A través de la poesía, el ilustre diplomático Genaro Estrada manifestó su deseo de regresar a la costa de Mazatlán, su tierra natal.

Con letras de oro, su nombre se consigna  en el muro del Congreso de la Unión, formando parte  de la lista oficial de mexicanos distinguidos por el heroísmo y el saber, ocupando también un sitio en la Rotonda de las Persona Ilustres en el Panteón de Dolores, en la Ciudad de México; es el único mazatleco que ocupa lugar en  sitios tan relevantes.

Genaro Estrada Félix nació el 02 de junio de 1887 en Mazatlán y murió a los cincuenta años el 29 de septiembre de  1937 en la Ciudad de México. Al quedar huérfano de padre se marchan él y su madre a El Rosario y posteriormente a la ciudad de Culiacán, donde vivirán al amparo de su tío político, el impresor Faustino Díaz. Desde niño ayuda en las tareas del taller donde se imprimen anuncios diversos y periódicos semanales.

La imprenta de don Faustino Díaz es también un punto de reunión de un pequeño grupo de bohemios compuesto de profesores, abogados y funcionarios de gobierno; era gente que lo mismo discutía de política que de literatura e historia.

Su juventud

Carlos Filio, en sus memorias de Culiacán, describe al pequeño y regordete jovencito Genaro Estrada con su overol y delantal de ayudante cubierto de manchas de tinta, pero atento a las discusiones de los adultos y dando muestras de amplios conocimiento de historia a la cual era aficionado.

El profesor Filio dirá que más que la imagen del diplomático encumbrado, le gustaba recordar con cariño aquel niño vivaz y a veces tan silencioso y analítico cuando la discusión se tornaba en un asunto de adultos.

Al parecer los únicos estudios documentados de Genaro Estrada fueron los de secundaria y una breve incursión por la preparatoria en el Colegio Civil Rosales, donde es probable que haya sido rechazado. Para seguir viviendo, se convierte en reportero; escribe y además corrige notas para los periódicos que circulaban en Culiacán.

En 1911 regresa a Mazatlán, en donde empezó a trabajar como reportero y en pocos días como encargado del periódico El Diario del Pacífico, pero en mayo de ese mismo año, las huestes revolucionarias afines a Francisco I. Madero toman la ciudad y de paso grupos de enfurecidos incendian el local donde se imprimía el rotativo.

Genaro Estrada, el reportero

Genaro Estrada se embarca en uno de los cañoneros del ejército mexicano y vive meses de exilio en la ciudad de los Ángeles en California. Pero al poco tiempo se le encuentra en la ciudad de México trabajando como reportero para El Diario; aquí le piden dar cobertura al frente de guerra en el Estado de Morelos, donde el Ejército Mexicano realizaba feroces campañas en contra de los guerrilleros del Ejército Libertador del Sur del general Emiliano Zapata.

Las notas que enviaba Genaro Estrada eran a favor del ejército y del régimen imperante, así que su pluma y persona no fue bien vista por los soldados zapatistas.

Estando en la Ciudad de México, en enero de 1912, funda una revista literaria y política llamada Argos junto a Enrique González Martínez y el periodista Esteban Flores. Desde esta revista y de las páginas de los periódicos El Imparcial y El Diario, lanzarán una muy radical  campaña periodística y editorial en contra del presidente  Francisco I. Madero.

Trayectoria diplomática

En febrero de 1913, tras el asesinato de Madero, el grupo de Enrique González Martínez y Genaro Estrada ocuparán algunos cargos en la presidencia del general Victoriano Huerta. Al pasar los tiempos aciagos de las revueltas y con el retorno a la vida institucional, Venustiano Carranza y posteriormente Álvaro Obregón, encontrarán en las dotes de hombre de letras y amplia cultura de Genaro Estrada al embajador idóneo para ocupar cargos administrativos.

Ya en el gobierno de Plutarco Elías Calles, Genaro Estrada se convierte en Secretario de Relaciones Exteriores, donde a su paso dará impulso a la célebre Doctrina de libre autodeterminación de los pueblos para darse el gobierno que desee sin la intervención o injerencia de gobiernos o potencias extranjeras. La doctrina fue universalmente aceptada y se conoce como la Doctrina Estrada.

Político y escritor

A pesar de ocupar cargos de gobierno y de representación diplomática, Genaro Estrada no tiene desapego a su tarea de investigar asuntos relevantes de la historia, dedicarse a cultivar la narrativa y la poesía, así como de formar parte e impulsar la creación de grupos intelectuales como los integrantes del Ateneo de la Juventud y Contemporáneos en México; en España con los jóvenes poetas de la generación del 27, donde descolló de manera relevante el poeta Federico García Lorca.

Antes de escribir poesía o dar a conocer sus dotes en verso escribió en prosa su primer libro titulado Visionario de la Nueva España  (1921), que es un ejercicio de narrativa y ensayo creando viñetas con sustento histórico; con esta obra se inserta en una tendencia hispanoamericana de evasión frente a temas contemporáneos como el ambiente de revolución y violencia que se vive en esos años en el México revolucionario. Sin embargo, las viñetas y relatos del Visionario de la Nueva España son de calidad literaria y exquisitez extraordinaria.  

En 1926 escribe su novela Pero Galín que es un relato irónico sobre la existencia de un caballero anacrónico que si bien habita en una ciudad moderna con automóviles, rotativas, estaciones de radio y obreros en bicicleta, el personaje Pero Galín vive con la imaginación puesta en la vida colonial y en el afán de coleccionar antigüedades coloniales de cedro, porcelana o marfil que con el paso del tiempo terminan por convertirse en copias o falsificación de inciertos originales. Leer Pero Galín  de Genaro Estrada es un deleite.

El poeta

Pero es en 1928 cuando se revela en Genaro Estrada el poeta y publica su primer libro de poemas titulado Crucero en la imprenta de Editorial Cultura, en la Ciudad de México; una edición fina e ilustrada por el pintor español Gabriel García Maroto.

En Crucero,  Genaro Estrada se revela como un Ulises que busca en el interior de sí una explicación y un derrotero humano. Del conjunto de poemas hemos escogido para esta edición de Son Playas el poema Retorno al Mar, escrito con endecasílabos y sin rima, pero que nos acerca a una visión de su deseo de retornar a la playa primigenia, un afán de recrear en su imaginación aquel trozo de litoral que lo viera nacer en Mazatlán en 1887.

Genaro Estrada

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Luis Antonio Martínez Peña
Dr. Luis A. Martínez Peña

Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: «El porfiriato en Sinaloa»; «Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV»; «Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX»; «Los vascos en el sur de Sinaloa» y Cancionero de Mazatlán, entre otros.

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