La vegetación ayuda a cargar y a depurar los mantos freáticos de los cuales dependemos, sin embargo, la expansión urbana propicia la deforestación de grandes extensiones.

La cantidad y calidad de agua que recibimos en nuestros hogares depende de la conservación del suelo y la vegetación que lo cubre, pues las raíces de las plantas retienen la humedad y depuran  el agua de los acuíferos, principal fuente de abasto para consumo humano.

Por lo tanto, la deforestación provocada por el desarrollo inmobiliario, la expansión urbana y actividades agropecuarias, entre otras, tiene un impacto directo en la disponibilidad de este recurso hídrico, afirmó Martín Soto Jiménez, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, con sede en Mazatlán, Sinaloa.

El especialista en procesos biogeoquímicos en ambientes costeros refirió que los acuíferos del Noroeste de México aportan las dos terceras partes del agua para consumo humano y actividades económicas.

La vegetación, ya sea de grandes bosques o matorrales, ayuda a retener la humedad y a filtrarla hacia los mantos freáticos aumentando su capacidad de recarga. Pero si el suelo se encuentra erosionado, la retención del agua disminuye, explicó.

Filtros biológicos

Adicionalmente, las raíces de árboles y arbustos realizan un proceso de depuración biológica porque retienen parte de los contaminantes  que pudieran estar presentes en los líquidos que se filtra al suelo.

“Hay una depuración biológica del agua porque las plantas actúan como biofiltros; eso ayuda bastante porque permite que el agua llegue más limpia al acuífero”, precisó.

La otra ventaja de mantener la cobertura vegetal es la retención del suelo en sí, añadió. Por el contrario, la deforestación acelera la erosión y la desertificación, lo que a su vez disminuye la cantidad y calidad del agua que se filtra al acuífero.

Por estas razones, las ciudades deben considerar corredores biológicos y áreas naturales de contención en sus planes de desarrollo urbano, sobre todo si se toma en cuenta que la demanda de servicios básicos como el agua va en aumento al igual que el crecimiento demográfico, admitió el académico.

La deforestación favorece las inundaciones

Cuando el suelo se sustituye por pavimento o concreto, la capacidad de absorber agua durante la época de lluvias se interrumpe porque esos materiales actúan como una capa impermeabilizante que impide su paso. En consecuencia, los canales y arroyos se convierten en las única vías de escurrimiento que en determinado momento pueden resultar insuficiente. Cuando esto ocurre, el riesgo de inundación es mayor.

tala de árboles
La deforestación afecta la recarga de acuíferos y favorece las inundaciones. Foto: Pixabay.

Las otras amenazas

Los mantos freáticos también enfrentan otras amenazas: la sobreexplotación, la intrusión de agua salina y contaminación.

En conjunto, estos factores están reduciendo la cantidad y calidad del agua disponible para consumo humano, señaló, Soto Jiménez, quien además es el responsable del Laboratorio de Isotopía Estable, área dedicada al estudio de la contaminación en ecosistemas costeros y terrestres.

Acuíferos del sur de Sinaloa

Respecto a los acuíferos costeros del sur de Sinaloa, Martín Soto Jiménez informó que la explotación intensiva ha provocado que se extraiga más agua de la que se puede recargar de forma natural durante la época de lluvias.

Esta sobreexplotación está provocando que el agua salina se filtre y mezcle con el agua dulce, dejando de ser apta para el consumo humano y actividades económicas. El acuífero Laguna Agua Grande, ubicado en el municipio de Escuinapa, es un ejemplo, señaló.

Los agroquímicos y otras sustancias contaminantes también han llegado hasta las aguas subterráneas de esta localidad que el investigador ha monitoreado durante años.

“Tenemos problemas de contaminación por presencia de una gran variedad de insecticidas, metales, nutrientes y bacterias; todas ellas están llegando a los acuíferos y están haciendo que la calidad del agua disminuya”, reveló.

Aún podemos actuar

acuíferos
Las raíces de árboles y arbustos retienen humedad, evitan la erosión y limpian el agua que llega a los acuíferos. Foto: Pixabay.

Soto Jiménez dijo que en Sinaloa se dispone de acuíferos que mantienen un equilibrio que en cualquier momento podría perderse si no se frena la sobreexplotación.

“Es un hilo muy delgado para que de un momento a otro se salinice”, advirtió.

No usar más agua de la que es posible recargar de forma natural y generar condiciones para mejorar la captación de humedad, como la reforestación y conservación de suelos, son medidas que podrían ayudar a conservar nuestra principal fuente de abasto.

Debemos recordar que los acuíferos tardaron cientos o miles de años en cargarse y que la humanidad los ha agotado en cuestión de décadas. Pero debido a que no son visibles, la población no se da cuenta del estado en que se encuentran. Por otra parte, se les ha estudiado muy poco.

Sin embargo, se tiene evidencia del vínculo estrecho entre el deterioro del suelo y la disponibilidad de agua que aún estamos a tiempo de conservar, admitió.

Te puede interesar:

En riesgo, los árboles de guayacán y huanacaxtle de Mazatlán.

Comunidades rurales cuidan la Meseta de Cacaxtla

Artículo anteriorInician capturas de jaiba en Sinaloa y Sonora; levantan veda anticipada
Artículo siguienteHoteles de Mazatlán se preparan con protocolos sanitarios