Décadas pasadas, las personas hacían filas en las tortillerías y llevaban servilletas de tela bordadas a mano; las tortillas eran de nixtamal, se espolvoreaban con un poco de sal, se enrollaban en la palma de la mano y se comían bien calientes antes de que llegaran a la mesa.

Ahora, la mayoría de ellas se elaboran con harina de maíz, se compran en tiendas o supermercados, vienen envueltas en papel y en bolsas de plástico. Las tortillas de la ciudad ya no son como antes, con sus excepciones.

Desde hace 53 años, Otilia Carmona Espinosa y Rafel Carlos Tostado hacen tortillas de nixtamal. El matrimonio no ha querido ceder a las facilidades de la modernidad, pues están convencidos de que el sabor, la calidad y los beneficios alimenticios no son los mismos.

«Este producto es natural cien por ciento; ya casi nadie usa el nixtamal porque lleva más trabajo», afirma don Rafael.

Ese es su valor agregado, lo que los hace diferentes respecto a la competencia y así quieren seguir.

A las siete de la mañana cocen el maíz con cal para producir el nixtamal que habrá de molerse hasta formar la masa que usan en sus tortillas. Así lo han hecho por más de cinco décadas en la esquina que forman las calles Zaragoza y Belisario Domínguez, en el centro de Mazatlán.

Otilia Carmona Espinosa dice que a eso se han dedicado siempre.

En medio siglo, desde la mesa que sostiene la báscula, los chicharrones y salsas picantes, Otilia y Rafael han sido testigos de los cambios en los hábitos de consumo y estilo de vida de la población local.

«Por eso tiramos más basura», reflexiona Otilia.

tortillas
Otilia y Rafael atienden la tortillería Zaragoza desde hace 53 años en el centro de Mazatlán. Foto: Son Playas.

Bajan las ventas

En la tortillería Zaragoza ya no se ven aquellas filas de antaño y las ventas son menores, especialmente durante la emergencia sanitaria que mantiene a las familias en aislamiento. Sin embargo, han logrado conservar a sus clientes más fieles que se trasladan de otros puntos de la ciudad para adquirir su producto.

Jesús Tellez, por ejemplo, ha comprado las tortillas en el mismo lugar desde hace más de 20 años.

«Son excelentes personas, recuerdo que tenían sal en el mostrador para ponerle a las tortillas y darles a los niños», señala.

Los hijos de Jesús ya crecieron y son adultos; así que ahora él es quien va por las tortillas.

tortillas de nixtamal
Rafael muestra el nixtamal con el que se elaboran las tortillas. Foto: Son Playas.

La diferencia

Rafael y Otilia le apuestan a la calidad; a lo diferente y al mismo tiempo a lo tradicional.

Se han empeñado en conservar procesos que la vida moderna amenaza con extinguir; pero eso no pasará mientras haya un mercado que lo demande y personas que piensen, y trabajen como ellos.

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