Esta es la historia de un río nayarita envenenado con basura y aguas negras; le cambiaron el cauce y le quitaron espacio. Ahora, vecinos de 11 colonias intentan conseguir que se declare Área Natural Protegida Municipal para que la urbanización no termine con él.

Tepic, Nayarit.-Desde hace 73 años el río Mololoa recibe aguas negras, es una cloaca a cielo abierto. Por él viaja agua turbia y a su paso recibe efluentes de olor intenso semejante al del huevo podrido, aunque eso no impide que sea el lugar donde confluyen garzas blancas y otras especies.

En el recorrido que realiza el río para salir de la ciudad, hay casas con tubería que descarga en él, seguido de matorrales, frascos de glifosato (herbicida agrícola), escombro, ropa, llantas de automóviles y enormes cantidades de espuma.

Indicadores del Sistema Nacional de Información del Agua afirman la presencia de Escherichia Coli (E.Coli), Coliformes Fecales y demanda Química de Oxígeno en algunas zonas debido al tratamiento insuficiente de las aguas residuales, lo que limita el desarrollo económico de la agricultura.

La situación de la contaminación se empezó a agravar a partir de los asentamientos irregulares que llegaron a la zona del humedal después de la rectificación y encauzamiento del río Mololoa, hace 46 años.

La modificación se realizó desde el puente de San Cayetano de la carretera México a Tepic, Nayarit, que cruza el río, hasta la estación 11, ubicada en la presa El Salto, según el decreto publicado en DOF: 10/12/1975.

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El río devorado. Fotografía: Gerardo Espinoza

Al desviar el río Mololoa, un aproximado de 200 hectáreas, incrementaría el área del fondo municipal de Tepic con la finalidad de dedicarlas a obras de beneficio social a su cargo y prestación de servicios municipales, sin embargo, el humedal poco a poco se habitó y en 1999 comenzó la regularización de los asentamientos.

Habitantes de la zona se convirtieron en aliados del humedal, es de su interés que se declare Área Natural Protegida Municipal para que la urbanización no termine con él.

Otros grupos ecologistas como Movimiento Ciudadano de las Márgenes del Río Mololoa A.C. y Dignifica tus Espacios A.C., han hecho esfuerzos hasta llegar a los tribunales con amparos, buscan que se cumpla con la evaluación de impacto ambiental antes de realizar desazolves en el actual cauce del río y comprobar si el agua contiene metales.

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Basura en el río Mololoa: Fotografía: Gerardo Espinoza.

De invasores a aliados

“Nosotros ni sabíamos que era el río Mololoa, nada más entramos sin saber”, recuerda Roberto Ornelas, uno de los primeros habitantes de la colonia Ageuan Los Limones, ubicada en zona de humedal, por donde pasaba el cauce del río Mololoa.

Roberto Ornelas es geólogo, trabajaba en la presa hidroeléctrica de Aguamilpa mientras rentaba una vivienda, pero “era un dineral lo que pagaba”— como describe — así que prefirió comprar un lugar dónde vivir y lo encontró en la colonia Ageuan Los Limones.

En 1991 comenzaron los rumores de que había lotes disponibles, Roberto acudió a las reuniones junto con otros aspirantes a terrenos hasta que por fin se materializó la entrega.

Ornelas narra a través de una llamada telefónica que Ageuan Los Limones era un proyecto de 484 casas habitación, pero debido a los fraudes, sólo una hilera de casas entró con el crédito que otorgó el banco; sin embargo, “es una colonia totalmente irregular como todas las de la región, son terrenos donde no debieron construirse casas porque se encuentran en zonas bajas y fangosas”.

Después de instalarse en su vivienda vio cómo la colonia se expandía y con ella los problemas. El vendedor quería apropiarse de las áreas verdes del zanjón que resultó ser el cuerpo de agua que aún queda del excauce del río Mololoa.

En ese momento Roberto decidió unificarse con otros 19 colonos para preservar el área natural a través de actividades de forestación y marchas. También derribaron una malla perimetral que privatizaba el terreno donde se encuentra el cauce antiguo del río Mololoa, este último acto trajo como consecuencia una demanda en contra del presidente del Comité de Acción Ciudadana de la colonia en la que vive Roberto.   

Actualmente Ornelas forma parte del Colectivo Rescate del Cauce Antiguo del río Mololoa (Corecam), una organización comunitaria que reúne a personas de 11 colonias y fraccionamientos donde hay al menos 3 mil 836 viviendas particulares, según datos del INEGI (2010).

Algunas de esas colonias forman parte de los “29 asentamientos irregulares que llegaron a la zona del humedal”, afirma Cristian Monroy, presidente de Voluntad Organizada A.C., una organización que surgió de un grupo de jóvenes que trabajan por el desarrollo social, la protección ambiental y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El origen del problema

Cristian Monroy, presidente de Voluntad Organizada A.C., precisa que la función del decreto de 1975 era para obras de rectificación y encauzamiento, no para urbanizar, pero aún así poco a poco llegaron los habitantes.

“Se establecieron en lo que en aquel momento llamábamos ‘Cartolandia’, una zona de paracaidistas que se apropiaron de terrenos. Se distribuyeron y en aquel momento ya formaban parte del Gobierno del Estado porque ya se había expropiado, entonces pudieron redistribuirlo a sindicatos, agrupaciones políticas y ganar muchos adeptos”, afirma Cristian Monroy.

De 1987 a 1994 el crecimiento urbano en Tepic alcanzó una extensión de 3 mil 754 hectáreas en todas direcciones, incluyendo la zona inundable del río Mololoa y la franja poniente del libramiento, según información proporcionada por Luis Felipe Michel Romo, director general de Desarrollo Urbano y Ecología de Tepic.

De acuerdo con una presentación realizada por el director Michel Romo, los predios que se regularizaron les correspondieron a: José Manuel Rivas Allende, nombre quien fue presidente municipal de Tepic, durante el periodo 1981-1984; con una extensión aproximada de 129,197.27 mts2.

Otros nombres que aparecen son: Miguel Ávalos, Epigmenio García, Manuel Magallanes Caldera, José Magallanes Caldera, Estela Ávalos Avelar, Dotación del Ejido “Los Fresnos”, Fraccionamiento Jacarandas, Dotación del Ejido “El Molino”, Canal pluvial “Barrio Oriente” y Parque Ecológico de Tepic, este último es un espejo de agua por donde pasaba el río Mololoa, declarado Área Natural Protegida Municipal en 2017.

Michel Romo afirma que el Ayuntamiento tuvo varias luchas y perdió los juicios por la falta de seguimiento en los cambios de cada trienio. El último litigio fue hace 10 años, aproximadamente, “cuando la Procuraduría Agraria falla a favor del ejido Los Fresnos”.

“Los grupos mercantiles están comprando los terrenos a los propietarios del ejido Los Fresnos para hacer restaurantes y centros comerciales en una zona que cobró importancia con base en una ilegalidad, dicha ilegalidad fue vender a un particular esos terrenos de humedales que eran del municipio”, afirma Daniel Isaac Ortíz Jiménez, quien cuenta con licenciaturas en: Gestión Ambiental, Evaluación y Desarrollo Ambiental, además de Historia. Actualmente continúa su preparación, cursa la Maestría en Humanidades en los ámbitos de historia, paisaje y medio ambiente. 

Pero la urbanización sigue invadiendo la zona del humedal y los pocos espejos de agua que quedan.

Cristian Monroy, presidente de Voluntad Organizada A.C., afirma que los propietarios de los terrenos que están al pie del bulevar Colosio, a la altura de Plaza Fórum —una construcción finalizada en 2008— poco a poco rellenaron con escombros y material que extrajeron del Cerro de la Cruz ganando más y más terreno.

Cuando Monroy formó parte de la Red Ambiental Nayarit y comenzó a involucrarse en los consejos consultivos, pidieron a la SEMARNAT que solicitara al Ayuntamiento de Tepic los polígonos que delimitan esa zona, pero no hubo respuesta, asegura que no existe un perímetro oficial de esa zona ni del parque Cerro de la Cruz, lo que permite que los propietarios de los terrenos puedan expandirse y al próximo cambio de administración decir que su terreno creció.

La invasión territorial es un tema vigente para la Dirección de Desarrollo Urbano y Ecología de Tepic (DGDUE). Según el director general Michel Romo, uno de los motivos es que “la clase política también promueve invasiones para atender a sus representados”, sobre todo en tiempo de comicios, “si un político estatal, federal o municipal quiere ayudar a su grupo humano representado y le piden suelo para vivienda, entonces organiza la invasión”.

Actualmente en Tepic hay “20 mil viviendas desocupadas y 40 mil lotes baldíos”, además de una “sobreoferta de suelo sin servicio, más de 6 mil lotes”, señala Michel Romo.

Conoce la historia completa en este enlace.

Sol Ángel es licenciada en Comunicación y Medios, maestranda en Periodismo Digital e integrante del equipo de Comunicación Institucional y Social de la Universidad Autónoma de Nayarit.

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