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    El faro no es refugio de gatos; se exponen a peligros

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    El abandono de gatos en el faro se mantiene por falta de vigilancia y sanciones; además, existe la falsa creencia de que este lugar es un refugio seguro porque reciben alimento. Activistas advierten que los felinos se exponen a peligros y maltratos.

    Los gatos que son abandonados en el faro Mazatlán se exponen a ser agredidos por otros gatos, por los mapaches o por las personas que visitan el lugar.

    La escasez de alimento y agua, su exposición al clima, a las enfermedades y la lucha constante por sobrevivir los mantiene en riesgo.

    Los más jóvenes y los recién llegados están en desventaja, pues las decenas de felinos que habitan las inmediaciones del cerro del Crestón, en la escollera y en los accesos, son territoriales, pelean los espacios y la comida.

    Algunos han muerto por heridas, por atropellamientos y recientemente, envenenados.

    El cerro, en cuya cima se ubica el faro, no es un lugar para gatos; sin embargo, las personas los abandonan en este sitio porque no se hacen responsables de sus mascotas y porque creen que ahí estarán bien. Pero la realidad es totalmente diferente, aclara Karla Medina, una voluntaria que desde hace dos años les lleva agua y croquetas todos los días.

    Hay gatos domésticos, como “el chilletas” que nunca terminan de adaptarse a la vida silvestre después de ser abandonados por sus dueños; se nota porque lloran mucho, se muestran temerosos, flacos o enfermos.

    Lo mismo llegan camadas de recién nacidos que jóvenes y viejos. El último en llegar antes de la pandemia fue el “Gatell”, un gato adulto negro con manchas blancas que se instaló sobre una roca elevada para observar desde ahí a los demás. Los intentos por ofrecerlo en adopción todavía no dan resultado.

    gatos faro Mazatlán
    «Gatell» fue abandonado a principios de la pandemia. Foto: Son Playas.

    No es el paraíso

    Durante un recorrido por la zona, se pudo contabilizar cerca de 25 gatos en el cerro y al menos otros 40 en la parte baja, junto a la escollera.

    Se estima que la esperanza de vida de los gatos abandonados en este lugar no pasa de cinco años en promedio.

    Solo “la mami”, la gata más longeva del área, ha logrado sobrepasar la media. A ella se le encuentra en las inmediaciones del Crestón y se le distingue con facilidad porque le falta una oreja que al parecer perdió durante un enfrentamiento con los mapaches.

    Gatos en el faro
    Esta gata perdió una oreja, posiblemente en una pelea con mapaches. Foto: Son Playas.

    -¿Por qué abandonan los gatos en este lugar?

    “Porque el faro tiene la fama de que es un refugio de gatos; están mal informados porque no saben todos los peligros que tienen aquí”, responde Karla mientras surte de agua a “Samuel”, uno de los felinos que salió a su encuentro.

    Los animales se han familiarizado con quienes a diario acuden a llevarles comida y a interactuar con ellos. Algunos, incluso, tienen un nombre.

    Trabajo voluntario

    Según cuenta Karla, empezó a llevarles alimento por iniciativa propia y después se unió a otros voluntarios para esterilizar a las hembras. Médicos veterinarios de la localidad ayudan con las cirugías y con la atención de los ejemplares enfermos o heridos.

    Martha Armenta, conocida ambientalista del puerto, se sumó a estas actividades; ella y Karla se turnan para llevar alimento y agua en la mañana y en la tarde. En promedio, se usan 10 kilos de croquetas en cada visita y varios galones de agua para rellenar los depósitos que se encuentran distribuidos desde las faldas del cerro hasta la cima, a una altura 157 metros y 755 metros de camino.

    ¿Qué se busca?

    El objetivo de estas acciones no es convertir al Crestón en un “santuario” de gatos, aclara Martha.

    Al alimentar a los gatos se evita que depreden la fauna silvestre del Crestón; con las esterilizaciones se pretende frenar su reproducción y con las adopciones se busca reducir la población.

    En tanto se les consigue un hogar, explica, se procura mejorar la calidad de vida de los felinos con esas medidas de contención temporal.

    Sin embargo, los intentos por resolver el problema, se ven mermados porque las personas siguen abandonando gatos y porque no existe ni vigilancia ni castigo para quien lo hace, lamenta.

    “Adoptan dos y vienen y te avientan cinco; aquí lo que falta es vigilancia; si vigilaran y se adoptaran los gatos, poco a poco se iría acabando el problema”, secunda Karla.

    El abandono y el maltrato son delitos

    Las activistas refirieron que el abandono debe sancionarse de acuerdo al Reglamento de Protección a los Animales para el Municipio de Mazatlán y a la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Sinaloa.

    “Que se vigile y que a los infractores se les remita al Tribunal de Barandilla para que reciban una multa y la ciudadanía tenga el mensaje de que no está permitido abandonar gatos, que eso es un delito”, replicó Martha.

    Por ese motivo, en días recientes presentó una denuncia contra quien resulte responsable por el envenenamiento de dos gatos. Tras estos hechos, dijo, se reunió con integrantes del Patronato del Faro Mazatlán con la idea de encontrar soluciones al problema y evitar nuevas agresiones a los felinos.

    Si bien el cerro no es el lugar apropiado para su estancia, eso no justifica el maltrato animal, recalcó.

    “Los gatos no son el problema, la gente que los tira son el problema”, insistió.

    Por otro lado, aseguró que la presencia de gatos ferales ha disminuido y que los felinos que aún quedan no son agresivos.

    ¿Qué se puede hacer?

    Para evitar la sobrepoblación de gatos y el maltrato animal, las activistas proponen las siguientes medidas:

    • Campañas masivas de esterilización para controlar la sobrepoblación que existe en diversos puntos de la ciudad.
    • Sanciones por abandono y maltrato animal.
    • Vigilancia en los puntos de mayor conflicto.
    • Campañas informativas y de sensibilización.
    • Agresiones por parte de otros gatos, humanos y mapaches.
    • Escasez de agua y alimento.
    • Atropellamientos.
    • Carecen de refugio contra la lluvia y el calor.
    • Enfermedades.
    • Mala calidad de vida.
    Gatos faro Mazatlán
    Los gatos del faro necesitan un hogar. Foto: Son Playas.

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