Buscan consensos para reubicar a los gatos y decretar al Cerro del Crestón como área natural protegida. Especialistas recomiendan sacarlos del lugar antes de que acaben con la fauna nativa.

Debido a que los gatos son una especie invasora que pone en riesgo a la fauna silvestre del Parque Natural Faro Mazatlán, se buscarán alternativas de control que incluyen su  reubicación después de que se les encuentre un lugar adecuado.

Durante un taller organizado el pasado miércoles por el patronato del parque, en el que participaron expertos, autoridades de los tres niveles de gobierno y activistas, se llegó a la conclusión de que la población de gatos está causando un desequilibrio ecológico y que se deben buscar medidas para controlar y reducir su población antes de que acaben con las aves, reptiles y pequeños mamíferos que habitan el lugar.

Entre las soluciones propuestas destaca la creación de una red de colaboración y un consejo consultivo conformados por diversos actores sociales e instituciones para el manejo integral de las especies introducidas, elaborar protocolos y realizar gestiones ante la Secretaría de Bienestar y Desarrollo del Estado de Sinaloa para que el Cerro del Crestón, llamado Parque Natural Faro Mazatlán, sea decretado como área natural protegida.

En la primera fase, se contempla reducir el número de puntos de alimentación, promover esterilizaciones, adopciones y la reubicación de gatos al Centro de Bienestar y Control Animal de Mazatlán (CEBICA), con quien se pretende establecer un convenio de colaboración para el manejo de dichos especímenes.

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Mapaches y gatos compiten por el alimento y el agua que les deposita un grupo de mujeres voluntarias. Foto: Raquel Zapien/Son Playas.

De forma complementaria, se implementarán campañas de educación ambiental que ayuden a comprender el problema ecológico, económico y de salud pública que se genera cuando se introducen especies en áreas naturales a las que no pertenecen. También se buscará desalentar el abandono de mascotas a través de campañas de conciencia social.

“El propósito es crear una estrategia para poder hacer un control de la fauna invasora que ayude a recuperar a las especies nativas de una manera consensuada”, dijo la investigadora Raquel Briseño Dueñas, presidenta del patronato.

Antes de iniciar, se contabilizarán los gatos y mapaches que existen actualmente en el cerro para determinar los pasos a seguir, precisó.

¿Cuál es el problema?

La población de gatos caza y depreda a la fauna silvestre del Cerro del Crestón a pesar de que son alimentados diariamente por un grupo de activistas. Los felinos no forman parte de ese entorno natural y por eso se les considera fauna invasora.

La población de mapaches también ha crecido y se alimenta con las croquetas que se les da a los gatos, convirtiéndose en un problema a pesar de ser una especie silvestre característica de la región, según informó el patronato.

¿De dónde salieron los gatos?

Martha Armenta Gámez mencionó que desde hace más de 20 años los pescadores de la zona empezaron a alimentar a los gatos abandonados que se encontraban en las faldas del cerro, por el lado de la escollera. Posteriormente, un par de extranjeras empezó a alimentarlos, esterilizarlos y a darlos en adopción. En los últimos tres años, ella y otras mujeres voluntarias han continuado con esa labor, además de darles atención veterinaria.

“Cuando empezamos a alimentarlos y esterilizarlos de manera sistemática, en la escollera había aproximadamente 60 gatos, hoy no rebasan los 35”, expuso durante el taller.

En los astilleros y otros establecimientos de ese sector también hay gatos, pero en la mayoría de los casos nadie se responsabiliza de ellos, refirió. Además, el abandono de mascotas se ha incrementado desde que el sendero que conduce al faro fue remodelado y se abrió a más visitantes.

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La población de gatos en el faro y en toda la ciudad ha crecido porque sus dueños no los esterilizan y los abandonan a su suerte. Foto: Raquel Zapien/Son Playas.

Martha Armenta manifestó que en Mazatlán hay más de 140 sitios donde existen colonias de gatos callejeros no esterilizados, siendo el faro y Cerritos las áreas en donde se registran más abandonos.

“El principal problema es el abandono de gatas embarazadas, se suben al faro buscando protección para sus crías y tardamos como seis meses en que nos tomen confianza para atraparlas, bajarlas, esterilizarlas y dar sus crías en adopción”, explicó la activista que en los últimos 20 años se ha dedicado a la educación ambiental y a la rehabilitación de la fauna silvestre, entre la que destaca el pato pichichín.

Consideró que el problema de fondo no son los gatos del faro, sino la sobrepoblación que existe en toda la ciudad, producto de la irresponsabilidad de las personas, falta de vigilancia y sanciones para quienes los abandonan.

Durante el evento, personal de la Dirección de Ecología y Medio Ambiente Municipal aseguró que se están atendiendo los reportes de abandono y solicitudes de esterilizaciones a través del Centro de Bienestar y Control Animal, pero no se dan abasto.

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Participantes del taller realizado con el objetivo de encontrar estrategias para proteger a la fauna y flora silvestre del Cerro del Crestón, en donde se ubica el faro. Foto: Son Playas.

Impactos de la fauna invasora

Las especies de flora o fauna invasoras son aquellas que se encuentran fuera de su hábitat natural porque fueron introducidas de forma accidental o intencional, como, por ejemplo, mascotas y plantas ornamentales. Cuando estas especies tienen la capacidad de hacer daño, se les llama invasoras exóticas.

Dependiendo del lugar en que se encuentren, algunas de ellas pueden propagar enfermedades, compiten por el alimento o depredan a las especies nativas con repercusiones ambientales, de salud y económicas, explicó la doctora Ana Isabel González Martínez, quien durante 14 años tuvo a su cargo el programa de especies invasoras de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (Conabio).

Por su parte, el coordinador nacional de Especies Invasoras en Áreas Naturales Protegidas, Eduardo Rendón Hernández, dijo que en todas las reservas naturales del país se han detectado especies de flora o fauna proveniente de otros hábitats, entre los que se encuentran anfibios, aves, peces, plagas, malezas, perros y gatos.

Dijo que las áreas cercanas a las grandes ciudades son las más afectadas por la presencia de gatos y perros que son abandonados y que por instinto de sobrevivencia vuelven a ser silvestres, es decir, ferales. Un ejemplo de ello es el Parque Nacional Cañón del Sumidero, Chiapas, en donde se han detectado jaurías de perros que se alimentan de ratones de campo, conejos, tuzas, tejones, monos araña y diversas especies de aves.

Al cazar, los animales ferales compiten por el alimento con las especies carnívoras silvestres como zorras, cacomixtles y zorrillos, pudiendo desplazarlas hasta llegar a la extinguirlas de la zona en que se encuentran.

Otra de las afectaciones tiene que ver con la probable transmisión de enfermedades de especies ferales a nativas o viceversa, señaló el especialista.

Durante su intervención, el director de Proyecto Islas Tropicales del Grupo de Ecología y Conservación de Islas, A.C., presentó un informe sobre los mecanismos de control y erradicación de fauna invasora exótica en elementos insulares del país, en donde se tienen evidencias de que los roedores introducidos han llegado a provocar entre el 40 y 60 por ciento de las extinciones de aves y reptiles.

También se han registrado especies ferales que han tenido que ser capturadas y en algunos casos sacrificadas como medida de control.

 ¿Qué se puede hacer?

Los especialistas coincidieron en que se deben implementar medidas preventivas para evitar que las especies invasoras lleguen,  informar a la población sobre sus características e impactos negativos y establecer medidas para eliminarlas, controlarlas o contenerlas cuando ya están presentes.

Galería

Dato:

Actualmente se realiza un registro de flora y fauna del Cerro del Crestón. Hasta el momento se han identificado 87 especies de flora, correspondientes a la selva seca, vegetación predominante de Sinaloa y una de las más amenazadas de México. También se detectaron dos especies de pastos invasores.

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