El agua turbia que se distribuye en Mazatlán desde hace un mes se debe a la deforestación de la cuenca del río Presidio. Anuncian foro sobre seguridad hídrica.

Desde finales de agosto, la coloración del agua potable que se distribuye en varios sectores de Mazatlán es turbia debido a que los arroyos y el río Presidio, de los cuales se extrae el recurso, han arrastrado el suelo de las zonas que han sido desprovistas de vegetación, informaron este miércoles de forma conjunta Jumapam y Conselva.

Grandes cantidades de lodos fluyeron a la presa Picachos y otros afluentes antes de llegar a las plantas potabilizadoras de Los Horcones y Miravalles, que a pesar de trabajar a su máxima capacidad, no han logrado clarificar el agua en su totalidad, lo que ha generado quejas por parte de la ciudadanía.

El gerente general de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán (Jumapam), Luis Gerardo Núñez Gutiérrez, informó que el problema de turbidez se presentó a partir de las lluvias que generaron los remanentes de las tormentas tropicales Nora y Pamela el 29 de septiembre y 14 de octubre de este año, respectivamente.

Desde la primer lluvia intensa, se advirtió que el suministro de agua potable a la ciudad se redujo porque los filtros de las potabilizadoras se saturaron por la presencia de grandes cantidades de sedimentos.

Sandra Guido Sánchez, directora ejecutiva de la asociación civil Conselva, Costas y Comunidades, explicó que la deforestación provocada por actividades agropecuarias alrededor de la cuenca hidrológica del río Presidio dejó expuesto el suelo y la tierra fue arrastrada por las lluvias. Y aunque ya ha pasado casi un mes de la última tormenta, aún hay escurrimientos de agua.

Señaló que la mayor turbidez proviene de los afluentes que proveen de agua a la potabilizadora Miravalles, debido a que la deforestación en esa zona ha provocado la pérdida de 17 a las 26 toneladas de suelo por hectárea. De esta planta se envía el agua a asentamientos como Pradera Dorada, Monte Verde y Valles del Ejido, entre otros.

Por otra parte, los lodos que son arrastrados hasta la presa Picachos han afectado su capacidad de captación, añadió, pues en uno de los sectores del embalse se detectó que el azolve era de trece metros y entre más lodo reciba menos agua va a tener.

“En tan solo cuatro años se perdió tres por ciento de la capacidad de azolve de la presa porque está recibiendo la tierra”, advirtió.

El agua de la presa es canalizada a la planta potabilizadora Los Horcones, en donde también se tienen problemas de coloración por la presencia de lodos, aunque en menor medida, según datos de la Junta.

agua turbia
De izquierda a derecha: Néstor Camacho, Jefe de Control y calidad de Jumapam, Sandra Guido, directora ejecutiva de Conselva y Luis Gerardo Núñez, gerente general de Jumapam, durante la rueda de prensa organizada para informar sobre la causa de la coloración turbia del agua potable que se distribuye en Mazatlán. Foto: cortesía.

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Estrategia hídrica

El gerente general de la Jumapam informó que junto con Conselva ya se trabaja en una estrategia hídrica que permita asegurar la disponibilidad de agua a futuro. Como parte de esos trabajos, ambas organizaciones realizarán el foro «Retos de la Seguridad Hídrica Caso Mazatlán», a celebrarse el 3 de diciembre en el Centro de Convenciones de esta ciudad.

Por su parte, Sandra Guido insistió en que para contrarrestar los efectos negativos que la deforestación ha provocado en el suministro de agua, es necesario cuidar la cuenca, es decir, el territorio que capta el agua de lluvia y abastece a los cauces como ríos, arroyos y acuíferos.

La reforestación y la instalación de represas de piedra que filtren el agua y retengan los sedimentos, son dos de las propuestas de mitigación que podrían implementarse por lo pronto para paliar el problema de turbidez.

“Si queremos agua de calidad y que la presa Picachos nos dure muchos años tenemos que ponerle atención a la cuenca”, enfatizó.

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