En este texto, el autor presenta una recopilación de pistas encontradas en crónicas de la conquista que relatan la ruta seguida por el ejército español a su paso por lo que hoy es Sinaloa. Estos relatos nos dan un indicio de la fecha de fundación de Mazatlán.

El 14 de mayo se celebran oficialmente los 490 años de la fundación de Mazatlán. De acuerdo con el Decreto Municipal No. 9 que se expidió en 1979 siendo Presidente Municipal Raúl Ledón Márquez y el Decreto Municipal No. 4 de 1981 bajo la administración de José Hipólito Rico Mendiola, la fecha de fundación oficial es el 14 de mayo de 1531.

Esta fecha está inspirada en una mención de Fray Antonio Tello en su Crónica Miscélanea en que se trata de la Conquista Espiritual y Temporal de la Santa Provincia de Xalisco en el Nuevo Reino de la Galicia y Nueva Vizcaya y Descubrimiento del Nuevo México, escrito hacia 1623, más de 120 años después de consumada la conquista de la llanura sinaloense.

Escribió Tello: “…mientras Nuño de Guzmán iba caminando para Culiacán, el cual saliendo del pueblo de Chiametla, quiso correr toda la provincia que comienza desde la punta de Matarén [la zona limítrofe entre Sinaloa y Nayarit] hasta el rio de Piastla y la sierra y el río del Espiritu Santo [río Presidio], con el valle de Matzatlán, y habiendo llegado a este río que puso por nombre del Espiritu Santo, hizo allí asiento y mandó a un capitán que se llamaba Cristóbal de Barrios, fuese y viese la mar y valle de Mataztlán, y a otro capitán mandó que fuese el río arriba hasta la cumbre de la sierra, y él se quedó allí a ver los secretos de la tierra,…” (Tello, 1997, p. 130).

La obra de Tello es una interpretación histórica, no una fuente primaria; pues en lo que se refiere al tema de la conquista, Tello es un historiador, no un cronista. Es como si ahora tomásemos los libros de historia de la Revolución Mexicana (iniciada hace menos de 120 años) como hechos, no como interpretaciones. Como sea, para 1623, la cuenca del río Presidio ya era conocida como Mazatlán, y, por otro lado, en ningún lado se asienta que se fundó una población.

Veamos que nos dicen las relaciones de la conquista, estas sí fuentes primarias, en torno a este asunto.

La Conquista

En la colaboración anterior (A 490 años de la conquista de Sinaloa), dejamos al ejército español aposentado a orillas del río Baluarte, en las afueras de la cabecera de Chametla. De ahí partió hacia el norte: “…mediado Enero del año de quinientos y treinta y uno por un camino muy ancho que los naturales estando de paz y sabiendo que íbamos adelante habían abierto, el cual iba por los lados de las poblaciones, arrimado a la sierra” (Relación Anónima Primera, en Razo, 2001, p. 300).

La existencia de poblaciones grandes entre Chametla y Culiacán les fue informada a los españoles por los propios chametlanos; las cuales, aunque entraban en conflictos ocasionalmente, también estaban estrechamente relacionadas como lo confirma la mención del camino. ¿Era Mazatlán una de estas poblaciones? Analicemos con más detalle el paso del ejército español entre el río Baluarte y el río Quelite.

Juan de Sámano, a quien le correspondió la primera avanzada dice: “Desta provincia [de Chametla] me mandó á mí el capitán general que fuese á un pueblo que está siete leguas de aquí, que se llama Quezala, á ver si saldría de paz; é yo fui con cierta gente de caballo é peones, é no salieron de paz ni de guerra, mas que se absentaron y se escondieron… Este pueblo está muy bien poblado: va hasta la mar poblado: va un gran rio por medio de lo poblado hasta la mar: llámase este pueblo Quezala” (Relación de Juan de Sámano, en Razo, 2001, p. 143).

Fundación de Mazatlán
La batalla de Quezala en El Lienzo de Tlaxcala. Cortesía.

Quezala se localizaba entonces a siete leguas de Chametla, esto es, entre 35 y 45 kilómetros; a orillas de un río y al parecer más o menos cercano a la costa. El siguiente río al norte del río Baluarte es el Presidio y se ubica a unos 40 kilómetros de distancia. Cristóbal Flores, por su parte, relata que el grueso del ejercito: “E caminando cuatro o cinco días llegamos a un pueblo pequeño subjeto a una cabecera que está hacia la mar, que se llama Quezala” (Relación de C. Flores, en Razo, 2001, p. 201). Así pues, Quezala era la cabecera de una provincia y se ubicaba cerca de la desembocadura del río, más o menos a la altura de los actuales pueblos de El Walamo y Barrón en la parte baja del río Presidio. Se trataba, entonces, de una provincia costera distinta de Chametla. Pero no era la única.

En la Relación Anónima Primera, según Razo, se menciona: “Está cinco leguas de Chametla una provincia que se llama Cazala [Quezala], harto buena, pero no esperó de paz ni de guerra, mas antes tenían todo lo que tenían alzado por los montes: hallóse comida de maíz y de gallinas. Hay a la una parte y a la otra dél muchos pueblos y estancias: cuatro leguas mas adelante hay otra provincia que se dice Culipara, que estaba de la manera de Quezala: hay en ella abundancia de comida” (Anónima Primera, en Razo, 2001, p. 300). Así, tanto Quezala como Culipara eran entidades políticas autónomas.

Culipara se encontraba también a orillas del mismo río Presidio, pero donde este comienza a dejar la sierra y entra en el llano, a la altura de los actuales pueblos de El Bajío, Siqueros y El Recodo, caracterizado precisamente por varios meandros. De hecho, Culipara o Colipa, como se menciona en otras relaciones y se consigna en El Lienzo de Tlaxcala, es un vocablo de origen náhuatl se puede traducir como cosa torcida, ya sea un camino o un río. El Recodo, sería pues una reminiscencia del nombre antiguo.

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La batalla de Colipa en el Lienzo de Tlaxcala. Cortesía.

[La batalla de Colipa en el Lienzo de Tlaxcala]

Por su parte, Juan de Sámano refiere que el contingente retoma su avance hacia el norte desde la población sujeta a Quezala, ubicada al sur del río Presidio. Dice Sámano: “De aquí caminó el campo otros tres días, y era todo el camino poblado; decían que esta poblazon se llamaba Colipa. Al cabo de ella, en una estancia que nosotros le posimos el pueblo de Frijolar, estuvo el campo siete días, porque el camino abierto que llevábamos iba á dar en unos muy grandes montes y secadales, y convino andar á buscar camino para seguir nuestro viaje” (Sámano, en Razo, 2001, p. 144).

El Frijolar se encontraría entonces “al cabo de Colipa”, esto es, o en los límites o fuera de ella, y de acuerdo con el itinerario del ejército, al norte del río Presidio. En efecto, Cristóbal Flores menciona: “Partidos de aquí [de Colipa], caminando llegamos a una estancia que se dice de los Frisoles, donde estuvimos quince días, que no se hallaba camino, porque hasta allí nos lo habían abierto los naturales de Chiametlan” (Flores, en Razo, 2001, p. 201). Lo que confirma que Los Frijoles se encontraba al norte del río Presidio y no estaba sujeto ni a Quezala ni a Colipa. ¿Podría tratarse de Mazatlán?

Gonzalo López, quien se separa del grueso del ejército en Colipa, nos dejó dicho: “Cristóbal de Oñate dió en mucha población que hacia la costa estaba, donde trajo alguna gente; yo seguí mi camino derecho, y anduve siete leguas, hasta que llegué á un pueblo pequeño, en el cual no hallé casi agua ninguna, ni cuatro leguas antes de allí; por el camino que había venido, acordé de volver á que el campo no se moviese, hasta saber cierto, para dó había dir” (López, en Razo, 2001, p. 91). Fue entonces Cristóbal de Oñate no Cristóbal de Barrios, quien exploró la zona costera del Presidio.

Colipa se encontraba al pie de la sierra, por lo que ese es el camino derecho que siguió López por siete leguas o 40 kilómetros aproximadamente, lo que lo situaría al sur del río Quelite. Del pueblo no da mayores datos. Continúa su relato: “Y otro dia, degélos allí; tomé quince de acaballo é ciertos peones, y tomé otro camino á la mano derecha, y seguíale dende tres leguas poco mas ó menos; dí en un pueblo pequeño donde hallé gente de guerra…, y seguí mi camino, donde en media legua, dí en el camino limpio que lo había perdido, el cual me llevó hasta una estancia questá en la halda de una sierra” (Idem).

Desde esa estancia, dice Gonzalo López: “Otro dia de mañana, envié á Hernando Cherino y á Garcia del Pilar, con ciertos de a caballo, á la mano izquierda, á descubrir unos valles, los cuales hallaron una gran población que llega hasta junto á la mar…, partime yo al pueblo donde se halló harto bastimento; ansí en las casas como en el campo, y esperé allí al capitán general, aunque anduve al derredor por ciertos poblezuelos” (Idem).

Gonzalo López era la avanzada, el pueblo donde esperó al grueso del ejército era Los Frijoles o El Frijolar. Apenas unos kilómetros río arriba de El Quelite, todavía hace unos cuarenta años había una pequeña comunidad de nombre El Frijolar; aunque en la actualidad está abandonada.

A partir del punto sugerido para la estancia, junto al río Quelite, éste corre a lo largo de casi treinta kilómetros hasta llegar a la costa. Muchos y fértiles valles se encuentran a ambos lados del cauce y, si como menciona López, todo estaba poblado hasta el mar, debió tratarse de una provincia grande y próspera. Lo que confirma Juan de Sámano: “Allí envió el capitán general por muchas partes á buscar camino, y en todas partes se hallaba poblado; y el maestre de campo é yo seguimos un rio arriba un camino, y andaríamos diez leguas por él, y dimos en unos valles poblados de muchas estancias, y hallóse un camino algo ancho” (Sámano, en Razo, 2001, p. 144).

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La ruta de Nuño de Guzmán en su paso por el sur de Sinaloa. Cortesía.

En conjunto, las pistas encontradas en estas crónicas dejan en claro que la ruta seguida por el ejército español iba arrimado a la sierra y trataban de evitar las zonas pantanosas. Nuño de Guzmán no pasó por donde ahora está la ciudad y puerto de Mazatlán, aunque evidentemente sí atravesó el territorio municipal, pero en el mes de febrero de 1531, no en mayo. La abundancia de frijoles así lo atestigua, pues, en Sinaloa la mejor época para sembrar el frijol es a finales de octubre y principios de noviembre, por lo que la cosecha se realiza en febrero.

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Luis Alfonso Grave Tirado es arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), maestro y doctor en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. Investigador del INAH Sinaloa en el Museo Arqueológico de Mazatlán. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Desde 1998 realiza trabajos de investigación arqueológica en el sur de Sinaloa donde ha dirigido más de 15 proyectos de investigación. En la actualidad coordina el Proyecto Arqueológico Sur de Sinaloa.