srcset="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?w=700&amp;ssl=1 700w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=320%2C240&amp;ssl=1 320w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=120%2C90&amp;ssl=1 120w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=90%2C68&amp;ssl=1 90w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=560%2C420&amp;ssl=1 560w, https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2019/12/Poemas-al-mar.jpg?resize=480%2C360&amp;ssl=1 480w" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Atardecer en Mazatlán. Foto: Son Playas</figcaption></figure>



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<p><strong><a rel="noreferrer noopener" aria-label="El Rayo Verde y la obra poética de Amado Nervo (abre en una nueva pestaña)" href="https://sonplayas.com/el-rayo-verde-y-la-obra-poetica-de-amado-nervo/?preview_id=3477&amp;preview_nonce=842fbbe193&amp;preview=true&amp;_thumbnail_id=3784" target="_blank">El Rayo Verde y la obra poética de Amado Nervo</a></strong></p>



<p><strong><a rel="noreferrer noopener" aria-label="Poemas marinos de Esteban Flores (abre en una nueva pestaña)" href="https://sonplayas.com/poemas-marinos-de-esteban-flores/?preview_id=3818&amp;preview_nonce=012eaeda83&amp;preview=true&amp;_thumbnail_id=3824" target="_blank">Poemas marinos de Esteban Flores</a></strong></p>




<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" src="https://i0.wp.com/sonplayas.com/wp-content/uploads/2020/08/Luis-Antonio-Martinez-Pena.jpg?resize=281%2C209&#038;ssl=1" alt="Luis Antonio Martínez Peña" class="wp-image-7473" width="281" height="209"/><figcaption>Dr. Luis A. Martínez Peña</figcaption></figure>
</div>


<p><em>Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: «El porfiriato en Sinaloa»; «Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV»; «Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX»; «Los vascos en el sur de Sinaloa» y Cancionero de Mazatlán, entre otros.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://sonplayas.com/opinion/el-mar-de-mazatlan-en-la-obra-de-enrique-gonzalez-martinez/">El mar de Mazatlán en la obra de Enrique González Martínez</a> se publicó primero en <a href="https://sonplayas.com">Son Playas</a>.</p>
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