Después de seis años de evaluación, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) desechó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de un proyecto privado que pretendía construir una torre de cinco niveles a unos metros del Cerro del Crestón; su propuesta era “rellenar” una parte de la franja costera y marina, es decir, ganarle terreno al mar.
Lo anterior de acuerdo con el resolutivo con clave 25SI2019TD118 que corresponde a este proyecto, el cual puede consultarse de manera pública en la Gaceta Ecológica de Semarnat. Sin embargo, éste no es el único desarrollo que ha sido negado en los últimos meses, en 2025 la dependencia federal tampoco autorizó la construcción de un complejo habitacional de alta gama de cuatro torres para 75 departamentos en la avenida Ernesto Coppel Campaña, al norte del puerto, porque comprometía el sitio RAMSAR Playa Tortuguera El Verde Camacho.
En ambos casos los particulares pretendían edificar en zonas costeras de alto valor ecológico, esto confirma la existencia de inversionistas interesados en desarrollar proyectos inmobiliarios en espacios naturales, dispuestos a enfrentar procesos largos para lograr permisos de la Semarnat.
Torre Crestón y su propuesta de “rellenar”
En diciembre de 2019, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales recibió la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto denominado “Torre Crestón”, cuya inversión prevista era de 20 millones de pesos; el documento de 199 páginas fue ingresado a una primera evaluación en la Delegación Sinaloa, de acuerdo con la información disponible en la Gaceta Ecológica.
La MIA revela que el proyecto consistía en la construcción de una torre condominal de cinco niveles en un predio de 3,880.309 metros cuadrados, ubicado en la calle Capitán Joel Montes Camarena s/n, en un espacio clasificado como zona federal marítimo terrestre y zona marina, aproximadamente a 300 metros del Cerro del Crestón, un espacio natural de identidad emblemática para los mazatlecos.
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De acuerdo con el documento, el proyecto contemplaba áreas verdes, elevador, palapas, albercas, caseta de vigilancia y banquetas propias. Sin embargo, uno de los elementos relevantes era la modificación del litoral costero a través de un relleno en la superfie marítima.
“El terreno donde se desarrollará el proyecto será un terreno que se ganará al mar mediante un relleno de una parte de su superficie”, así lo señala la MIA en la descripción del proyecto. En el documento el promovente también argumentó que uno de los “beneficios” del desarrollo sería evitar la generación de asentamientos irregulares y cambios en el uso de suelo que causan daño a los recursos naturales.
En el apartado de justificación, el particular señaló que la zona donde pretendía las obras se encontraba en área urbana alejada del movimiento portuario, sin afectación a las áreas de pesquería y que la zona enfrentaba altos niveles de contaminación, incluso señaló que, en ese mismo polígono, ya existe infraestructura como el Instituto de Limnología de la UNAM y la planta tratadora de aguas residuales, la cual fue reubicada en Urías en 2021.
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La respuesta de la Semarnat
El enero de 2020 la Semarnart realizó una primera revisión de la MIA, ese mismo año solicitó información adicional llamada “datos de calidad” al promovente, lo que derivó en la suspensión temporal del procedimiento. Sin embargo, el proceso se reactivó en 2021, de acuerdo con la cronología pública del caso.
Ese mismo año, la Semarnat realizó una segunda evaluación y después amplió el plazo de análisis; en junio de 2021 llevó a cabo una tercera revisión del proyecto y no hubo más información pública del seguimiento. La cronología del proceso revela que el caso entró en pausa por más de cuatro años, hasta el pasado 26 de marzo de 2026 cuando la Semarnat hizo público el resolutivo y la notificación al promovente.
En dicho resolutivo -disponible en la Gaceta Ecológica- la dependencia federal informó que el particular no respondió a la petición de información adicional solicitada desde octubre de 2020 y, luego de las evaluaciones, determinó desechar el trámite de la MIA y archivar el expediente como un asunto “totalmente concluido”.
Lo Semarnat también precisó que el promovente mantiene el derecho de retomar el proceso que duró más de seis años, mientras tanto, no podrá realizar ninguna obra relacionada en la zona federal, de lo contrario, será sancionado.
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Otro caso similar: Proyecto de lujo en sitio RAMSAR
El norte de Mazatlán es una de las zonas de mayor plusvalía y desarrollo inmobiliario del puerto, aquí una construcción de lujo buscó el aval de la Semarnat para la construcción de un complejo habitacional frente al mar.
La obra estaba proyectada en la Avenida Ernesto Coppel Campaña, sin embargo, la Semarnat negó la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para el proyecto que ya tenía el nombre de “Mazalaya Beach Condos” y constaba de cuatro torres; seis niveles para 75 departamentos, roof garden, alberca, cancha de pádel, restaurantes, bar, incluso, zona para fogatas.
Lo anterior, de acuerdo con la MIA que un particular -en representación de una empresa inmobiliaria- ingresó a la Semarnat en junio de 2024, la cual está a consulta pública con el número de proyecto 25SI2024UD033. En el documento consta que la torre de lujo tenía prevista una inversión de 274 millones de pesos y se pretendía construir en la zona costera conocida como Playa Delfín, en el polígono que compromete el sitio RAMSAR Playa Tortuguera El Verde Camacho, un sitio de refugio para tortugas marinas, reconocido como área de importancia mundial para la conservación ambiental.
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El propio documento reconoce que, parte del predio para la obra, se ubica en zona federal marítimo terrestre y que al momento del estudio ya había trabajos de limpieza, nivelación y delimitación.
La información de la Gaceta Ecológica de la Semarnat revela que este trámite estuvo más de un año en proceso, pasó por tres etapas de evaluación hasta que en abril del año pasado resolvió a negar la autorización y archivar el expediente como asunto concluido. El motivo único fue que este complejo “no es ambientalmente viable” después del analizar la normativa aplicable.

En un contexto de expansión inmobiliaria que enfrenta Mazatlán a partir de la última década, la vigilancia de estos proyectos y la exigencia del cumplimiento de la normativa ambiental y urbana a las autoridades son determinantes para garantizar que el desarrollo urbano se construya bajo criterios ambientales y de sostenibilidad.
De acuerdo con información publicada por Revista Espejo hasta 2024 había un registro de más de mil torres de departamentos para renta vacacional en Mazatlán con permisos del Ayuntamiento, algunas incluso, en áreas sensibles. Es una realidad que detrás del “boom” inmobiliario hay presión a los ecosistemas como ya se percibe en la zona norte, Zona Dorada, el Malecón y el Centro Histórico.





