Durante el invierno, las ballenas jorobadas buscan las aguas tropicales del Pacífico mexicano para encontrar pareja o tener a sus crías. Mazatlán forma parte de su ruta migratoria y por eso es posible observarlas desde finales de noviembre hasta principios de abril.

Frente a nuestras costas se realiza el cortejo y apareamiento de estos impresionantes mamíferos marinos que en etapa adulta miden entre 14 y 16 metros de largo y pesan cerca de 40 toneladas.

Solo los machos cantan y lo hacen para atraer a las hembras o para comunicarse; estas complejas vocalizaciones son motivo de estudio por parte de científicos de todo el mundo.

Como parte del cortejo los machos dan saltos afuera del agua, sin embargo, se estima que las acrobacias también podrían ser una táctica para intimidar a otros machos rivales o para sacudirse los parásitos que se adhieren a su piel.

Además, en Mazatlán se han identificado a madres con crías que transitan por la zona alejadas de los depredadores de las altas latitudes.

¿De dónde vienen?

Según la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010, las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) habitan todo el año en el Golfo de California, teniendo su mayor abundancia durante el invierno. En esta época también se registran movimientos migratorios desde la costa oeste de Estados Unidos hasta el Pacífico mexicano para reproducirse.

En este periodo es posible observarlas desde el sur de Baja California Sur hasta el Golfo de Tehuantepec, ubicado entre los estados de Oaxaca y Chiapas. Los puntos de mayor concentración se encuentran en la región de Los Cabos, Baja California Sur, Islas Marías, la Isla Isabel y la Bahía de Banderas, así como en los alrededores de las Islas Revillagigedo.

Al respecto, el guía naturalista Saúl Herrera Camacho precisó que la población de las ballenas jorobadas residentes del Golfo de California es reducida y que la mayor parte de ellas proviene de la costa oeste de Estados Unidos y Canadá, según los monitoreos y registros que se han documentado.

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Avistamiento de ballena jorobada en Mazatlán. Foto: Raquel Zapien/Son Playas.

Avistamiento de ballenas jorobadas en Mazatlán

Al igual que los delfines y otras especies de ballenas, las  jorobadas suben a la superficie para respirar y cuando exhalan arrojan vapor de agua por el orificio ubicado en la parte superior de su cabeza, llamado espiráculo.

Cuando vas en su búsqueda, esa es una señal de que se encuentran cerca; entonces el corazón se acelera y la mirada se agudiza.

Verlas saltar, apreciar sus colas o largas aletas dorsales en su espacio natural es una experiencia que nunca se olvida. Por tal motivo, la observación de ballenas se ha convertido en una actividad turística de importancia en las zonas de avistamiento como es el caso de Mazatlán.

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Una pareja de ballenas jorobadas sube a la superficie para respirar. Foto: Raquel Zapien/Son Playas.

Regulación de la actividad

En México, la ballena jorobada se encuentra sujeta a protección especial debido a que su población disminuyó drásticamente en toda su área de distribución. Por lo tanto, para ofrecer paseos de observación se requiere de una “Autorización de aprovechamiento no extractivo de vida silvestre” por parte de la Semarnat, según se establece en la NOM-131. Aquí se especifican las distancias, velocidades y buenas prácticas de navegación que deben acatar los prestadores de servicios para evitar el acoso a estos enormes mamíferos marinos y la alteración de su entorno natural.

Durante las dos primeras semanas de enero de este año, Son Playas realizó un recorrido por la costa, primero con Onca Exploraciones y después con All Over, dos de las empresas locales que cuentan con permiso para brindar el servicio. En ambas ocasiones se observaron embarcaciones de particulares, entre lanchas y yates, al parecer sin autorización y sin acatar los lineamientos.

La vigilancia del cumplimiento de la norma le corresponde a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

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Pareja de ballenas jorobadas nadando frente a la costa de Mazatlán.
Foto: cortesía All Over Mazatlán.
Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) salta frente a la costa de Mazatlán.
Foto: cortesía All Over Mazatlán.

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