La reserva natural más extensa de Sinaloa posee casi la mitad de las especies de vertebrados endémicos de México.
La recarga de los acuíferos que provén de agua a Mazatlán y la conservación de la flora y fauna regional, están ligadas a las acciones de cuidado que se realizan en las comunidades rurales asentadas en el área natural protegida de la Meseta de Cacaxtla.
Esto se debe a que la superficie de vegetación que no ha sido alterada por el ser humano es un área muy importante de captación de las precipitaciones pluviales que se dan en la región, por lo que actúa como zona de recarga de mantos freáticos que benefician a este puerto.
El área abarca lagunas costeras, esteros, lagos de agua dulce, ríos y otros cuerpos de agua; tiene una gran diversidad de flora y fauna silvestre, entre las que se encuentra un rico reservorio de especies endémicas o con alguna categoría de riesgo.
En otras palabras, estas comunidades rurales poseen los recursos naturales que nos sostienen a todos.

Foto: Raquel Zapien
Esa es una de las razones por las que la Meseta de Cacaxtla fue decretada área natural protegida el 27 de septiembre del 2000 en la categoría de manejo de Área de Protección de Flora y Fauna, con una superficie total es de 50 mil 862.31 hectáreas que se ubican en los municipios de San Ignacio y Mazatlán. Puedes consultar el decreto aquí.
La comunidad se involucra
La reserva cuenta con un programa de manejo que formulado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) con la participación de los pobladores para ordenar las actividades que se realizan al interior de la zona y propiciar su conservación a largo plazo.
Gracias a ello es posible encontrar poblados en los que se produce biogás para consumo doméstico y fertilizantes orgánicos; otros que participan en el monitoreo del jaguar y la conservación de tortugas marinas, o aquellos que han logrado organizarse para reciclar envases plásticos.
Los ecosistemas también son utilizados para la educación ambiental, recreación y el turismo sustentable. El objetivo es que los servicios ambientales de la reserva permitan satisfacer las necesidades de las comunidades dentro del área natural protegida de forma organizada y sostenible.
En el área natural protegida hay 13 localidades consideradas de mayor importancia, de las cuales 12 son rurales y una es urbana, de acuerdo al programa de manejo.
La Conanp es la autoridad responsable de ordenar y conservar el corredor biológico, además de implementar los programas de conservación y educación ambiental.
Enseñanzas del campo

En la Meseta de Cacaxtla está el Ejido de Toyhúa; ahí se encuentra el rancho El Ruiseñor, propiedad de Rafael Hernández Hernández, quien junto a su esposa, Josefina Ayón Mendoza, cría cabras para producir leche y quesos; además de gallinas y conejos.
Nada se desperdicia, las excretas de las cabras sirven para generar biogás de uso doméstico y al mismo tiempo para producir abonos orgánicos que se emplean en el cultivo de calabazas y otras hortalizas cuando es temporada.


Don Rafael imparte pláticas a los estudiantes universitarios que llegan en camiones de diversos lugares del país para aprender los métodos de producción ecológicos y artesanales en sus corrales, parcelas y en la quesera que trabaja Josefina.
“A eso vienen aquí, a saber cómo se hacen las cosas”, señala.
El recorrido incluye una una explicación sobre el funcionamiento del biodigestor que produce el gas que la familia usa como combustible para cocinar sus alimentos desde hace diez años.
Todos los días, el trabajo en el rancho inicia a las 6 de la mañana y termina hasta las 6 de la tarde.
Turismo de naturaleza

El proyecto más conocido en la Meseta de Cacaxtla es el Rancho Las Palomas, que se localiza al sur de San Ignacio, en el kilómetro 53.5 de la carretera libre Mazatlán-Culiacán.
Turistas nacionales y extranjeros acuden atraídos por el estado de conservación de la reserva, en donde realizan actividades de ecoturismo, camping, senderismo y observación de fauna.
Y no es para menos, pues en este corredor biológico se encuentra el 64 por ciento de los vertebrados registrados para Sinaloa y casi la mitad de las especies endémicas de México (49.27 por ciento), según el Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Meseta de Cacaxtla.
Además existen registros de que por aquí transitan los seis felinos que existen en México: jaguar, puma, onza, tigrillo, ocelote y lince, además de ser una zona importante de anidación y refugio de aves migratorias.

Miguel Enrique Lizárraga Osuna, propietario del rancho, inició la labor de conservación en el 2005 y en el 2010 empezó a trabajar de forma coordinada con la Conanp. Entonces se instalaron cámaras trampa, se construyeron piletas de piedra que funcionan como abrevaderos y torres para la observación de fauna, entre la que se incluyen aves migratorias y endémicas.
Al contar con esa infraestructura, el siguiente paso fue incursionar en el ecoturismo, para lo cual se le capacitó en la identificación de aves, huellas y como guía de turistas.
En el año 2016, obtuvo una mención honorífica en el Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza en la categoría individual que otorgó la Semarnat a nivel nacional.
“Nunca me imaginé el futuro”, expresa Lizárraga Osuna, descendiente de una familia de cazadores.

Otro logro importante en el rancho es haber demostrado que es posible criar ganado en zona de felinos sin que estos ataquen, siempre y cuando se respeten sus presas naturales.


Recolectan PET y promueven la educación ambiental
Los habitantes de la sindicatura de Dimas recolectan envases plásticos que entregan a una empresa recicladora mientras que las tapas se donan a campañas de ayuda a niños con cáncer. Los recursos que se obtienen por la venta del PET se utilizan para la compra de regalos que se rifan en días festivos para motivar a la población a que siga participando.
La campaña de acopio inició en el 2006, a iniciativa de Angelina Lamarque Bastidas y su esposo Candelario Ponce Iribe, habitantes del lugar. En su patio se depositan los costales de envases llegando a obtener hasta una tonelada por semana.

Ellos mismos, con el apoyo de sus vecinos, rescataron y reforestaron un área verde, en la que después se habilitó un aula, propiedad del Ejido, para destinarla a la educación ambiental. El trabajo colaborativo también los llevó a contar con un vivero de uso común.
Candelario se inscribió como monitor de jaguar y otras especies a partir del 2007 junto con otros hombres de comunidades cercanas. Angelina participa en los proyectos productivos que enseñan a las mujeres del lugar a elaborar dulces, empanadas y otros alimentos con productos de la región.
De esta forma, Dimas se ha convertido en un ejemplo de organización comunitaria para la sustentabilidad.

Composta de lombriz para cultivos orgánicos
En Coyotitán, sindicatura de San Ignacio, se produce lombricomposta. Esta es una de las poblaciones de influencia de la Meseta de Cacaxtla.
José Leoncio Loaiza Peraza alimenta y cuida las lombrices con las que se elabora fertilizante sólido y líquido que productores agrícolas utilizan en sus cultivos, de los cuales gran parte son orgánicos. Las personas también acuden en busca de abono para sus jardines y macetas.
Al igual que otros habitantes de la zona, dedica parte de su tiempo a las labores de monitoreo y vigilancia de la reserva.
En las comunidades inmersas de la reserva, y en las que colindan con ellas, se ha aprendido dos cosas: que controlar el deterioro de los ecosistemas genera beneficios y que la conservación de la diversidad biológica también es una vía para satisfacer las necesidades de la población.
No solo es una muestra de interdependencia entre naturaleza y sociedad, sino de que ambas pueden convivir de forma sostenible.

- La superficie total de la Meseta de Cacaxtla es de 50 mil 862.31 hectáreas.
- 289 especies de flora.
- 533 especies de fauna registradas en total hasta el 2016.
Felinos
En la Meseta de Cacaxtla habitan los 6 felinos de México: Jaguar (Panthera onca), puma (Puma concolor), onza (Herpailurus yagouarondi), tigrillo (Leopardus pardalis), ocelote o margay (Leopardus wiedii) y lince (Lynx rufus).
Especies en peligro de extinción
Loro corona lila, perico guayabero, cotorra frente roja (Amazona finschi), jaguar, tigre (Panthera onca), tigrillo, ocelote (Leopardus pardalis), ocelote (Leopardus wiedii), tortuga marina verde del Pacífico, tortuga prieta (Chelonia agassizi), tortuga marina de carey (Eretmochelys imbricata), y tortuga golfina (Lepidochelys olivacea).
Ecosistemas de la Meseta de Cacaxtla
Destacan las selvas bajas caducifolias, las selvas medianas subcaducifolias, así como los matorrales xerófilos, costas, esteros y lagunas.
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