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    Aguas negras, un problema ambiental «silencioso» en Mazatlán

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    ¿Te has preguntado qué tanto le afectan a tu salud los malos olores? En Mazatlán cada día es más frecuente encontrar alcantarillas de drenaje colapsadas con los obvios escurrimientos de aguas negras. En el centro de la ciudad, zona turística, pero sobre todo en calles y colonias por igual. Este es uno de los problemas ambientales “silenciosos”.

    Ese gran charco de agua obscura que sale por las alcantarillas a lo largo y ancho de toda la ciudad es un problema de salud pública y así debería de ser considerado y estar encendiendo focos rojos.

    Sabemos que resolverlo lleva tiempo dinero y esfuerzo, que nuestra red de drenaje en la ciudad tiene más de 60 años, en algunos casos un poco más. La cuestión aquí es que, el boom inmobiliario, la captación de turismo masivo y la mala distribución de los recursos económicos de la ciudad, no se destinan para solventar la problemática sino todo lo contrario.

    Se invierte cada vez más en crecer de manera insostenible para los recursos naturales en detrimento del bienestar de la ciudadanía mazatleca. A quienes habitamos la ciudad no nos sirve una decoración extra en un mirador si la alcantarilla de la calle está derramando aguas negras y malolientes, no nos sirve de nada promocionar Mazatlán en España si el camión recolector de basura no pasa por toda una semana.

    De acuerdo a la página oficial de la JUMAPAN, se realizan hasta 15 reparaciones al día. Se trabaja día y noche en el arreglo de tuberías, pozos, descargas domiciliarias, colectores, subcolectores y cárcamos para mitigar el problema que se agrava en temporada de lluvias.

    Mortandad de peces tras vertimientos de aguas negras en el Estero del Yugo. Foto archivo Son Playas 2022.

    Pero centrémonos en cómo nos afecta estar respirando ese mal olor que se genera de un drenaje colapsado. El doctor Armando González Sánchez, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, explica que un mal olor se genera porque distintas sustancias, al entrar en contacto unas con otras, son descompuestas por microbios de la materia orgánica que está contenida en el agua o sólidos residuales. De esta interacción se desprenden compuestos gaseosos malolientes que, cuando nuestro sentido del olfato los detecta, nos manda una señal de “hay algo en nuestro entorno que no es sano y podría suponer un peligro”.

    Uno de los compuestos químicos que respiramos cuando se presentan descargas de aguas negras o residuales es el sulfuro de hidrógeno (H2S), el cual es uno de los muchos gases que salen de la putrefacción de la materia orgánica, es lo que detectamos como olor a huevo podrido cuando olemos un desagüe.

    La contaminación por malos olores genera diversos malestares a la salud en las personas y animales domésticos que están expuestas a ella. Entre los más comunes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se encuentran dolores de cabeza, insomnio, náuseas, vómito, problemas respiratorios y estado de ánimo negativo, entre otros.

    Cuando esto sucede, se pueden generar problemáticas de salud más graves, como irritación en nariz, ojos y garganta hasta llegar a una intoxicación. Desafortunadamente cuando estamos expuestos durante mucho tiempo a los malos olores terminamos acostumbrándonos a ellos y por eso se convierte en un contaminante “silencioso”.

    El arroyo Jabalíes y el estero El Infiernillo han recibido descargas de drenaje. Foto: Son Playas.

    Ahora pensemos, ¿hasta dónde llega esa agua que continuamente está brotando de las alcantarillas? Sé que es complicado seguirle el caminito, pero si pones atención, esa agua maloliente recorre la calle y cae en los canales de agua pluvial, arroyos o manglares (los pocos que quedan en Mazatlán) hasta llegar al océano, y si piensas que esa agua maloliente se “diluye” en el agua de mar y porque la pierdes de vista ya no significa un problema, te equivocas.

    El sulfuro de hidrógeno (H2S) y el metano se generan mediante un proceso de descomposición de la materia orgánica por microorganismos como bacterias y otros gérmenes que pueden provocar enfermedades tales como trastornos gastrointestinales y/o sarpullidos o infecciones en la piel. Pueden incluir enfermedades como el cólera, disentería, hepatitis A y la fiebre tifoidea. Al llegar al océano contaminan sus aguas y a las especies que lo habitan. Así que, cuando vayas a disfrutar de la playa o cuando pidas un exquisito pescado en algún restaurant, podrías estar a punto de enfermarte.

    Si bien es cierto, las instancias gubernamentales tienen la obligación de resolver este tipo de problemas, las y los ciudadanos también tenemos responsabilidades: una de ellas es la de exigir servicios públicos de calidad, llámese agua, luz, drenaje, recolección de basura, alumbrado público, pavimento, etc. La otra, es que tenemos que asumir nuestra RESPONSABILIDAD (así, con mayúsculas) en el papel que tenemos en la problemática ambiental de Mazatlán.

    Dejemos de pensar que las autoridades nos van a resolver todo porque no es así, tenemos que educarnos, informarnos y tener conciencia ambiental. Deja de tirar aceites a las tuberías, deja de tirar tu basura en donde sea y como sea, deja de usar artículos que sólo los usas unos minutos y los deseches sin más, deja de pensar que tenemos tiempo porque los estragos de la contaminación y los efectos del cambio climático generados por todos nuestros malos hábitos, ya están aquí y los palpamos y los sufrimos todos los días.

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