Plantar árboles fue una de las medidas preventivas implementadas por el Cabildo de Mazatlán en 1919, en el marco de la pandemia de influenza española.

Para evitar el contagio de influenza española y buscando causas ambientales, las autoridades de la ciudad de México llevaron a cabo la tarea de plantar árboles con la intención de purificar el aire y evitar las tolvaneras por las corrientes de aire provenientes de los canales de drenaje  a cielo abierto y del lago de Texcoco.

Pronto la medida fue adoptada a nivel nacional y  el Cabildo de Mazatlán tomó parte de ella  en 1919 cuando la epidemia se hizo presente en nuestra ciudad y en poblaciones circunvecinas.

El siete de febrero de 1919, ante el pleno de la Sesión Ordinaria del H. Ayuntamiento de Mazatlán, los regidores Luis Zúñiga y Moisés Maturín, integrantes de la Comisión de Ornato y Comodidad, hicieron uso de la palabra para exponer el proyecto de plantación de árboles en paseos y avenidas. 

Durante su participación, Luis Zúñiga hizo un razonamiento sobre la urgente necesidad de dar mantenimiento a los jardines públicos y avenidas de la ciudad plantando árboles que sirvieran de ornato y favorecieran la higiene. Además de ser benigno para la salud de los habitantes, dijo, esta útil mejora dejaría gratos recuerdos de ese Ayuntamiento. 

Solamente había que ordenar al jefe de jardineros que hiciera la plantación de cuatrocientos podos o esquejes del árbol llamado “laurel de la India” (ficus microcarpa) en almácigos en terrenos de propiedad municipal.

Los árboles serían plantados en la calzada que conducía a la estación del ferrocarril (actual avenida Gabriel Leyva) y la explanada de Olas Altas, por ser los lugares más transitados por vehículos y paseantes.

Esta medida también se haría extensiva a las cabeceras de las sindicaturas de Villa Unión y de La Noria, poblaciones importantes que necesitaban de obras de ornato e higiene frente a las condiciones imperantes de la epidemia, por lo que se giró instrucciones a los síndicos para que las llevaran a cabo.

Cabildo aprueba la iniciativa

El cabildo no puso objeción a las peticiones de los regidores comisionados de Ornato. Al contrario, el presidente municipal C. Coronel Cristóbal C. Solís  alabó la buena disposición de los comisionados e hizo suya la propuesta. La plantación de esquejes se acordó por unanimidad con el objetivo de que al acercarse la temporada de lluvias, entre junio y julio, fueran plantados.

Cuatro meses después, el 10 de junio de 1919, se realizó una sesión de cabildo ordinaria. En el punto de acuerdo noveno se aprobó enviar un oficio al C. Gobernador General Ramón F. Iturbe a fin de que enviara la dotación de cien ceibas para trasplantarlas en la Sindicatura de la Noria (popularmente se hablaba de la ceiba como árbol con propiedades  medicinales).

Testigos documentales

Para verificar que la aprobación hecha en la sesión del 7 de febrero se llevó a cabo, revisamos el libro de acuerdos del Ayuntamiento. Con satisfacción, encontramos que en la sesión ordinaria del 5 de julio de 1919 se tomó el acuerdo séptimo, asentado en acta, aprobando la iniciativa de los regidores Luis Zúñiga y Moisés Maturín para acudir como cabildo en pleno a plantar los 400 laureles de la India en los paseos públicos y avenidas de la ciudad.

Beneficios para la ciudad

Plantar árboles trajo beneficios para la ciudad y hoy a cien años de distancia y en el marco de la pandemia de COVID-19 podemos llevar a cabo esta tarea en nuestros parques y jardines. Además de evitar las exageradas y agresivas talas de monte que en aras del desarrollo inmobiliario se vienen realizando en nuestra ciudad y entorno.

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Luis Antonio Martínez Peña
Dr. Luis A. Martínez Peña

Es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Entre su obra publicada se encuentran: «El porfiriato en Sinaloa»; «Mazatlán, historia de su vocación comercial durante el siglo XIV»; «Inversiones extranjeras en el noroccidente de México durante el siglo XIX»; «Los vascos en el sur de Sinaloa» y Cancionero de Mazatlán, entre otros.

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