Los muros del malecón eran diagonales para amortiguar el golpe de las olas. No obstante, con la remodelación de 2018 se construyeron de forma vertical, lo que aumentó la fuerza del impacto del mar. Como consecuencia, se ha intensificado la erosión en la base de la estructura y se ha acelerado la pérdida de arena en la playa.
Un tramo del malecón de Mazatlán, de aproximadamente 70 metros, colapsó el 23 de junio de 2026 debido al intenso oleaje provocado por el mar de fondo y su reparación podría requerir una inversión cercana a los cinco millones de pesos, de acuerdo con información oficial. Ante este hecho, que podría repetirse en otros sectores, es oportuno recordar la relación que existe entre el diseño estructural de los muros de contención y las condiciones naturales de la costa.
La última remodelación de este espacio público se realizó en el año 2018 con una inversión aproximada de 135 millones de pesos; la obra incluyó el cambio de banquetas, ampliación de explanadas, instalación de mobiliario ubano y construcción de una ciclovia. Además de la renovación de las áreas peatonales y aceras del tramo, se cambió el muro de contención, que anteriormente era diagonal para disipar la fuerza de las marejadas. Desde entonces, el muro del malecón es vertical y recibe el impacto directo de las olas, especialmente en temporada de ciclones.
Estos diques son la primera barrera contra el oleaje y su forma determina la manera en que son afectados por las olas. Una revisión realizada por la Universidad de Miami en 2022 señala que los muros verticales son los más utilizados porque ahorran espacio, pero no permiten la disipación de la energía de las olas que impactan, provocando que los muros se desestabilicen desde la base porque la arena se erosiona.
Otro tipo de muros son los curvos que reducen la energía de la oleada porque la guían hacia arriba; esta estructura costera es más estable aunque su vida útil dependerá del tipo de materiales con que están hechos y de su mantenimiento. En cualquier caso, con el paso del tiempo el concreto se agrieta y las varillas se oxidan por estar en contacto con el agua salada. Por esto se recomienda que el concreto tenga un impermeabilizante.

“Previo a la construcción de un malecón, se tienen que realizar estudios que determinen las condiciones y energía del oleaje, el viento, los niveles de inundación del sitio, y la composición del suelo” señaló al respecto Victor Nieto, ingeniero civil por el Instituto Politécnico Nacional.
El especialista mencionó que otra opción para disminuir la energía del oleaje son los rompeolas que se depositan mar adentro, pero su viabilidad dependerá de estudios más detallados para que no afecten procesos naturales, como está ocurriendo con los rompeolas que se construyeron frente a la marina en la zona dorada.
Hasta el momento, Mazatlán no cuenta con un marco normativo sólido que regule y proteja el uso de las playas, ni tampoco un programa para su recuperación y restauración.
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Estructuras costeras y erosión de playas
A finales de junio y a principios de julio se registraron olas de 1.5 a 2.5 metros de altura, ocasionadas por el mar de fondo, el cual se origina por tormentas del mar que ocurren en zonas alejadas de la costa y que ocasionan un oleaje largo y continúo.
Cada vez que una ola llega a la costa, la arena que está debajo se remueve; pero la erosión que se observa hoy en día y sus efectos en las costas ya no son a causa de un proceso natural de depósito y remoción de arena, sino debido a una mala gestión y planificación urbana que reduce la capacidad de las playas de ajustarse al continuo depósito y remoción de arena. Así lo señala una investigación realizada por la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Ya en 2024, la Secretaría de Turismo señaló que Mazatlán está perdiendo un metro de playa en promedio al año. Las obras construidas a pie de playa que no cuentan con una evaluación de las dinámicas de transporte de sedimentos, oleaje y viento, repercuten directamente en residentes y turistas de Mazatlán.
Las estructuras rígidas lejos de ‘detener’ el oleaje o la erosión, están distribuyendo la erosión hacia sectores adyacentes.

Longitud del malecón
Mazatlán cuenta con un paseo costero de 21 kilómetros que se extiende desde La Puntilla hasta Cerritos. De esta longitud, cerca de 8 kilómetros corresponden propiamente al malecón; es decir, la estructura construida de forma contínua y paralela al mar que va desde la glorieta del Monumento a la Familia hasta Olas Altas.


