Investigadoras de la UNAM analizaron la pérdida de manglar, su capacidad para retener carbono azul y el impacto que su eventual destrucción podría tener en la atmósfera. En el último siglo, este sistema costero perdió el 68% de su cobertura vegetal.

Mazatlán, Sinaloa.- Si el mangle que aún queda en el estero El Infiernillo fuera removido, grandes cantidades de dióxido de carbono serían liberadas a la atmósfera contribuyendo al calentamiento global. Estos gases de efecto invernadero equivaldrían a las emisiones que generan todos los vehículos de Mazatlán durante un mes, según un estudio elaborado por investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Eso es posible debido a que los manglares captan y almacenan el dióxido de carbono (CO2) en forma de carbono orgánico en sus ramas, hojas y raíces, así como en los sedimentos que entierran la materia orgánica que resulta de la descomposición de la  hojarasca. Pero con la destrucción del manglar y la perturbación del terreno, el carbono orgánico que permanecía secuestrado en los sedimentos es transformado nuevamente en CO2 y liberado a la atmósfera.

Johanna Jupin, estudiante de doctorado del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, Unidad Mazatlán, realizó un estudio para estimar el almacenamiento de carbono orgánico en los sedimentos del manglar que aún queda en El Infiernillo.

Estero Infiernillo Mazatlán
El estero perdió más de dos terceras partes de manglar en el siglo pasado. Esto es todo lo que queda. Foto: Christian Lizárraga/Son Playas.

Las mediciones realizadas entre enero y julio de 2019 indican que la capacidad de acumulación de carbono en el estero se redujo 49 por ciento durante el último siglo debido a las alteraciones generadas por la expansión urbana y el vertido de contaminantes.

Aun así, el mangle existente podría liberar hasta 2 mil 507 toneladas de carbono a la atmósfera en caso de que fuera removido o perturbado, reportó Jupin. Estas emisiones equivaldrían a las que se producen con la recarga de los celulares de todos los habitantes de Mazatlán durante 42 años, asumiendo que los 502 mil 547 habitantes tienen un celular y lo recargan una vez al día.

Los inventarios de carbono enterrados en los sedimentos que fueron analizados también se asemejan a las emisiones que generan los 160 mil automóviles que circulan en el municipio durante un mes.

Estas comparaciones nos dan una idea de la importancia de los manglares en la mitigación del cambio climático, señaló la doctora Ana Carolina Ruiz Fernández, investigadora de la UNAM y asesora del estudio.

¿Por qué es importante?

Al aumentar su concentración, el dióxido de carbono provoca que la atmósfera retenga más calor del necesario y en consecuencia, aumentan las temperaturas.

Los manglares, al igual que los pastos marinos y marismas, capturan el dióxido de carbono que se encuentra en la atmósfera y lo almacenan en forma de carbono orgánico, conocido también como carbono azul. Además, los manglares pueden capturar y almacenar hasta cinco veces más dióxido de carbono que los árboles terrestres.

Por lo tanto, una forma de regular el clima es la restauración y conservación de este tipo de ecosistemas costeros, explicó Ruiz Fernández, quien es especialista en geoquímica y geocronología de sedimentos, orientada al estudio de los impactos del cambio global en sistemas acuáticos.

Las pérdidas del Estero El Infiernillo

Se estima que más de un cuarto de la cobertura de manglar a nivel mundial se ha perdido en los últimos 50 años y que los manglares que quedan están siendo destruidos a un ritmo de tres a cinco veces mayor que los bosques terrestres, de acuerdo al reporte publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en septiembre de 2014.

El cambio de uso de suelo y la contaminación son algunas de las causas más importantes de su degradación. El Infiernillo es un claro ejemplo de lo que ocurre en otros lugares del país y del planeta.

Estero El Infiernillo, Mazatlán
La desembocadura del estero se redujo de 500 metros a 40 metros entre los años 1933 y 2020.
Foto: Christian Lizárraga/Son Playas.

Ruiz Fernández señaló que existen registros de que a lo largo del último siglo la extensión de manglar del estero se redujo de 300 a 96 hectáreas, lo que representa un 68 por ciento del total, mientras que la cobertura de agua se redujo un 75 por ciento.

A su vez,  la longitud de la desembocadura del estero disminuyó un 92 por ciento al pasar de 500  metros a  solo 40 metros de ancho, según la comparación realizada recientemente por Johanna Jupin entre las imágenes aéreas tomadas en 1933 y las imágenes satelitales del 2020. Esa drástica reducción se puede observar a la altura del puente Juárez que se ubica sobre la avenida Gabriel Leyva.

Todos perdemos

La desaparición progresiva del manglar y del estero El Infiernillo se traduce en un costo económico y social por el daño que ocasiona la liberación de dióxido de carbono adicional a la atmósfera, que en este caso, supera los 635 mil dólares por tonelada liberada de CO2, señalaron las investigadoras.

Aparte habría que agregar la pérdida de biodiversidad, como aves, peces y crustáceos, así como la protección que ofrecen en caso de tormentas y la contención de inundaciones cuando sube la marea. 

La desaparición paulatina de manglar en Mazatlán también ha sido documentada mediante estudios cartográficos del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, el cual incluye mediciones del estero de Urías y río Presidio, además del sistema lagunar Huizache Caimanero que abarca los municipios de Mazatlán y Rosario, todos ellos, afectados por la actividad humana.

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DATOS SOBRE EL CARBONO AZUL

  • El carbono azul es el carbono orgánico que captan y almacenan los ecosistemas costeros de manglar, pastos marinos y marismas.
  •  Los manglares son capaces de almacenar hasta 1000 toneladas de carbono por hectárea.
  • Almacenan entre tres y cinco veces más carbono que los bosques terrestres.

Fuente: Semarnat.

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