Jales mineros altamente tóxicos fueron derramados en el arroyo Florido, afluente del río Pánuco, en el municipio de Concordia, Sinaloa, según denunciaron habitantes de las comunidades de El Habal de Copala y Chupaderos ante Conselva, Costas y Comunidades S.A de C.V.

Tras recibir la denuncia anónima, la organización civil informó que la principal preocupación de los pobladores son los posibles daños a la salud y la contaminación del agua para uso agrícola y ganadero, pues ya se ha reportado la muerte de algunos animales. Se estima que el desbordamiento de los residuos mineros pudo haberse originado por el efecto de las lluvias generadas por el huracán Pamela que tocó territorio sinaloense el pasado13 de octubre.

Aunque la organización no dio a conocer el nombre de la empresa responsable del derrame, se sabe que en la zona de influencia del río Pánuco y sus afluentes operan varias mineras que extraen, procesan y comercializan oro, plata, plomo y zinc.

De acuerdo al Panorama Minero del Estado de Sinaloa, que publica la Secretaría de Economía en su portal, las empresas más importantes son: Capprepa, S.A. de C.V., Minera Dos Señores S.A. de C.V. y Silverstone Resourse de México S.A. de C.V. Estas compañías operan minas y plantas para procesar los minerales metálicos llamadas La Verde, Santa Rosa y El Coco, respectivamente. Hasta el momento, ninguna autoridad ha confirmado el hecho ni se han señalado responsables.

Por su parte, Conselva se limitó a emitir un comunicado de prensa para transmitir únicamente la preocupación de los pobladores y las afectaciones que podría generar el derrame en el arroyo Florido, conocido también como San Pablo. Este afluente conecta con el río Pánuco que atraviesa Concordia y desemboca finalmente en el río Baluarte, el cual a su vez termina en el municipio de El Rosario.

Arroyo Florido, Concordia
El arroyo San Pablo a finales de la época de lluvias en 2015. Foto: A.M. van der Heiden.

Efectos sobre la salud

Sandra Guido, directora ejecutiva de Conselva, advirtió que los jales mineros contienen metales pesados altamente tóxicos como el plomo, plata y cadmio. Cuando termina la época de lluvias, esos metales forman una capa de polvo fino en el lecho del río que puede ser arrastrada por el viento y esparcida sobre el agua y los alimentos de las comunidades, e incluso puede ser inhalado.

Cuando estos metales llegan al torrente sanguíneo se convierten en un problema grave de salud, afectando principalmente a niños y mujeres embarazadas, pues el plomo puede pasar al feto y afectar su desarrollo causando enfermedades y malformaciones; así como para adultos mayores, cuyas condiciones existentes pueden ser agravadas.

Llamado de auxilio

Conselva, Costas y Comunidades A.C. urgió a las autoridades vigentes y a las nuevas administraciones a que atiendan el llamado de auxilio de las comunidades para que la mina responsable limpie estos jales y haga una correcta disposición de ellos.

De igual manera, es indispensable realizar un análisis de calidad de agua subterránea y de uso de los pobladores para asegurar que es seguro su consumo; así como crear una estrategia que incluya capacitación y equipamiento para los municipios para poder llevar a cabo atención inmediata y oportuna ante estos casos.

La organización recalcó que es importante que ante este tipo de accidentes, las minas den a conocer el hecho a las autoridades para que éstas puedan llevar a cabo dichas acciones. La omisión de esta información puede prolongar y agravar las consecuencias e impacto de contaminación.

Como contexto, es importante señalar que en años anteriores se han registrado derrames de desechos mineros en la misma zona.

derrame de jales mineros
El río Pánuco al incio de la época de estiaje en 2015. Foto: A.M. van der Heiden.

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