Por Patricia Curiel y Gibrán Mena/ Data Crítica + Quinto Elemento Lab

La extracción de agua, fuera de control, está provocando que los pozos sean un riesgo al intensificar la liberación de arsénico y fluoruro en el líquido de millones de mexicanos. El análisis a una base de datos de la Conagua revela que, lo que era un problema concentrado en La Laguna, se expande por el país. El gobierno lo sabe, pero no actúa.

“Tu hija está muy joven para estar orinando arsénico”, le dijo un médico a Claudia González, ejidataria de San Juan de Los Planes, un poblado a media hora de La Paz, Baja California Sur. Era 2012, Fernanda Ibarra González, su hija, tenía 15 años y un análisis reportó 10.43 microgramos de arsénico por litro en su orina. Casi el doble de lo considerado a nivel internacional como un nivel de riesgo de arsénico en el cuerpo.

Investigadores habían analizado la orina de 275 personas en esa región. “Doña Leonarda tenía 301 microgramos por litro”, dijo en entrevista Claudia González acerca de una vecina; “Efrén, su hijo, 165”, leyó de una lista inconcebible que le entregaron los académicos y de la que aún conserva fotografías. Habían estado bebiendo agua con arsénico.

Madre e hijo superaban 47 veces, ella, y 26, él, el límite reconocido por comités científicos internacionales como el riesgo de ingesta tolerable para la salud. “Nos quedó claro por qué se habían muerto de cáncer muchos familiares y por qué otros están enfermos de cáncer”, dijo Juan Ángel Trasviña, especialista en contaminación ambiental. La población jamás ha recibido algún aviso de autoridades locales sobre los niveles de arsénico en el suministro de agua, dice González.

Trasviña y González han reunido evidencia que apunta a los residuos de 100 minas abandonadas en la zona como fuente del arsénico, pero este mineral, que también se encuentra de forma natural en la corteza terrestre, llega también al agua por la extracción descontrolada, según investigaciones científicas en México y el mundo. El arsénico y fluoruro ya alcanzaron pozos de casi todo el país, en cantidades superiores al nivel máximo permisible de la Organización Mundial de la Salud.

Agua
Claudia González, defensora del agua en Los Planes, Baja California Sur. Foto: Leonardo Castorena

Un análisis realizado por Data Crítica y Quinto Elemento Lab a una base de datos oficial que ha pasado años casi inadvertida reveló que el arsénico, de hallarse en niveles altos en 17 estados durante 2012, se expandió a pozos de 24 estados en 2018, el último año de registros completos. Aunque se tomaron menos muestras de agua en 2019 y 2020 que en los años anteriores, los niveles de arsénico continuaron mostrando niveles elevados. Y las autoridades no han informado a la población.

Según los datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), ha habido altas concentraciones de arsénico en pozos de Guadalajara, Jalisco, en La Paz, Baja California Sur, en Hermosillo, Sonora; también en Villa de Cos, Zacatecas y en Tlajomulco, Jalisco, que son los nuevos rostros de una crisis que antes estaba limitada a ciertos lugares en La Laguna, Hidalgo, San Luis Potosí y Guanajuato. Datos del gobierno de la Ciudad de México revelan que también está presente en pozos de 6 de las 16 alcaldías de la capital.

En 2018, el año en que más muestras se tomaron, 41 por ciento de los pozos muestreados sobrepasaron el umbral internacional de riesgo de impacto a la salud para arsénico (0.01 mg/L). Y estos lugares o sus fuentes de agua no están cerca de minas y residuos abandonados como es el caso de Los Planes.

Los Planes salta a la vista en este análisis. Este pueblo, dedicado a la agricultura, la construcción y la pesca deportiva, es una de las localidades con niveles más tóxicos de arsénico en el agua subterránea de La Paz. Este municipio ocupa uno de los primeros lugares en un ranking letal: el número de pozos con niveles altos de este mineral creció a más del doble entre 2012 y 2019, de acuerdo con el análisis de datos realizado para esta investigación.

Vista aérea de Los Planes, Baja California Sur.
Video: Leonardo Castorena

La red que mide la expansión

Para obtener indicadores de la calidad del agua en México, la Conagua creó la Red Nacional de Medición de Calidad del Agua (Renameca), de la que en 2012 tomó muestras en 3 mil 858 sitios, de los cuales 3 mil 039 eran aguas superficiales (ríos, lagos, presas, aguas costeras) y 819 sitios de agua subterránea (pozos).

La base de datos de esta Red recoge los resultados de la presencia de diversos contaminantes en 121 mil muestras tomadas entre 2012 y 2020. El análisis de Data Crítica y Quinto Elemento Lab se concentró sólo en las más de 11 mil muestras tomadas en pozos que extraen agua subterránea; alrededor del 90 por ciento del agua dulce no congelada en el mundo es subterránea.

El análisis reveló que, además del arsénico, otro mineral cuya presencia se expandió notablemente en altas concentraciones esta década fue el fluoruro, que, como el arsénico, también está en la naturaleza y tiene efectos nocivos en la salud. El consumo excesivo de fluoruro puede causar deformidades en los huesos o volverlos frágiles y quebradizos; también puede provocar la calcificación de tendones y ligamentos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este organismo indica una guía de 1.5 mg/L, pero advierte que para definir límites nacionales, se deben considerar factores como el clima y el volumen de ingesta de agua, entre otros. En 2012, el fluoruro estaba por encima del límite considerado de riesgo de fluorosis dental por científicos mexicanos y agencias internacionales (.7 mg/L) en 25 estados; en 2018 lo estaba en 30. Ese año, 41.6 por ciento de los pozos muestreados rebasaron el límite de riesgo.

Estos elementos llegan al agua de consumo de la población debido a que en México sólo 257 potabilizadoras son capaces de remover arsénico o fluoruro, y sólo 173 están en operación, de acuerdo con una solicitud de información hecha para esta investigación a Conagua. Hay mil 256 potabilizadoras en el país, es decir que sólo 1 de cada 10 potabilizadoras remueven arsénico o fluoruro.

Del agua de la llave, el arsénico pasa a los alimentos que se cocinan con ella. El médico Javier Morán lo descubrió en estudios en frijoles, salsa y literalmente hasta en la sopa. Su colega, el doctor Javier García Salcedo, explica que este mineral actúa como una llama que “enciende el combustible” de cualquier predisposición genética a desarrollar cáncer, explicó Javier García Salcedo. El médico internista ha visto la evolución de este problema en Torreón y Durango.

De acuerdo con el análisis de la base, hay pozos con concentraciones de fluoruro que han superado 64 veces el límite de riesgo. Pasó de estar presente de 25 a 30 estados de 2012 a 2018.

Agua

La norma mexicana de arsénico tolera un riesgo de más del doble internacional. “En el mundo la norma es 0.01 miligramos por litro. En México, 0.025. A fin de cuentas puedes tener 0.01 nada más, debería ser 0, porque los metales se van acumulando. Te va a hacer daño, a lo mejor tarda más, pero te va a hacer daño de todos modos”, advierte García Salcedo.

Según los expertos, en algunos casos una de las primeras muestras de exposición al arsénico es el desarrollo de grandes lunares en la piel. Con el tiempo, los efectos se van agravando. “Se les van poniendo negros los pies hasta que se los cortan”, explicó el doctor Javier García Salcedo. El médico ha atendido alrededor de 300 casos de la gangrena conocida como “pie negro” en San Pedro y Francisco I. Madero desde sus años de estudio en 1973.

“En el caso del arsénico, las enfermedades se manifiestan a los 10, 15, 20 años”, explicó Teresa Alarcón Herrera, académica del Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. La exposición prolongada a este metal pesado está asociado al desarrollo de distintos tipos de cáncer, deficiencias cognitivas en niños, infertilidad y diabetes.

arsénico
Habitantes de La Laguna ya muestran muerte de tejidos por el consumo prolongado de arsénico. | Foto: Jesús Peña / Vanguardia

El agua con arsénico que se bebe en México rebasa 70 veces el límite permisible por la OMS. Pasó de estar presente de 17 a 24 estados de 2012 a 2018.

Millones de personas expuestas

En México, más de 12 millones están expuestos a estos elementos tóxicos, pero a diferencia de Claudia González, no lo saben. Investigadoras como la doctora Teresa Alarcón Herrera y otros especialistas de universidades mexicanas y estadunidenses hicieron un cálculo: 8.81 millones expuestos a arsénico por encima del límite permisible según la OMS y 3.05 millones a fluoruro, de acuerdo con una de las más recientes investigaciones.

Otros cálculos, como los del hidrogeólogo José Joel Carrillo, estiman la exposición a fluoruro —solamente en la parte este de la Sierra Madre Occidental— en alrededor del 15 por ciento de la población, 19 millones de personas. Un estudio de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, obtenido vía transparencia para esta investigación, reconoce la cifra de exposición en 14 millones expuestos a ambos tóxicos, citando un estudio de las universidades autónomas de San Luis Potosí y Guanajuato.

La exposición al arsénico podría causar al menos 13 mil 70 casos adicionales de cáncer concentrados en los estados del norte y centro del país, los más afectados, de acuerdo con Teresa Alarcón, investigadora del Cimav. Estos estados tienen mayores concentraciones de arsénico y fluoruro debido a estar sobre un eje volcánico.

Sin embargo, esta no es una fotografía completa. Estas estimaciones parten solo de los pozos muestreados por Conagua y no de la totalidad de pozos que operan en el país: “es una subestimación de la carga real de la exposición y de la enfermedad para el país como un todo”, añadió Teresa Alarcón. Por lo tanto, la proyección de enfermos con cáncer u otros padecimientos debido al consumo de agua envenenada podría ser mayor.

Pero es poco lo que podemos conocer. La información sobre los crecientes niveles de arsénico y fluoruro en el agua no ha detonado la creación de un programa de vigilancia epidemiológica para las enfermedades que causan, de acuerdo con la respuesta vía Transparencia del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud. El gobierno únicamente monitorea la fluorosis dental, la consecuencia menos dañina del consumo de fluoruro. No hay programa de monitoreo de enfermedades provocadas por la ingesta de arsénico.

Más aún, a partir de 2018 el gobierno federal cada año ha tomado menos muestras de calidad del agua de la red de monitoreo, que es el termómetro que permitió pulsar la evolución del problema. Pasó de 2 mil 260 pozos muestreados en 2018 a poco más de la mitad (mil 192) en 2020.

¿Cómo averiguar si el agua que llega a mi casa tiene arsénico o fluoruro? ¿Cómo sé si tengo arsénico en el cuerpo? ¿Qué otras alternativas hay para combatir la contaminación del agua? Encuentra las respuestas en el reportaje completo que puedes consultar aquí.

La investigación periodística realizada por identificó los niveles de

La investigación periodística realizada por Data Crítica + Quinto Elemento Lab incluye carteles que te ayudan a conocer y difundir el número de pozos con arsénico y fluoruro en niveles de riesgo en los municipios monitoreados por la red nacional de Conagua. Ubica tu entidad, y si tu municipio tiene pozos registrados con estos altos niveles, puedes descargar el cartel e imprimirlo para informar a tu comunidad. Entra a este enlace.


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