Con el paso del viento, el bosque de álamos de Laguna Grande se llena de rumores. Parece como si los árboles conversaran entre ellos. ¿Hablarán del agua que acaricia sus hondas raíces? Estas plantas arbóreas se ubican dentro de una zona de restauración ecológica al sur de Mexicali, Baja California, donde, poco a poco, de nuevo fluye agua al río Colorado. Lo que antes era un cauce vacío, hoy, se regresa la vida.

Desde el pasado 1 de mayo, Estados Unidos comenzó a liberar un importante flujo de agua hacia México. Ni una gota de ese volumen podrá destinarse al campo ni a las ciudades. La entrega del vital líquido es el resultado de un acuerdo de cooperación histórica entre las secciones de México y Estados Unidos que conforman la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), logrando un punto de acuerdo en la Minuta 323 que asegura un volumen de agua exclusivo para la restauración de los ecosistemas del río Colorado y su delta.

“Esta agua es como un Red Bull para el bosque de álamos. Un flujo diseñado para mejorar el hábitat del río Colorado; enfocado a las especies de vida silvestre y, también para la población que vive en el delta”, comenta entusiasmado Francisco Zamora, director de programas de Sonoran Institute. Él y su equipo técnico dirigen las labores de restauración del bosque; saben cuántos árboles hay, sus nombres científicos; cuáles son las aves recién llegadas; las especies de insectos; cómo luce el río vivo.

No están sólos en las labores de conservación del río. El equipo de Sonoran Institute, junto a otras organizaciones ambientales en ambos lados de la frontera, son parte de la Alianza Revive el Río Colorado; coalición que colaboró en la parte ambiental de la Minuta 323 adherida al Tratado de Aguas. En ella se garantiza la entrega de 43 millones de metros cúbicos que se destinarán, hasta octubre de este año, enteramente para la recuperación de los ecosistemas riparios (vegetación que crece a los lados de las riberas). Uno de los puntos de entrega del fluido sucede al sur del valle de Mexicali, marcado como Zona 4: la Zona de Restauración Laguna Grande.

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Aspecto del delta del río Colorado con agua. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.

Antecedente de un río bajo estrés

Más de 40 millones de personas, repartidas en el noroeste de México y sudoeste de Estados Unidos, dependen de la misma fuente de agua: el río Colorado. Millones de litros de agua corren imparables hasta los grifos domésticos, regadores agrícolas, lavadoras industriales. Desde la década de los sesenta, el represamiento y la infraestructura hídrica construida en ambos lados de la frontera ha logrado abastecer una demanda creciente, sedienta.

Al cruzar la frontera, de norte a sur, el río se desvanece. Encausan su flujo hacia un entramado de canales que permite abastecer a la población de Baja California y Sonora, incluyendo un enorme valle agrícola e industrias fronterizas. Sin agua en su cauce, el río se volvió un pedazo más de desierto. Los ecosistemas riparios que crecían a las orillas del cauce fueron los primeros en sufrir los estragos. Hasta un 90% de los bosques de álamos y sauzales sucumbieron ante el faltante de agua superfcial y en el subselo. El álamo, cuyas hojas generan ese murmullo con el paso del viento, requiere de agua en abundancia para vivir; sin el líquido, guardan silencio y mueren.

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Sin agua en su cauce, el río se volvió un pedazo más de desierto. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.

Zona de Restauración Laguna Grande

Caminar dentro del bosque de álamos de Laguna Grande, es como entrar a otro mundo; uno verde, de altura, que rompe con el marrón desértico. Frondosos, los sauces se desparraman a la orilla del río. Entre sus ramas, un pato nada apacible. Al observar con detenimiento, es posible detectar unas llamativas cicatrices en los troncos de algunos ejemplares; una serie de mordiscos, de dentadura particular. El guardabosques ha protegido la circunferencia del tronco con un enrejado; no vaya a ser que el castor, recién detectado en el bosque, termine por tumbar el árbol para cumplir sus labores hogareñas.

Desde que Sonoran Institute y Pronatura Noroeste obtuvieron de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la concesión de 300 hectáreas para la restauración del ecosistema ripario, han logrado recuperar un hábitat de flora nativa que ha traido de vuelta aves como el cucú pico amarillo y el chipe de corona negra; rapaces como la lechuza de campanario, y mamíferos, como el distinguido castor. Su regreso, para sorpresa de todos, es un indicador positivo.

“Este volumen de agua es tan solo una cuarta parte de lo acordado entre las partes”, me explica Francisco sobre el flujo de agua que deberá repetirse, —a menos que las sequías mermen los niveles de agua disponible— año tras año hasta 2026.  “Lo que sigue es mantener un monitoreo de entregas, de flujos superficiales, niveles de agua subterránea, conteo de vegetación nativa y fauna presente. Necesitamos conocer el impacto hidrológico y ecológico. También el social”.

Aspecto del agua que fluye nuevamente en el delta del río Colorado; mayo 12 de 2021. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.

Y es que con el agua también regresaron las familias mexicalenses a conocer un río, para las nuevas generaciones, desconocido. En Vado Carranza, los niños se tiran clavados, juegan, chapotean. Kilómetros abajo, abriéndose paso entre tierra pálida, quebradiza, el flujo continúa con dirección al sur, a paso lento, descubriendo su cauce histórico. Muchos esperan el ansiado momento cuando, después de tanto tiempo de separación, las dulces aguas del Colorado vuelvan a besar las saladas del Alto Golfo de California.

Mientras el suceso llega, los técnicos de Sonoran Institute continúan imparables sus labores científicas; levantan el mayor número de datos que permitan medir los impactos sobre el ecosistema ripario. Toda evidencia registrada durante esta primera etapa de flujo permitirá a las asociaciones ambientales involucradas aplicar un manejo adaptativo y mejorar las acciones de conservación a futuro. Mientras trabajan, contemplan. A lo lejos, una lechuza observa. Corre una nueva ráfaga de aire y con ella regresa el clamor de los álamos. En una de esas, más que clamor, es una celebración. El futuro del río está sujeto a lo que suceda en esta sección del Colorado; dependerá, en buena parte, del canto de las aves, de lo que tengan por decir los álamos de Laguna Grande.

GALERÍA

El cauce del río es entubado al cruzar la frontera, de norte a sur; mayo 12 de 2021. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.
Álamos, sauzales y diversas especies de vegetación empiezan a recuperarse en la ribera del río; mayo 12 de 2021. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.
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Las labores de restauración del ecosistema ripario están a cargo del Sonoran Institute. Foto: Jesús Salazar 2021/ Alianza Revive el Río Colorado.

PARA SABER…

  • El río Colorado nace en las montañas Rocallosas en Estados Unidos y desemboca en el Golfo de California, pasando por la frontera internacional de México y Estados Unidos, entre los estados de Baja California y Sonora.
  • Las obras de infraestructura realizadas a lo largo de su cauce en los últimos cien años  cambiaron su régimen hidrológico.
  • El lecho del río quedó seco cerca de la frontera entre Estados Unidos y México. También dejó de desembocar en el Alto Golfo de California.
  • El delta ha recibido desfogues esporádicos de las presas en Estados Unidos, flujos de drenes agrícolas y a escurrimientos de los canales de riego que no están revestidos.
  • A partir del 1 de mayo de 2021, el agua volvió a transitar por su cauce como resultado de un acuerdo de cooperación histórica entre las secciones de México y Estados Unidos enfocado exclusivamente a la restauración del ecosistema.

Fuente: Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

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Periodista cachanilla, amante del desierto, con más de 10 años de trabajo enfocado en temas de medio ambiente, turismo y gastronomía. Ha colaborado en medios como Playboy México, Vice Latinoamérica, Open, Ocean Room, WIF, y se suma como pluma invitada de Son Playas. Insta: LosViajados