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    Por qué no a la planta de amoniaco en Ohuira: ecocidio y etnocidio

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    Texto: Jaime Renán

    Fotografía principal: Fly by Jorge Omar Peraza

    En Ohuira existen comunidades indígenas que dependen íntimamente de un ecosistema sano y de un paisaje prístino para su alimentación, disfrute espiritual, sentido de pertenencia e identidad cultural. En este artículo, el autor expone la dimensión natural y cultural de la bahía, así como los posible impactos que generaría la operación de una planta de amoniaco.

    La Bahía de Ohuira, perteneciente al complejo lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, es única entre las lagunas costeras del estado de Sinaloa. Ostenta merecidamente reconocimientos ecológicos formales, por sus atributos naturales, su biodiversidad y por los servicios ecosistémicos que genera.

    La Bahía Encantada, -en lengua cahita-, es un humedal de importancia internacional, reconocido como Sitio Ramsar No 2025 en el año 2009. Es un ecosistema valioso de 22 mil 500 hectáreas de superficie, que alberga las islas de los Patos, Bledos, Bleditos, la Tunosa, Mazocahui I y Mazocahui II, que la hacen parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California.

    Pero casi todas las lagunas costeras sinaloenses son reconocidas por sus atributos ecológicos y su biodiversidad, por su belleza paisajística y por sus islas, como Navachiste, Bacorehuis, Jitzámuri, Santa María La Reforma, o Teacapán. Entonces, ¿qué hace diferente a la Bahía de Ohuira de las demás?

    La diferencia entre la Bahía de Ohuira y las demás lagunas costeras de nuestro estado, es su dimensión cultural, que ha sido menos reconocida que su dimensión natural. La dimensión natural y la dimensión cultural no son entidades independientes, por el contrario, forman parte de un mismo sistema; existe una relación innegable entre sociedad y naturaleza ya que la humanidad depende de la naturaleza y del suministro de servicios que ésta genera, pero también la modifica a través del tiempo; ambos coevolucionan conformando un sistema denominado sistema socioecológico o socioecosistema.

    Los socioecosistemas son ecosistemas que de una forma compleja se vinculan e interaccionan de manera dinámica e interdependiente con uno o más sistemas sociales, de tal manera que un socioecosistema tiene que ser gestionado como un todo, como entidad integrada y unitaria (Duarte, 2006), lo cual significa un reto debido a que la gestión del ambiente, que se ha venido haciendo convencionalmente, se enfoca únicamente en la dimensión natural de manera que resulta en una gestión no sustentable.

    Ubicación de Ohuira.

    Presencia indígena

    La presencia indígena en la conformación del socioecosistema de Ohuira ha sido trascendental debido a que los pueblos originarios han estado ahí, desde hace miles de años,  aprovechando las bondades de la naturaleza. “La región que comprende el norte del estado de Sinaloa, el sur de Sonora y el suroeste de Chihuahua, ha sido el hogar de grupos indígenas de la familia ‘Cahita´, la cual se encontraba integrada por las naciones de los sinaloas, ocoronis, zuaques, tehuecos, guarijíos, yaquis y mayos. De dicho grupo, en la actualidad solo perduran pueblos pertenecientes a las tres últimas” (Terán, 2020).

    Sin embrago, “Muchos de estos pueblos han desaparecido o se han transformado al grado de perder la mayoría de sus relatos de origen y de sus rasgos identitarios. En suma, sólo como ejemplo de los procesos de extinción de los pueblos indios, podemos señalar que en el noroeste de México, en los actuales Estados de Baja California Norte, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Chihuahua ha desaparecido más de una treintena de etnias indias por diversos procesos –no excluyentes entre si-, entre los cuales puede señalarse el exterminio directo, el despojo territorial, la asimilación y el mestizaje racial y cultural” Gazga, 2002.

    Ohuira
    Fiesta en el Campo Pesquero Lázaro Cárdenas, tomada del muro de Melina M. Sandoval.

    Los que son y los que no son

    En la actualidad los indígenas Yolem ́mem (los que son), se mezclan con los mestizos o Yoris (los que no son, los que no respetan la tradición), en la zona norte del estado y en pequeñas poblaciones que bordean la Bahía de Ohuira. En la Tabla 1 se aprecian algunos datos sobre las comunidades y su población Mayo-Yoreme.

    LocalidadPoblación indígena (%)Habla lengua indígena (%)Población totalMujeresHombres
    México9.36    
    Sinaloa1.88    
    Mpio. Ahome3.18    
    Ohuira24.499.342,2051,0681,137
    Paredones10.43.72942402485
    El Campito3.60.91115655
    L. Cárdenas53.5325.18822409413
    Topolobampo1.530.656,1893,0853,113
    J. J. Ríos, Gve.*2.551.6522,42111,36411,057
    * Pertenece al municipio de Guasave pero se ubica al noreste de la bahía.
    Fuente: pueblosamerica.com; INEGI,
    Tabla 1. Comparación de datos de población indígena.

    En el socioecosistema Bahía de Ohuira son cinco asentamientos los que dependen más directamente de los servicios del ecosistema y su biodiversidad: El Campito, Lázaro Cárdenas, Paredones, Ohuira y Topolobampo, del más pequeño al más poblado. Se incluye además, a la ciudad de Juan José Ríos, Guasave, por ubicarse en su periferia, aunque sus habitantes no dependen de la bahía para su subsistencia, pero si impactan en ella.

    Al comparar los porcentajes de población indígena que vive alrededor de la bahía, resalta que Paredones, Ohuira y Lázaro Cárdenas superan los porcentajes nacional, estatal y municipal; en el Campo Pesquero Lázaro Cárdenas más de la mitad de sus habitantes son mayo-yoremes; en el ejido Ohuira la cuarta parte son indígenas y el resto mestizos o yoris; y en el Campo Pesquero Paredones, 10% son indígenas.

    Por el contrario, las localidades más grandes, -Topolobampo y Juan José Ríos-, asimilan los menores porcentajes de población indígena. Los indígenas de Juan José Ríos, a diferencia de los otros pueblos, llegaron recientemente a ese emplazamiento; fueron desplazados de la sierra al valle, por la construcción de la presa Miguel Hidalgo, a mediados del siglo pasado.

    Ohuira
    La pesca en la Bahía de Ohuira hace 90 años. Archivo familiar.

    Ligados a la naturaleza

    Mientras mayor es la presencia indígena en estas comunidades, mayor es su dependencia directa de los servicios de los ecosistemas. Es difícil que estas comunidades puedan mantener su calidad de vida sin el soporte de la naturaleza; dependen íntimamente de la existencia de agua limpia, de la fertilidad de los suelos, de la presencia de flora y fauna silvestre como fuente de proteína, de madera y fibra vegetal, entre otras; dependen también de un ecosistema sano y de un paisaje prístino para su disfrute espiritual, sentido de pertenencia e identidad cultural. Estos son factores esenciales para su existencia, comparados con las poblaciones urbanizadas y las sociedades desarrolladas, que pueden importar los servicios de los ecosistemas de otras partes de la región o del planeta, de manera más fácil, a través del mercado globalizado.

    En el puerto de Topolobampo, a pesar de que la comunidad indígena apenas representa 1.5% de la población total, existe un sentido de pertenencia y una identidad cultural muy arraigados en relación con sus ecosistemas, aún entre los topeños que han salido a trabajar en otras partes del país y del extranjero. La pesca no sólo se realiza de manera artesanal sino también tecnificada, y rebasa el ámbito lagunar-estuarino para extenderse hacia el medio marino.

    El desarrollo de la pesca, su industrialización y la diversificación de actividades, han representado oportunidades de aprovechamiento de los servicios ambientales alternativas, y la dependencia de la naturaleza de los habitantes del puerto, es menor.

    Ohuira, Sinaloa
    Ahumando lisas en el puerto de Topolobampo, tomada del muro de Observatorio Topolobampo II.

    Servicios que otorgan los ecosistemas

    A pesar de que la Bahía de Ohuira ha sufrido deterioro ambiental, el flujo de servicios de los ecosistemas aún se mantiene, influyendo en los componentes del bienestar humano de los habitantes de la región desde hace más de quinientos años. Este flujo de servicios depende de que mantengan su integridad y su resiliencia; los ecosistemas tienen una capacidad de carga y el desarrollo de la sociedad debe estar sujeto a esa capacidad impuesta por los ecosistemas, para ello es necesario que la conservación y la gestión del capital natural estén basadas en ella.

    Servicios culturales

    SERVICIODEFINICIÓNEJEMPLO ECOSISTEMAS MARINOSEJEMPLO ECOSISTEMAS ACUÁTICOS CONTINENTALES
    Disfrute espiritual y religiosoCapacidad de los ecosistemas para evocar sentimientos y/o pensamientos de tipo espiritual y/o religiosoPrácticas religiosas como romerías de vírgenes patronas del marLugares de culto (ermitas e iglesias ligadas a fuentes, ríos y arroyos), romerías
    Identidad cultural y sentido de pertenenciaInfluencia de los ecosistemas en la creación y mantenimiento de identidad cultural y sentido de pertenenciaFiestas populares; asociaciones gastronómicas, cofradías, etcFiestas populares; organizaciones, asociaciones y cooperativas para regular el uso del agua o para la pesca
    Conocimiento ecológico localContribución de los ecosistemas al aumento del conocimiento ecológico tradicional a nivel local relacionado con diferentes usos de sus componentes biológicos y geóticosConocimiento/usos de especies marinas; dominio de las mejores épocas para uno u otro tipo de pescaPlantas medicinales acuáticas y de las riberas, modos tradicionales del uso del agua
    Disfrute estético del paisajeCapacidad de los ecosistemas para proporcionar el contexto adecuado para el goce a nivel estéticoEl paisaje marino desde el litoral o desde alta mar; puestas de sol en el mar, etcPaisajes y espacios protegidos que incluyen ríos, riberas, humedales
    Actividades recreativas (no extractivas)Actividad de ocio que implica el desplazamiento temporal de personas hacia una zona marina por su atractivo naturalTurismo de naturaleza para el avistamiento de cetáceos, actividades recreativas subacuáticas, turismo de navegación (p.ej. Regatas, veleros)Turismo ornitológico en lagunas y humedales; deportes en agua (p.ej. Barranquismo); balnearios; deportes de remo
    Actividades recreativas (extractivas)Pesca recreativa. Actividad de ocio que implica la pesca o recolección de seres vivos marinosPesca con caña desde el litoral o embarcaciones, pesca subacuática, concursos de pesca deportiva, etcCotos de pesca fluvial
    Educación ambientalContribución de los ecosistemas marinos a actividades de sensibilización y concienciaciónEscuelas de mar, aulas de naturaleza, museos marítimos, etcProgramas de educación ambiental dedicados al agua y a los ecosistemas de ribera
    Conocimiento científicoContribución de los ecosistemas al aumento del conocimiento científicoDescubrimiento de nuevas especies; conocimiento de las relaciones entre océano y climaConocimiento de la dinámica de los procesos ecológicos para el bienestar humano
    Santos-Martín et al., 2015
    Tabla 2. Servicios suministrados por los ecosistemas marinos y acuáticos continentales, y su biodiversidad, que contribuyen al bienestar de la población humana

    Los ecosistemas representan el corazón de la biósfera y el soporte de la existencia humana, gracias al suministro de capital natural y todos los servicios que los humanos necesitan para su existencia. Brindan una variedad de beneficios, algunos obtenidos a través del mercado, como madera, agua, alimentos, materiales para construcción, energía, y medicinas (servicios de abastecimiento). Sin embargo, también de manera gratuita o sin tener como intermediario a la economía, los ecosistemas nos brindan otra serie de servicios como la regulación del clima, el procesado de contaminantes, la depuración de las aguas, la actuación como sumideros de carbono, la prevención contra la erosión, y las inundaciones, entre otros servicios de regulación (Daily, 1997).

    En la Tabla 2 se muestran los servicios culturales que Santos-Martín y colaboradores (2015) identifican como producto de los ecosistemas marinos y acuáticos continentales. Esta tipología de servicios se aplica muy acertadamente al socioecosistema de Ohuira, ya que sus habitantes, los que son y los que no son, reflejan muy bien un sentido de pertenencia y una identidad cultural muy arraigados, que los convierten en defensores férreos, casi invencibles, de su socioecosistema; la ruina de su ecosistema significa la ruina de sus formas de subsistencia, por esta razón los intentos de construir la planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira van a resultar muy costosos para sus promotores: escogieron muy mal a sus opositores.

    Dos futuros posibles

    Durante mucho tiempo el flujo de servicios de los ecosistemas pudo sostener a una población dedicada a la agricultura pero principalmente a la pesca artesanal en la bahía, a la pesca industrial, y al turismo de naturaleza más recientemente. Desgraciadamente la Bahía de Ohuira ha sido afectada por el desarrollo de prácticas agrícolas en el valle, que han provocado disminución en su profundidad media y contaminación por agroquímicos, y los drenajes urbanos que comprometen la calidad del agua y la salud del ecosistema.

    En este contexto, la construcción y operación de la planta de amoniaco afectará de manera irreversible los servicios de regulación y, en consecuencia, los servicios de abastecimiento y culturales; será rebasada la capacidad de carga de la bahía. Aunque se lleven a cabo las medidas para mejorar el medio ambiente que ofrecen los promotores de la planta de amoniaco, los impactos que ésta generará serán tan significativos, acumulativos e irremediables, que provocarán a mediano plazo, un ecocidio.

    Esa discusión ya la han dado los ambientalistas y académicos, aquí el punto es que la población originaria será la víctima directa de ese ecocidio. Como señalan González y colaboradores (2007), “los países desarrollados, para mantener su metabolismo económico, acaparan la mayor parte de la producción primaria neta del planeta y utilizan a los países subdesarrollados como fuente de materia prima y de energía, y como sumidero de residuos, comprometiendo las posibilidades de desarrollo futuro de los países del Sur”. Es lo que sucede con la empresa alemana que quiere utilizar como sumidero de recursos al socioecosistema de Ohuira, con la complicidad de GPO, para beneficio del metabolismo económico de unos cuantos.

    A los inversionistas y sus entusiastas apoyadores del gobierno e iniciativa privada, no les importa atropellar los derechos de los habitantes de la zona, les interesa privatizar el socioecosistema de Ohuira para su beneficio. Tampoco les sonroja violar el Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, ni la Convención de Ramsar sobre Humedales, ni les preocupa respetar el APFF Islas del Golfo de California. Un futuro donde se construya la planta de amoniaco es indeseable, en él no tienen cabida los que son.

    El otro futuro posible es que el flujo de servicios ecosistémicos de la Bahía de Ohuira sea planificado y gestionado de manera participativa, para mejorar el bienestar humano de las comunidades, considerando la capacidad de carga del ecosistema y respetando los derechos de los pueblos originarios.

    Actividades extractivas o de alto impacto, como la planta de amoniaco, no tienen cabida en un futuro sustentable. Por el contrario, el papel de las actividades no extractivas, las actividades pesqueras tradicionales y los pueblos originarios, en la conservación del paisaje y en la protección de los procesos ecológicos y los recursos naturales, deberá ser reconocido socialmente y ser considerado como parte de la herencia sociocultural de la región. Al construir esa planta de amoniaco perdemos todos: los costos económicos y políticos serán enormes.


    Ohuira, Sinaloa
    Ohuira, Sinaloa 2020, Foto: Fly by Jorge Omar Peraza

    Ecocidio: Destrucción de gran parte del medio ambiente de un territorio, especialmente si es intencionada e irreversible. (Diccionario Oxford).

    Etnocidio: Destrucción de un grupo étnico o de su cultura. (Diccionario Oxford).

    FUENTES CONSULTADAS

    Daily, G. C. (ed.). 1997. Nature’s Services: Societal Dependence on Natural Ecosystems. Island Press, Washington, DC./ Duarte, C. M. 2006. Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema tierra. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España. 166 p./ Gazga, Alfonso. 2002. Mayos de Sinaloa. Proyecto Perfiles Indígenas de México. Documento de trabajo. https://www.aacademica.org/salomon.nahmad.sitton/66/Santos Martín, Fernando, Carlos Montes, Paloma Alcorlo, Susana García-Tiscar, Blanca González, María Rosario Vidal-Abarca, María Luisa Suárez, Laura Riyo, Inmaculada Férriz, Juan Barragán, Juan Adolfo Chica, César López y Javier Benayas. 2015. La aproximación de los servicios de los ecosistemas aplicada a la gestión pesquera. Fondo Europeo de Pesca, Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Madrid. 244 pp./Terán, Heraclio. 2020. Resistencia indígena. Indígenas del norte de Sinaloa en lucha contra planta de amoniaco de Topolobampo. Revista La Izquierda Diario. www.laizquierdadiario.mx. Recuperado el 23 de noviembre de 2021.

    Nota relacionada:

    Datos clave sobre la controversia por la planta de amoniaco en Topolobampo

    Jaime Renán
    Jaime Renán
    Jaime Renán Ramírez Zavala es Doctor en Gestión y Conservación del Medio Natural por la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de Sinaloa; sus líneas de investigación son Gestión de Zonas Costeras y Sostenibilidad Socioecológica. Consultor en Gestión y Conservación Neotropical, A.C.