Los agroquímicos están acabando con las abejas; y aunque los cultivos necesitan a estos insectos para ser polinizados y poder producir los alimentos que consume la población, se siguen utilizando las sustancias tóxicas.

Sinaloa, uno de los principales productores agrícolas de México, no es ajeno al problema, pues en esta entidad los apicultores rentan sus colmenas para polinizar las plantaciones.

Incluso existen evidencias de la presencia de plaguicidas en los apiarios de dicho estado, según los resultados del «Estudio de algunos de los factores que influyen en la pérdida de colonias de abejas en diferentes estados de importancia apícola en la República Mexicana, Ejercicio 2017” realizado a través de un convenio de colaboración entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Adriana Correa Benítez, jefa del Departamento de Medicina y Zootecnia de Abejas, Conejos y Organismos Acuáticos de la UNAM, informó que los residuos químicos fueron encontrados en la cera de las abejas.

“De que tienen contaminantes, los tienen”, afirmó, durante su participación en el Foro de Consulta sobre las iniciativas de leyes de Fomento Apícola y Protección de Agentes Polinizadores del Estado de Sinaloa, organizado por el Congreso del Estado el lunes 17 de febrero.

En el foro, que tuvo lugar en el Salón Constituyentes de 1917, también participaron los investigadores José Luis Reyes Carrillo y Mauricio Quezada Avendaño.

Adriana Correa Benítez
Adriana Correa Benítez durante su exposición. Foto: cortesía.

¿Por qué se mueren las abejas?

Correa Benítez, quien además es  integrante de la Sociedad Latina de Investigadores en Abejas, recordó que la desaparición abrupta de abejas es considerada una amenaza para la agricultura global y una catástrofe para el planeta.

Las causas tienen que ver con el uso de agroquímicos, con los patógenos que acarrean enfermedades a las abejas y los acaricidas que se utilizan para combatirlos;  la apicultura migratoria, monocultivos, importación de reinas y polen de baja calidad; mala nutrición y manejo deficiente, entre otros factores, dijo.

El cambio climático también afecta, añadió, pues  las variaciones en la temperatura generan retrasos en las floraciones  de dos a tres meses en las diferentes regiones; las alteraciones también están relacionadas con las lluvias adelantadas o escazas.

agroquímicos matan abejas
Los agroquímicos desorientan a las abejas y les provocan la muerte.

Aparte, los monocultivos resultan dañinos para estos insectos porque al haber una sola fuente de polen, su alimentación se torna deficiente debilitando su sistema inmune, lo que a su vez los hace susceptibles a las enfermedades.

Con la importación de abejas reinas están entrando nuevas enfermedades al país mientras que el polen que se compra a otras naciones es de menor calidad. A ello se suma la falta de laboratorios para el mejoramiento genético, señaló la especialista.

¿Cómo actúan los agroquímicos?

Además de producir miel, cera y polen, las abejas polinizan los cultivos y ayudan a producir una tercera parte de los alimentos que consumen las personas de todo el planeta.

Los agricultores alquilan las colmenas a los apicultores para polinizar cerca de 90 cultivos, pero no se dejan de usar agroquímicos en esos terrenos.

La investigadora de la UNAM explicó que los plaguicidas destinados a controlar plagas tienen un efecto directo sobre el sistema nervioso de esos organismos no deseados,  alterando sus funciones motoras, comportamiento y reproducción. El mismo efecto tienen sobre las abejas.

Estos agroquímicos dañan el aprendizaje olfatorio de las abejas, las desorienta y aumenta la predisposición a enfermedades. También disminuye la fertilidad, retrasa el tiempo de eclosión de los huevos y reduce hasta por 5 días la vida de las abejas obreras, lo cual es significativo si se considera que una abeja vive en promedio 45 días únicamente.

Agroquímicos

¿Por qué son tal letales los agroquímicos?

Jorge Luis Reyes Carrillo, doctor en Ciencias Agropecuarias por la Universidad Autónoma Antonio Narro, Campus Coahuila coincidió en que los agroquímicos son una amenaza importante para las abejas.

Los efectos son devastadores porque estos insectos comparten el alimento disponible de forma proporcional entre todos los miembros de la colmena. Y si el alimento está contaminado, en este caso pólen y néctar, todos se ven afectados.

De los insecticidas letales que se utilizan en la agricultura, se refirió a los neonicotinoides, tal es el caso del Imidacloprid.  Una sola cuchara cafetera de ese producto, disuelto en 100 litros de agua, es suficiente para devastar a las polinizadoras, señaló.

Las abejas afectadas por los neonicotinoides sufren desorientación, se pierden y en consecuencia las colmenas quedan despobladas.

Por otro lado se encuentran las abejas nativas y otros insectos polinizadores, como los escarabajos y las mariposas, los cuales también resultan afectados.

Abejas sanas, mejores cosechas

Jorge Luis Reyes Carrillo, expuso los resultados de un estudio sobre la relación de las abejas y las cucurbitáceas (calabaza, pepino, melón y sandía).

Explicó que estas plantas contienen un polen muy pegajoso por lo que obligadamente requieren de la intervención de las abejas para su polinización.

Si se logra una buena polinización, expuso,  se obtienen productos más grandes y con más semillas; en caso contrario, se tienen frutos más chicos y con menos semilla.

Esto es posible debido a que las semillas son las que producen la hormona del crecimiento. Así, entre más semillas, mayor crecimiento del producto.

Se necesita legislar

Por su parte, el investigador Mauricio Quezada Avendaño, miembro del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, consideró importante que en Sinaloa, como estado agrícola, cuente con una ley que proteja a los polinizadores. Incluso, se pronunció a favor de que en todas las entidades del país se impulsen iniciativas similares dado a la importancia comercial y ambiental de esos seres vivos.

Su importancia comercial es tal, refirió, que las abejas son utilizadas para  polinizar diversos cultivos de mucha demanda comercial como el tomate, mango, chile verde y frijol;  incluso se les utiliza en el interior de los invernaderos para lograr una mayor producción.

“La política pública y la ciencia deben ir de la mano para llegar a la producción y persistencia de los insectos polinizadores. El punto más clave es la seguridad alimentaria, que es el monitor que nos permitirá continuar sobre el planeta”, puntualizó.

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