Texto: Emilio Godoy/IPS

LA PAZ, México – El pescador mexicano Tomás Valencia, de 70 años, recuerda que hace unos 30 años extraía mucho tiburón del mar.

“Sacábamos tiburón toro, amarillo, azul, punta de lápiz. Agarrábamos hasta siete en una salida, en promedio pescábamos cuatro o cinco”, evoca ante IPS este marinero que empezó a pescar a los siete años y que se ha convertido en una leyenda en Tuxpan, a unos 500 kilómetros al sureste de Ciudad de México, en el estado de Veracruz, un sitio tradicional de pesca y de explotación petrolera.

Pero esos tiempos son recuerdo, pues cada vez capturan menos. “La pesca está difícil. Ya hay muy poco, porque estamos terminando con ellos. A veces hay viajes sin ninguna pesca”, asegura este integrante de la cooperativa Puerto de Tampamachoco, que cuenta con 75 socios, y que en su juventud amarraba tiburones por la cola, mientras otros dos hombres sostenían las redes que los atenazaban.

Los cazadores parten a las siete de la mañana y retornan al día siguiente. La pandemia de covid-19 ha golpeado a la actividad, pues los pescadores no podían zarpar por el riesgo de contagio y el mercado se derrumbó, y aún no se recupera.

Esta historia se repite en otras zonas marinas mexicanas, agravada por la permisividad de las autoridades para tolerar la pesca irregular de especies de tiburón amenazadas y cuyas aletas terminan en China y Hong Kong.

Esa aserción emana del análisis de bases de datos de permisos pesqueros, avisos de arribo de embarcaciones tiburoneras y de exportación de aletas bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Falta de uniformidad en los reportes de pesca y quebrantos a las reglas caracterizan la captura de los escualos, cuya presencia en las aguas se remonta a millones de años antes de la aparición de los humanos y cuya importancia es fundamental para la salud de los ecosistemas.

Ello porque como depredadores controlan los niveles de otras especies situadas debajo en la cadena trófica e indirectamente para mantener el buen estado de los arrecifes de coral, ya que los peces herbívoros devoran las algas que pueden dañar esos arrecifes.

Tiburones
Pescadores descargan el 3 de agosto de 2021 productos del mar en el puerto de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, en el noroeste de México, uno de los sitios de pesca y llegada principales de embarcaciones tiburoneras en el país. Foto: Christian Lizarraga / EJN-IPS

¿Cuántos tiburones se capturan?

Datos de la estatal Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), consultados por Inter Press Service (IPS), indican que entre 2011 y mayo de 2021 recibió 109 mil 475 avisos de arribo a puerto de pesca de tiburón, de los cuales 81 332 fueron embarcaciones con menos de una tonelada de capacidad y 28 mil 143 de carga mayor.

Del total, hay 11 128 avisos de arribo de barcas menores con cargas superiores a tres toneladas.

La mayor descarga provino de una lancha no identificada el 30 de octubre de 2019, con 1103 toneladas de tiburón, sin especificar la especie capturada, en Tonalá, a unos 938 kilómetros al sur de Ciudad de México en el sureño estado de Chiapas.

Casos similares, en los que las lanchas reportaron volúmenes de tiburón físicamente imposibles de transportar, ocurrieron en otros sitios de México, como en este municipio de La Paz, en el norteño territorio de Baja California Sur, o San Blas, en el noroccidental estado de Nayarit.

Además, docenas de avisos solo reportan tiburón eviscerado, entero fresco o sin nombre de la nave ni de la especie pescada. Conapesca tiene registradas 8278 embarcaciones, de las cuales 1680 tienen cabida superior a una tonelada y 6598 de tonelaje menor.

Un fenómeno similar ocurre con las solicitudes de exportación de aleta de tiburón bajo Cites, vigente desde 1975 y que cubre a más de 5600 especies de animales y 38 000 de plantas contra la sobreexplotación a través del comercio internacional, según su grado de riesgo de desaparición. La Convención posee tres apéndices que agrupan a las variedades según su nivel de amenaza por el intercambio internacional.

En 2017, ocho dictámenes de extracción no perjudicial (DENP), la herramienta que usa la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) –financieramente dependiente de la Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y que avala la exportación de especies bajo Cites–, menciona casos de reportes de cargas por encima de la capacidad registrada, en 2018, otros tres dictámenes; en 2019, cuatro DENP reflejan esa situación y en 2020, seis más.

Expertos consultados por IPS coinciden en achacar la responsabilidad a autoridades ambientales y pesqueras mexicanas.

Tiburones
Mazatlán, en estado de Sinaloa, en el noroeste de México, es un sitio tradicional de pesca y descarga de tiburón. En la imagen, un pescador lanza el 3 de agosto de 2021 sus redes de captura en aguas de Mazatlán, una ciudad balnearia en las costas del Pacífico. Foto: Christian Lizarraga / EJN-IPS

¿Cómo se capturan?

Alejandro Olivera, representante en México del estadounidense Centro para la Biodiversidad Biológica (CBD, en inglés), considera “imposible” el desembarco de grandes volúmenes de tiburón en botes menores, porque no pueden transportar esa carga, y achaca el problema a la falla de vigilancia para aplicar la ley.

Ese conjunto de datos muestra un patrón de captura, que explica a IPS un pescador de La Paz que solicitó el anonimato por seguridad. Embarcaciones mayores atrapan tiburones en alta mar y luego reparten los volúmenes en botes menores que enfilan a un puerto para descargar la pesca.

“La falta de control se refleja en muchas pesquerías y hay muchas formas de darle la vuelta a lo que se reporta. La política pesquera se dirige a la falta de transparencia, de trazabilidad de las embarcaciones y de los productos pesqueros. No se comparten los datos satelitales de embarcaciones menores. Es reflejo del desorden, que también tiene falta de datos, y eso impide la gestión sostenible de una pesquería”, explica a IPS.

La consecuencia: la sobreexplotación

Juan Carlos Cantú, representante en México de la estadounidense Defensores de la Vida Silvestre –con sede en Washington–, apunta el dedo hacia Conapesca, la dependencia que regula al sector pesquero mediante la emisión de licencias y el control de las actividades.

“Una de las cosas que hay que entender es que le toca a las autoridades de pesca, tanto el aprovechamiento (de especies) como la vigilancia (de la pesca). Al sector pesca solo le importa la extracción”, cuestiona el experto ante IPS.

Termina de leer el reportaje completo en este enlace de IPS.


DATOS

  • 111 especies de tiburones habitan aguas mexicanas, según el Programa de Acción para la Conservación de las Especies Tiburones y rayas de 2018.
  • 3 variedades de tiburones están protegidas en México: ballena (Rhincodon typus), blanco (Carcharhodon carcharhias) y el peregrino (Cetorhinus maximus).
  • La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera “vulnerables” a los tiburones oceánico de puntas blancas, cornuda prieta, sedoso, zorro o grillo, zorro y zorro pelágico, mientras que cataloga “en peligro” a las variedades cornuda, cornuda gigante y mako de aleta corta.
  • Pero México no ha actualizado la norma de protección de variedades amenazadas.
  • México es el cuarto mayor productor mundial de tiburones.

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