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    Municipios costeros sí pueden intervenir en playas y evitar construcciones

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    Los gobiernos de municipios costeros como Mazatlán sí pueden intervenir en las playas, poner órden, cuidarlas y frenar construcciones en las dunas para evitar el deterioro ambiental de este activo natural y turístico, señalaron especialistas en gestión costera, oceanografía y planeación.

    Durante el panel titulado “Gestión costera desde lo local: retos y alcances”, organizado por el portal especializado en periodismo ambiental, Son Playas, se concluyó que la autoridad local dispone de herramientas jurídicas y de planeación urbana que le permiten autorizar o negar cambios de uso de suelo o permisos de construcción, además de sancionar irregularidades en todo su territorio, incluyendo las playas.

    “Es el que se encarga de autorizar y de gestionar todos los usos del suelo; todas las actividades que se ejecutan en un lugar son autorizadas por el municipio, desde un permiso para expender alimentos, hasta un permiso de construcción”, afirmó Esteban García-Peña, director de Pesquerías de Oceana México.

    Explicó que para construir en zona federal se necesita contar con una manifestación de impacto ambiental aprobada por la Semarnat, sin embargo, para poder iniciar la obra se requiere del permiso de construcción y la carta de congruencia de uso de suelo que expide el municipio en apego a lo que marcan los planes y programas de ordenamiento urbano. Sin el permiso y la carta, no hay edificación.

    Playas
    De izquierda a derecha: Ussiel García (pantalla), Raquel Zapien, Esteban García-Peña, Omar Cervantes y Abril Montijo. Foto: Alberto Soto.

    Al respecto, el director del Instituto Municipal de Planeación Urbana de Los Cabos, Ussiel García Moreno, dijo que existen por lo menos 100 instrumentos legales a través de los cuales la federación, los estados y municipios pueden ordenar y gestionar el territorio, de los cuales se usan alrededor de 10. Entre los mecanismos para la gestión del territorio a nivel local se encuentran el Plan Director de Desarrollo Urbano, el Programa Municipal de Desarrollo Urbano, el Atlas de Riesgo, el Plan de Ordenamiento Estratégico, Ecológico y Territorial (POEL) y los planes parciales, por mencionar algunos.

    Otra forma en que los municipios pueden intervenir, administrar, ordenar y conservar las playas son los acuerdos de destino, a través de los cuales la Semarnat cede su administración a los municipios para uso y disfrute de la población, según lo establece el artículo 22 del Reglamento para el Uso y Aprovechamiento de la Zona Federal.

    Los panelistas cuestionaron la construcción de torres y otros desarrollos en la zona costera con altas densidades que trasgreden el derecho al paisaje y masifican al destino turístico. Este tipo de desarrollo podría generar más afectaciones que beneficios como ocurrió en Acapulco, destino con las playas más contaminadas de México, advirtió Omar Cervantes, investigador de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad de Colima.

    La construcción de torres en la franja costera se ha incrementado en los últimos años. Foto: Son Playas.

    ¿Cuál es el problema?

    De acuerdo con los panelistas, una de las principales razones por la cual no se gestionan adecuadamente las playas es la falta de coordinación entre sectores y gobiernos de los tres niveles que intervienen en la franja costera.

    Por ejemplo, el estado se encarga de promover las actividades económicas que se realizan en la zona costera, como el turismo y la pesca, aunque esta agenda no siempre es compatible con los planes de desarrollo del municipio, sobre todo cuando las administraciones son de diferente partido y no hay diálogo, señaló García-Peña, quien además fue funcionario de la Dirección General de Zona Federal Marítimo Terrestre y Ambientes de la Semarnat.

    Aparte, Omar Cervantes señaló que uno de los problemas más comunes tiene que ver con el incumplimiento de los planes y programas de desarrollo urbano, reglamentos y leyes, además de la falta de continuidad a los proyectos tras el cambio de gobierno.

    Adicionalmente, a las autoridades y la población les falta conocimiento sobre la forma en que funcionan los ecosistemas costeros y la carencia de una base de datos que indique con precisión cuántas playas existen en el país y la condición en que se encuentran.

    “Tenemos un vacío de información. No hay un censo real de cuántas playas existen en México a pesar de que es un activo ambiental fundamental de muchos destinos conocidos como Los Cabos, Mazatlán, la Riviera Maya”, apuntó.

    La falta de información también favorece que se aprueben inversiones que propician la erosión de playas. Incluso, se ha detectado casos en que los planes y programas de desarrollo urbano que determinan los usos de suelo no están bien fundamentados, añadió.

    Además, en México las dunas no tienen ninguna legislación que regule su uso a pesar de los beneficios que estos reservorios de arena aportan a la zona costera, como por ejemplo la protección ante huracanes, su contribución a la recarga de los mantos acuíferos, su belleza escénica y la presencia de flora y fauna exclusivas de este tipo de ambientes. Ese vacío legal ha propiciado su pérdida, señaló aparte Abril Montijo Galindo, del Centro de Investigación de Alimentación y Desarrollo (CIAD), Unidad Mazatlán.

    La especialista en vulnerabilidad, zona costera y cambio climático, también refirió que los municipios se quedan con el 70% de los pagos de derechos por el uso, goce y aprovechamiento de la zona federal marítimo terrestre, que deberían emplearse en acciones de vigilancia, inspección y ordenamiento de las playas, sin embargo, no queda claro el uso que se le da a estos recursos.

    Advirtió que el deterioro de la zona costera tiene un impacto mayor que debe considerarse: la población será más vulnerable a los desastres ante la presencia de un fenómeno natural extremo, como los ciclones.

    En la zona federal marítimo terrestre covergen autoridades de los tres niveles de gobierno, como la Semarnat, Profepa, Conagua, SCT, estados y municipios. Foto: Son Playas.

    ¿Qué se puede hacer?

    Los cuatro panelistas coincidieron en que el deterioro ambiental que sucede en las localidades tiene impactos globales, por lo tanto, las acciones locales que se realicen en pro del medio ambiente también tienen un impacto positivo a mayor escala.

    Entre las propuestas presentadas para una correcta gestión costera destacan las siguientes:

    • Actualizar, aplicar y vigilar el cumplimiento de los planes y programas de desarrollo urbano y ordenamiento territorial.
    • Que el Gobierno Municipal convoque a los sectores e instancias de gobierno que convergen en la zona federal marítimo terrestre para coordinarse.
    • Que no se autoricen proyectos que no sean congruentes con el entorno.
    • Soluciones basadas en la naturaleza.
    • Restaurar y conservar los ecosistemas costeros para evitar la pérdida de biodiversidad.
    • Impedir que las personas ingresen plásticos, desechables y cigarros al área de playa.
    • Contar con inspección y vigilancia.
    • Castigar a quien incumpla.

    El panel fue moderado por la periodista Raquel Zapien, directora de Son Playas. Durante la sesión de preguntas y respuestas, la audiencia mostró su descontento por la construcción de torres y nuevos desarrollos residenciales y turísticos a pie de playa y en zonas habitacionales. Si quieres ver el video del panel entra a este enlace.

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